
Steamboy llega hoy al cable
Animé de Katsuhiro Otomo, épica de ficción fantástica retro
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La más importante obra del genial autor de mangas (historietas japonesas) y animé (animación de igual origen) Katsuhiro Otomo llega al cable. Hoy, a las 22, Cinemax presentará en su versión original, subtitulada, "Steamboy, la máquina de vapor" ("Suchîmubôi"/2005), un largometraje que insumió ocho años de trabajo (con algunas interrupciones por problemas de financiación y de desarrollo de la tecnología digital), gráficas en dos (más de 180 mil dibujos) y tres dimensiones (unos 400 efectos 3-D), que alcanzaron los 22 millones de dólares, un total que la convirtieron en la producción de dibujos animados japonesa, más cara de la historia ("Princesa Mononoke", había alcanzado los 15 y "El viaje de Chihiro", 17,5 millones). El director de las espectaculares "Akira" y "Metropolis" recurre a una épica de ficción fantástica retro, ubicada esta vez en el Londres de 1851, en plena revolución industrial, donde Ray Steam, un joven prodigioso inventor, recibe como regalo de su abuelo científico, una esfera metálica que es el corazón de un castillo de vapor, que contiene una nueva forma de energía capaz de abastecer a todo un país. Ray deberá usarla para combatir al mal, rescatar a su familia y salvar a la ciudad de una destrucción segura. Para lograr sus objetivos penetrará en un mundo paralelo y secreto controlado por una oscura y poderosa fundación, descubrirá los conflictos que enfrentan a su familia referidos al irresistible avance de la tecnología y se cruzará con diferentes personajes que ocultan intereses siniestros. Deberá descubrir, a fin de cuentas, donde está el bien, donde se esconde el mal. Otomo cuestiona el uso político de los progresos de la ciencia en beneficio de unos pocos con la intención de ganar prestigio y poder, amasar fortunas sin esfuerzo, poco y nada importa si el precio por pagar sea el sacrificio de los más débiles.
A todo vapor
Otomo recurre a escenografías victorianas y al diseño mecánico de fines del siglo XIX y principios del XX para dotar de una singular atmósfera al original, escrito por él mismo con Susayuki Murai.
"Pensé que para mostrar la más alta tecnología no hacía falta crear un mundo futurista, el típico de la ciencia ficción, sino viajar en el tiempo hacia el pasado. Algunas menciones, como "exposición universal" (en referencia a la Exposición Universal que tuvo lugar en Londres, precisamente en 1851) y "motor de vapor", llegaron a ser esenciales de la historia. Y además, como Gran Bretaña siguió siendo pionera en materia de invenciones desde el desarrollo del motor de vapor, me pareció interesante usarla como escenario de la historia. Al comienzo de la película sólo utilizábamos máquinas convencionales, pero en la segunda mitad dejamos volar nuestra imaginación", confesó el maestro Otomo con motivo de su aplaudida primera proyección en el Festival de Venecia de 2004, el mismo año en que la muestra festejó los 50 años de Godzilla. Aquella presentación precedió a la que tuvo en la sección competitiva del Festival de Sitges, donde recibió el premio como mejor largo de animación.
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