
Un ciclo ágil y ameno, con el sello de Leunis
¿En qué mano está? / Programa de entretenimientos / Conducción: Leandro Leunis / Participan: Pichu Straneo, Fernanda Metilli, Agustín Aristarán (Radagast) / Escenografía: Sergio Carnevali / Dirección: Eugenio Gorkin y Diego Sánchez / Emisiones: de lunes a viernes, a las 13, por Telefé / Nuestra opinión: buena
¿En qué mano está? lleva en su orillo la marca indeleble del entretenimiento televisivo en su expresión más pura. Todo lo que se ve en este extenso programa (más de 90 minutos diarios cinco veces por semana) reconoce esa identidad: el concepto, la postura de sus artífices, el dispositivo técnico, las entradas y las salidas del cuadro, la relación con el público, la manera de conducir y de animar.
Por tratarse el entretenimiento de uno de los géneros constitutivos de la televisión, un programa que se precie de tal debe al mismo tiempo seguir una cierta tradición. En este sentido, el espejo en el que se mira ¿En qué mano está? es el de Nico. Hace 22 años, en la misma franja horaria, Nicolás Repetto construyó un duradero vínculo con los televidentes de un modo muy parecido al que Leandro Leunis emplea hoy.
Con un aplomo que le permitió sortear sin problemas el tránsito entre la cuidada edición de Escape perfecto y ¡Boom! a la hora y media diaria en vivo de esta propuesta, Leunis persevera en el camino sugerido por Repetto. Por un lado, recibe con la mejor actitud a los participantes en el piso, y a la hora de la competencia sabe ocupar un inteligente segundo plano. Y por otro, dialoga cámara y teléfono de por medio con televidentes que participan desde sus hogares con la misma soltura y familiaridad.
Lo que todavía Leunis no ajustó del todo es la sintonía entre los juegos, elaborados a partir de una bienvenida mezcla entre destreza física y conocimiento general, y el equipo estable de humoristas. Todos parecen competentes en lo suyo (Radagast es un muy buen prestidigitador), pero sus apariciones todavía resultan más forzadas que integradas al resto de la propuesta. El talento natural para la comicidad que tiene Straneo, por ejemplo, no parece a la altura del único personaje que interpreta, bastante trajinado en otros envíos televisivos todavía presentes en la memoria. Sebastián Almada suele interpretarlo en los programas de Tinelli.
El otro elemento que desentona es la estridencia impuesta por la presencia de los artistas de El Choque Urbano. El retumbante acompañamiento musical en vivo de cada juego no es algo que el televidente disfrute. Y Leunis tampoco, por lo visto. Obligado muchas veces a gritar para imponerse por sobre el sonido ambiente, el conductor deja la impresión de forzar un espíritu festivo que sin tantos decibeles surgiría espontáneamente.
7,7
puntos
El viernes, el programa quedó segundo, apenas una décima por debajo de Noticiero Trece.






