
Sr. y Sra. Camas
Buenos rubros técnicos y un gran elenco no logran rescatar al ciclo de la inconsistencia
1 minuto de lectura'

Sr. y Sra. Camas, telecomedia producida por Canal 7, Mar de Fueguitos y Oruga Cine . Guión : Adriana Lorenzon, sobre una idea de Lorenzon y Florencia Peña. Dirección : Mariano Ardanaz, Eduardo Ripari y Marcelo Moltoni. Dirección de fotografía : German Costantino, Hugo Latti, Ezequiel Perazzo. Edición : Alejandro Parisow, Alejandro Alem. Escenografía : Pablo Meriles, Tete Mendoza. Elenco : Florencia Peña, Gabriel Goity, Mirta Busnelli, Diego Ramos, Carola Reyna, Pata Echegoyen, Lola Berthet, Nicolás Scarpino, Damián Dreizik, Ana Pauls, Noralih Gago y otros. Emisiones: de lunes a jueves, a las 22.30, por Canal 7.
Nuestra opinión: regular
Marido y mujer y además socios en un emprendimiento que capitaliza un "infalible" método para subsanar problemas de pareja, los Camas (Florencia Peña y Gabriel Goity) enfrentan serios problemas económicos. Hasta el Centro Camas llega el misterioso Leo Parisi (Diego Ramos), que viene con cuantiosos capitales suecos y una agenda secreta: está decidido a vengar a su hermano, Viglietti, el verdadero autor del método, que por cierto no parece haber ayudado para nada en la armonía de pareja de los usurpadores, que se gritan y gesticulan durante un buen rato hasta aceptar el trato.
Ese es un intercambio hasta ahora prototípico en Sr. y Sra. Camas , una comedia que debe cargar (quizás injustamente) con el considerable peso de constituir el regreso de la ficción al ámbito del canal estatal. La apuesta es ciertamente ambiciosa a nivel estético -sus rubros técnicos son superlativos- y posee una voz distintiva: el problema es que aún no ha descubierto qué quiere decir con ella.
En los dos desconcertantes primeros episodios -donde la risa estuvo tan ausente como la progresión dramática- buena parte de los personajes de la trama no mostraron demasiados rasgos de humanidad. Esto hace difícil no sólo la identificación de rigor en una propuesta realista sino también el recurso del absurdo al que parece apuntar Sr. y Sra. Camas , ya que nunca queda en claro qué van a hacer y por qué lo hacen.
La mayoría de estas criaturas encarna una contradicción entre lo que son y lo que hacen (la contadora que no sabe sumar, la sexóloga frígida, la consejera demente) y las situaciones intermitentes que protagonizan comparten esta naturaleza básica y binaria. Otros, con menos suerte, como el abogado misógino de la pareja, apenas cuentan con dos tonos distintos de voz como herramienta cómica.
Al carecer de una trama fuerte que encauce estos excesos de imaginación e histrionismo -una duración menor ayudaría también-, el programa se convierte en una serie de situaciones inconexas que desaprovecha los muy palpables talentos cómicos de su elenco, que se ve reducido a compensar con mohínes y oficio lo que el muy flojo texto no les provee.
1,4
El segundo capítulo de la tira bajó casi un punto con respecto al debut y quedó último en su franja horaria.





