Quién quiere ser millonario: su sueño es ayudar a la gente dando talleres por todo el país
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María José Roldán estudió una de esas carreras que hoy son un recuerdo, pero que la marcó de por vida. "Yo me recibí de ‘maestra de labores’, los que son más grandes a lo mejor se acuerdan porque ya no existe más". Gracias a ello, a su paciencia y a su dedicación, la participante de Quién quiere ser millonario comenzó dando talleres en su casa, hasta que un día se le abrieron las puertas de la televisión.
María José integró el staff de Utilísima a finales de los ‘80 junto a Patricia Miccio, Choly Berreteaga y Chela Amato Negri, entre otras. Allí logró trascender la pantalla chica y convertirse en referente de muchas personas en todo el país: "Por mi trabajo en la tele llegué a una gran cantidad de mujeres. A lo largo de los años muchas me han dicho: ‘Gracias a lo que vos me enseñaste, cuando mi marido se quedó sin trabajo pude ser el sostén de mi casa’".
Hoy, ya alejada de los medios, Majo quiso participar en el programa de Santiago del Moro para poder retomar contacto con aquellos televidentes, y al mismo tiempo seguir ayudando a otros, "Mi sueño es tener un taller móvil, para poder recorrer todo el país. Hacer talleres en distintos pueblitos y ciudades para que muchas mujeres y varones que no pueden salir de sus casas para trabajar puedan generar emprendimientos".
Además de profesional incansable Majo es madre de dos hijos, Fátima y Mauricio, que la acompañaron en el estudio. Otro desafío del que salió adelante, aunque reconoce que no fue fácil porque Mauricio nació con síndrome de Down: "Cuando nace un bebé con Síndrome de Down te pasa un camión por encima, y más cuando como yo lo crías sola. Gracias a Dios tengo una familia maravillosa, que me acompañó con la estimulación temprana. Lo importante es poder reconocer que de entrada la pasás mal, pero el día a día te va llevando a ver que es un ser maravilloso. Antes se los escondía, ahora luchamos para que cada vez tengan más derechos. Ojalá que un día ni tengamos que hablar de alguien con síndrome de Down porque ya forme parte de lo cotidiano".
Sin tocar los comodines hasta la última etapa del juego, María José terminó la noche ganando 300 mil pesos, un monto que le permite cristalizar su tarea solidaria por toda la Argentina: "La única manera de salir adelante es trabajando. Por eso quiero que la gente se capacite. Si una señora, un señor o un chico aprende a tejer, a cocinar, a hacer algo para ayudar a su familia ya es muchísimo. Ese es mi gran sueño".







