
Por esa rubia debilidad
"Juanita la soltera" , telecomedia protagonizada por Gabriel Corrado y Soledad Fandiño. Con Matías Santoiani, Marcelo Cosentino, Alejandra Darín, Daniel Aráoz, Majo Lozano, Mariano Iudica, Graciela Dufau y elenco. Autor: Claudio Lacelli. Dirección de arte: Pablo Rouco. Producción ejecutiva: Alejandra Giaccio. Directores: Fernando Espinosa (piso) y Lucas Gil (exteriores). Una producción de Pol-ka para Dori Contenidos International. Por Canal 13, de lunes a viernes, aproximadamente a las 19.15.
Nuestra opinión: regular
Si no fuera porque a cada momento aparecen en la pantalla inequívocas señales de que estamos frente a una producción genuina de Pol-ka -en este caso asociada a Dori Contenidos con vistas a un potencial camino internacional- cualquier televidente atento a los avatares de la ficción en las franjas vespertinas reconocería a Soledad Fandiño como una figura hecha a la medida de Cris Morena.
Chispeante, pizpireta y muy desenvuelta, la rubia de aire aniñado descubierta en "No hay 2 sin 3" logró librarse de la vulgaridad que aprisionaba allí al personaje de colegiala con el que se dio a conocer. Ahora llega a los primeros planos en un terreno -la telecomedia romántica- donde parece moverse con destreza y sin dudas acerca de cuál es su lugar.
No podría decirse lo mismo en su totalidad de "Juanita la soltera" por más que se acierte en el retrato de su protagonista femenina. La Juanita de marras, como no podía ser de otra manera, es una chica soñadora y dispuesta a darle una oportunidad al amor siempre y cuando el candidato comparta sus intenciones. Tiene activos, en todo momento, los mecanismos de defensa para reaccionar y rebelarse frente a quien pretenda sacar partido de su cálida ingenuidad.
Juanita todavía no sabe que está en la mira de gente dispuesta a casarla por la fuerza porque es la única manera de lograr hacerse de una esquiva y millonaria herencia. El aspirante a enamorarla es un donjuán que presume de sus infalibles dotes de conquistador hasta que parece empezar a entender que la simpática rubia es la horma de su zapato.
De la novela a la comedia
Desde este punto de partida argumental y del respaldo técnico-artístico entregado por Pol-ka se apoya "Juanita la soltera" en su propósito de provocar un viraje en las convenciones y los lugares comunes típicos de las telenovelas para recrearlas de un modo mucho más ligero, propio de la comedia de personajes.
Pero hasta aquellos elementos que a priori ayudan a crear el ambiente más apropiado para que esta historia atraiga -como el muy prolijo y colorido trabajo de dirección artística a cargo de Pablo Rouco- terminan deshilvanándose frente al escaso espesor de escenas y secuencias que casi nunca transmiten al televidente el efecto que se espera de una situación de comedia.
Hay quien parece creer que para llegar a ese resultado alcanza con poner el pie en el acelerador. Así, la trama va vertiginosamente de un ambiente a otro sólo para agregar apuntes al paso que permitan entender mínimamente hacia dónde se dirigen las cosas. Lo otro, aquello que se conoce como timing para la comedia (alguna palabra clave soltada a tiempo, aquella frase que adquiere con el tiempo visos de latiguillo, la química entre ciertos personajes estratégicos, los rasgos de comportamiento que distinguen a otros) no aparece, como si todavía no se hallara en plenitud el tono apropiado para resolver el tránsito de la novela a una estructura mucho más liviana que por momentos parece rozar la parodia.
El que representa como nadie esta situación es Gabriel Corrado quien, a pesar de sus visibles esfuerzos por lucir más desacartonado, no consigue liberarse del traje a medida que lo encumbró como un confiable galán clásico de telenovelas. A Corrado, que lleva interpretados a unos cuantos seductores impenitentes, le cuesta cada vez más jugar a reírse de su personaje más característico y exhibe una rigidez de la que carecen, por ejemplo, los mucho más rendidores Matías Santoiani, Majo Lozano y Mariano Iudica.
Del otro lado está Fandiño, cuyas condiciones permiten imaginar para el futuro, con más desafíos por delante, que puede ganarse un lugar destacado bajo el sol de la telecomedia.






