
Walt Disney se asoma al siglo XXI
"Zapping Zone de Disney Channel" , programa conducido por Daniel Martins, Catalina Carreño Paz, Diego Topa y Carolina Ibarra. Participan Verónica Spinelli, Javier Zucker, Diego Alcalá ("Los especialistas") y Javier Cortés (musicalizador en vivo). Guión: Ezequiel Iturriza. Dirección: Luis Rols. Por Azul, los domingos, a las 19.
Nuestra opinión: bueno.
Bienvenidos al siglo XXI. A la televisión de una nueva era, imaginada por Disney para su audiencia mayoritaria de chicos y, sobre todo, de adolescentes con materiales muy diferentes de los que conocimos durante largos años.
Ya no hay lugar para el revolotear de Campanita con el toque mágico de su varita, para las andanzas dibujadas de Mickey, Goofy y Pluto, o para las sesudas charlas del profesor Ludwig von Pato. Mucho menos para un paseo por ese castillo de ensueño, símbolo y puerta de entrada del parque temático cercano a Los Angeles.
Apenas una formalidad como el horario del atardecer dominical vincula el pasado con el presente, a aquella entrañable hora de "Disneylandia" con este "Zapping Zone" que acaba de instalarse en un canal de aire. Lo hace casi un año después de ponerse en marcha como estandarte del Disney Channel y con una frecuencia diaria en algunos sistemas de TV paga y satelital, dato que los conductores repiten insistentemente.
"Zapping Zone" es la metamorfosis de los sueños del viejo Walt en un amasijo de colores fuertes, paso vertiginoso, movimiento perpetuo y demostraciones a cada instante de poderío tecnológico.
Vértigo bien planificado
No hay un segundo de descanso. Dentro de los tiempos televisivos, cada paso del programa se realiza a una velocidad supersónica, a partir de una secuencia rigurosamente elaborada y cumplida hasta el detalle con envidiable sincronización.
Si todo lo planificado se cumple a satisfacción es porque a la solidez de la marca Disney se une aquí la batería de efectos, artilugios, recursos técnicos y chiches visuales que Cuatro Cabezas (la productora comandada por Mario Pergolini y Diego Guebel) exhibe como arma distintiva de sus realizaciones.
Lo que en programas como "Caiga quien caiga" o "El rayo" es el resultado de un intenso trabajo de elaboración en la sala de montaje aquí funciona en vivo con resultados muy parecidos. Como si se aplicara a un programa de TV el concepto de algún videogame , la imagen se desplaza de un lugar a otro siempre de acuerdo con lo previsto. Hay en los conductores espíritu lúdico y ánimo festivo, pero incluso estas manifestaciones siguen estrictamente pautas preestablecidas.
La otra curiosidad del programa radica en trabajar el espacio televisivo ya no en forma plana, sino circular, y lo que se conoce convencionalmente como el "detrás de las cámaras" es un elemento funcional más de la propuesta. De hecho, camarógrafos y técnicos se integran al equipo y son presentados (a partir de apelativos como "el misterioso" o "el loco") con el propósito de buscar la mayor familiaridad posible entre ellos y los televidentes. Lo mismo ocurre con el plantel de animadores, que no responden ni siquiera a sus nombres de pila, sino a apócopes (Cata, Caro, Dani, Vero), con la única excepción de un apellido (Topa) de resonancias muy parecidas. A ellos se suman "los especialistas", que aportan la cuerda humorística con experimentos que casi nunca salen bien.
Que personajes con este perfil ocupen un espacio central marca a las claras el tipo de audiencia a la que apunta "Zapping Zone": los chicos que entran en la adolescencia, interesados por la informática, la cultura audiovisual, los deportes extremos, los actores del momento (Pablo Echarri participó en una entrevista) o los rankings musicales de moda, en los que A-Teens o los Backstreet Boys ocupan un lugar preferencial.
Con una atmósfera ruidosa y chirriante, alardes de high tech a cada paso (hasta hay un disc jockey en vivo) y un aparente desorden que siempre está bajo control, "Zapping Zone" recurre paradójicamente a un viejísimo juego escolar (el "Tutti frutti") para jugar con los televidentes. El carácter elemental del entretenimiento no justifica el desesperado alarido del conductor al proclamar al ganador de turno. Ni en los programas que entregan premios millonarios se ven tan exageradas (e innecesarias) expresiones de euforia.
"Zapping Zone" tiene más de un hallazgo visual, sus conductores son simpáticos y el aspecto humorístico está bastante logrado. Pero funciona como un tren en movimiento que por momentos parece subido a los rieles de alguna montaña rusa o de algún simulador de vuelo.
La aceleración, que tiene sus cultores sobre todo entre la gente joven, deja en el camino a quienes buscan momentos de regocijo más reposado, disponibles incluso entre las creaciones de Disney. Para quienes siempre imaginaron de este modo el mundo del creador del Pato Donald, este "Zapping Zone" se verá con alguna incomodidad.
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