Salo Pasik: actor erudito con un humor delicado

La noticia sobre la muerte de Salo Pasik tomó por sorpresa a todo el ambiente artístico y a los espectadores. Durante largo rato, su nombre fue trend topic. Salo era el actor de la sonrisa franca, del humor delicado, pero también el erudito al momento de sentarse a hablar de literatura, psicología, filosofía o arte, en general. Conversar con él siempre fue un placer. No era de los actores que gustaban de sentarse a tomar algo para hablar de sí mismos. Él hablaba de todo, del teatro que veía, del cine, de las tendencias. Se mantuvo un cerrado hermetismo acerca del cuadro de salud pero la agencia Télam consignó que había sido operado de la cadera y tuvo complicaciones posteriores mientras permanecía internado.
Tuvo una importante carrera teatral, pero también en televisión y en cine. Fue un actor versátil que transitó por géneros muy diferentes: el drama, la comedia, las experiencias de teatro danza junto con su esposa, Silvia Vladimisky, a través de la compañía Teatro Fantástico, y hasta musicales como Chicago -su Señor Celofán fue una creación brillante, inolvidable- o Hairspray -sus escenas con Enrique Pinti, memorables-. "Es que esta profesión es muy gratificante -dijo alguna vez-. Tiene idas y venidas. Pero en este oficio, en este «artesanato» de la expresión, el día que no me divierta no sé qué haré. Hice casi todo. Me falta recrear un Pinter. Lo más interesante es jugar con los personajes, con sus emociones."
Comenzó su labor actoral en 1971 y fue dirigido por los más importantes puestitas argentinos y latinoamericanos. Desde 1985 asumió la dirección teatral de la Compañía de Teatro Fantástico y se trasladó a Roma, en 1989. Allí desarrolló una intensa actividad teatral y ganó el Premio Fontana di Roma y el Premio Provincia de Savona, como Mejor Actor.
Volvió a la Argentina en 1994 y prácticamente no cesó de trabajar. Protagonizó He visto a Dios (1999), en el Teatro Nacional Cervantes, dirigido por Eduardo Gondel -memorable trabajo que le valió el premio Florencio Sánchez-, y Esperando la carroza (2000), en el Teatro de la Ribera, dirigido por José María Paolantonio; además de integrar el elenco de El inspector, bajo la dirección de Villanueva Cosse, en el San Martín. Por su trabajo en Chicago ganó un Premio ACE y, en 2004, se le otorgó el Premio Podestá por su trayectoria.
Hizo destacados trabajos en las obras El contrabajo, Todos los judíos fuera de Europa (Premio ACE), La noche de los sonetos, Aquella vez, Money Money, Como blanca rosa, Mucho ruido y pocas nueces, La pulga en la oreja, Justo en lo mejor de mi vida, El conventillo de la Paloma, Así es la vida, Mi obelisco y yo, Los disfrazados, Lejana tierra mía, Eclipse de luna, Genoveva y los enanos, Walter, Jettatore, Mateo y muchas otras.
Su último trabajo destacado en TV fue en la miniserie La casa del mar (2015), pero también se lució en Entre caníbales, Esa mujer, Mi amor, mi amor, La viuda de Rafael, Fronteras, Epitafios, Cara a cara, Los simuladores, Amor en custodia, Rincón de luz, Campeones de la vida, El signo, El Rafa, Poliladron, Duro como la roca, frágil como el cristal, Compromiso, La sociedad conyugal, Rosa de lejos, El Oriental y tantos otros títulos. En cine tuvo trabajos destacados en El hijo de la novia, El abrazo partido, Los amores de Kafka, La suerte en tus manos y Paco, entre muchas otras películas. Sus restos serán despedidos hoy, a las 9, en el Panteón de Actores de la Chacarita.
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