
Raíces de una confusión
Coronados de gloria , reality show conducido por Julieta Prandi y Chino Volpato. Director musical: Hugo Casas. Director artístico: Pablo Santángelo. Director de contenidos: Marcos Ingénito. contenido histórico: Daniel Balmaceda. Idea y dirección general: Viviana Zocco, Norberto Baccon y Franco Giorgiutti. Por Canal 9, los sábados, a las 21.
Nuestra opinión: regular
"Vas a ver que el folklore tiene onda", se lee en uno de los carteles publicitarios que desde la vía pública invita a seguir este nuevo avatar local en la larga serie de reality shows con el formato "rumbo a la fama", en este caso en la búsqueda de la nueva estrella de la música nativa.
Que "el folklore tiene onda" es algo que tienen bien en claro los miles de aspirantes llegados desde todo el país a las sedes regionales desde las cuales se realizó el casting y la selección inicial. Pero cuando los responsables del programa "bajan" la consigna a los televidentes comienzan los problemas, porque si para "tener onda" alcanza sólo con utilizar un lenguaje televisivo "moderno" estamos frente a un gigantesco equívoco.
Los tramos iniciales parecían prometedores. La maquinaria visual y de producción funcionaba correctamente, el proceso de selección seguía el cauce natural en este tipo de ciclos (el mismo que conocemos desde los tiempos de Popstars ) y la presencia de Soledad en el escenario y de un grupo de reconocidas figuras (Juan Carlos Saravia, Roxana Carabajal, Antonio Tarragó Ros, Marité Berbel, Chango Nieto) como jurados en distintas etapas nos hablaban de una realización prolija, fluida y enriquecida por el entusiasmo de los participantes y la riqueza del repertorio elegido.
Pero tal vez con la idea de escapar a los convencionalismos, Coronados de gloria cometió dos errores muy visibles. Primero, creer que las intervenciones de los participantes pueden ser "vestidas" forzadamente mediante coreografías artificiosas y, sobre todo, a través de inexplicables aportes de figurantes haciendo acrobacias o subidos a un trapecio. ¿Acaso alguien estará imaginando al futuro ganador como eventual integrante de alguna troupe circense? Segundo, el empleo de un sinnúmero de recursos de arte electrónico (montaje vertiginoso, imágenes barridas, efectos visuales) lejos de convertirse en un medio aparece aquí como un fin en sí mismo que termina despojando de identidad y -sobre todo- de personalidad al programa. Así, una buena idea como la de asomarse a tradiciones regionales como la historia de la Difunta Correa termina en un videoclip casi incomprensible para sus potenciales destinatarios.
La decisión de dividir a los 24 finalistas en parejas y obligarlos a eliminarse mano a mano no parece la más ecuánime. Además, en los primeros tres casos, las casi dos horas y media de la emisión inaugural concluyeron con una innecesaria postergación del veredicto hasta la semana siguiente, ya que desde los dichos del jurado ya se vislumbraba una decisión al menos en dos casos.
Los conductores trataron, no siempre con fortuna, de mostrar todo el tiempo simpatía y aplicación al libreto. Pero de existir algún casting de voces, la chillona Julieta Prandi deberá esforzarse mucho para superarlo.





