
Rara inauguración de "Plagas 3.0"
Programa especial de "Plagas 3.0" , realización periodístico-documental con la conducción de Juan Miceli. Idea original: Francisco Paredes. Producción ejecutiva: F. Paredes y Andrés Bombillar. Arte electrónico: Cris Miller. Director de producción: Damián Bacman. Director artístico: Rubén Vivero. Productor asociado: Marcelo Kohen. Productor general: Martín Kweller. Una producción de Endemol Argentina para Canal 13, el jueves 29, a las 23.45.
Nuestra opinión: bueno
Nuestra TV tiene cosas extrañas como la que acaba de ocurrir con "Plagas 3.0". Un ciclo pensado a la vez como secuela y desprendimiento de "Adikta 3.0", con varias de sus emisiones ya terminadas pero sin lugar en el aire hasta ahora, debe presentarse en sociedad tomando la imprecisa forma de un "especial". De este modo queda latente la incógnita no sólo respecto del futuro sino de la propia esencia de esta suerte de inauguración y adelanto a la vez. ¿Fue lo visto un mero avance de todo lo que mostrará el ciclo en un eventual futuro? ¿Se agotaron en sí mismos los informes de esta emisión de apertura y de aquí en adelante lo que veremos forma parte de otras "plagas"? ¿Habrá sido lo visto anteanoche lo único que estaremos en condiciones de ver acerca de "Plagas 3.0" mientras perdure la costumbre de hacer de la programación de los canales abiertos una cuestión imprevisible?
Aprendizaje
Entre todos estos interrogantes, al menos queda claro que "Plagas 3.0" aprendió algo de su predecesora y decidió, con tino, prescindir del corsé estético que no hacía más que aprisionar la idea del programa y condicionar su contenido a una notoria rigidez formal. Y si bien todavía el programa sigue en alguna medida cautivo de cierto vanguardismo tan elegante como muchas veces forzado, cuya manifestación más clara es el montaje rápido y la prodigalidad de efectos visuales y sonoros, salta a la vista que Juan Miceli -prolijo, didáctico y confiable como siempre- dispone ahora de más aire para colocar la información y los testimonios en el lugar que les corresponde.
Desde el vamos, el conductor define a una plaga como "la aparición repetina de males que afectan a una sociedad", antes de presentar a las primeras manifestaciones concretas de este planteo: la cocaína, el sida y las fobias.
Con la apreciable excepción de esta última, las "plagas" citadas constituyen la materia prima de sendos informes que tienen para el televidente el sabor de lo ya visto, por más que desde el departamento de arte electrónico de la producción se haya trabajado con encomiable esfuerzo para marcar diferencias desde el envase respecto de otras realizaciones periodístico-documentales de ribetes parecidos.
Así las cosas, el segmento dedicado a la cocaína, concentrado en mostrar cómo la Gendarmería enfrenta a los "camellos" (personas que transportan droga dentro de sus cuerpos) en la zona fronteriza con Bolivia, no revela diferencia alguna con informes ya conocidos y que, representados por otra fuerza de seguridad, podrían tranquilamente aparecer en algún episodio de "Policías en acción". Y en la sección dedicada al SIDA, las historias sobre la convivencia con el virus HIV y las imágenes de campañas preventivas valen por sí mismas, sin otra ulterioridad que insistir, además, con trajinadas escenas dentro de un albergue transitorio.
Un enfoque potencialmente mucho más original como el abordaje de ciertas fobias, en especial la que una mujer exhibía hacia las palomas, quedó en parte desaprovechado por la insistencia en convertir una sesión de terapia televisada en una sucesión de efectismos con cierta carga melodramática (cámara lenta, musicalización melosa) y la visible incomodidad de Miceli como testigo. El riesgo de aplicar estrategias de este tipo es pagar el alto precio de la pérdida del rigor y la profundidad, cuestiones que una impecable factura técnica y un sólido conductor no siempre logran equilibrar.






