"Todos tenemos una cuota de frivolidad"

Roberto Funes Ugarte se codea con el jet set porteño y lo cuenta en su flamante ciclo Good News, de C5N
Francisco Ganduglia
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22 de diciembre de 2012  

"¿Usted es el joven que entra a todos esas fiestas a las que nadie tiene acceso?" La pregunta, en boca de la verdulera de su barrio (Palermo), fue uno de los primeros indicios que Roberto Funes Ugarte ("Robertito" para todos) tuvo para comprobar que su trabajo en C5N como "cronista del jet set vernáculo" generaba cada vez más repercusión en la calle.

"Desde hace tiempo tengo bien en claro que el cable es muy poderoso. Yo arranqué ahí, conduciendo un programa de viajes para el canal mexicano Telehit y acá había gente que lo miraba y seguía. El cable trasciende géneros, edades y también fronteras", señala.

Nacido en Mendoza, Roberto estudió Comunicación en Buenos Aires (en la UCA), desde donde partió luego a distintas aventuras laborales, primero en esta ciudad (fue notero de Movete) y luego en el DF mexicano, Miami y Barcelona. "En aquel entonces entrabas a los canales por casting, pero sobre todo por caradura, por tocar puertas con el clásico VHS bajo el brazo".

"Cuando volví a la Argentina, en 2005, encontré que nada de lo que había en televisión me gustaba, por lo que me fui a la gráfica, trabajé en varias revistas de la Editorial Perfil y en Elle", relata mientras admite que, a esa altura, ya tenía resuelto cuál era su métier. "Yo doy noticias con buen gusto. Como dicen en Europa, me dedico a reflejar el Life Style : la buena gastronomía, los museos, las fiestas y los personajes que para mucha gente son desconocidos, pero sumamente atractivos ¿A quién no le gusta ver un hermoso vestido? Yo creo que en el fondo todos tenemos una cuota de frivolidad. Lo importante es no marearse y creer, como muchos otros periodistas de este rubro, que por estar en esas fiestas automáticamente son parte del jet set . No es así, de ninguna manera. Yo sólo estoy ahí para contar historias, nada más", dice con una mezcla de entusiasmo y decisión, la misma que seguramente lo impulsó a escribirle al propio Daniel Hadad para entrar a trabajar en C5N. "Le envié un mensaje por Facebook. Ni siquiera lo tenía entre mis contactos, pero me mandé igual. Enseguida me respondió y me dijo: «Venite». Así arrancó todo."

Referentes

Hoy Roberto no sólo está todos los días en el noticiero de la noche sino que también coconduce, junto a Nara Farragut, el flamante envío de los sábados, a las 21, Good News . "Además de hacer lo de siempre, tengo una sección llamada Referentes, donde me doy el gusto de entrevistar a gente que para mí sobresale a todo nivel. ¿Un ejemplo? Patricia Della Giovampaola, la viuda del príncipe Rodrigo D'Arenberg, a quien considero mi musa absoluta. Mirá que he viajado y visto a muchas personalidades top, pero estoy convencido de que ella es una de las mujeres con más charme y elegancia del planeta."

En lo personal, sus referentes también son mujeres: su mamá Patricia ("nos crió sola a mis hermanos y a mí cuando mi padre, un playboy incurable, se fue de casa") y su abuela Leonor, nieta del célebre perito Francisco Pascasio Moreno. "Una de las mujeres más educadas que conocí. Gran parte de mi interés por la sofisticación se lo debo a ella", dice mientras asegura que su fluido francés ("mi segunda lengua") es producto de sus años de estudiante en Mendoza. "Hice el secundario en una escuela con orientación enológica y ahí el idioma galo era fundamental. No sé bien por qué elegí aquel colegio, pero supongo que en mi vida todo fue así. De hecho, jamás imaginé que iba a terminar en un noticiero", relata, escoltado por sus dos adoradas perras Milonga y Pampa.

Puesto a soñar, el también corresponsal para CNN en Español admite que le encantaría cubrir in situ la coronación de Máxima Zorreguieta como reina de Holanda. "También me gustaría volver al tapis rouge (nunca digo alfombra roja) de los Oscar. De cualquier manera, soy consciente de que varios de mis sueños ya los cumplí, como entrevistar a Sophia Loren o al mismísimo Karl Lagerfeld".

Para cerrar, deja una última perlita: está escribiendo un libro. "No es sobre mi vida, que bien podría merecer su propio volumen, sino sobre la alta sociedad argentina. Ya voy por el capítulo cuarto, se llamará Memorias de un tal Funes y, al estilo de Plegarias atendidas , de Truman Capote, va a desnudar la hipocresía que se esconde en los salones y cócteles más refinados del país. Quizá más de uno se ofenda, pero no es mi problema", concluye.

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