Wirtz: "Hoy la palabra jugar está ligada al premio, al dinero"
En "Chicos al ataque", Manuel Wirtz apuesta a otros valores
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El programa televisivo que conduce Manuel Wirzt por Canal 13, "Chicos al ataque"; sirve de fuente de inspiración a su creador para concretar una experiencia teatral que durante las vacaciones de invierno, a partir de hoy, ocupará el escenario del Lola Membrives.
Con guión y puesta en escena de Wirzt y Alberto Lucas participarán en el espectáculo -que tendrá funciones diariamente, a las 15 y a las 17- QZ, un muñeco superhéroe; el asistente Mangrullo, titiriteros, bailarines y una banda de música.
Refiriéndose a esta nueva propuesta, Manuel Wirzt señala: "No sólo llevo cosas del programa al teatro sino que también aparecieron otros elementos. La idea es que los pibes tengan la posibilidad de ver a los personajes de la TV sobre el escenario, pero básicamente la intención está en jugar y divertirnos con ese espíritu que tiene "Chicos al ataque", que es una opción distinta a lo acostumbrado".
-¿En qué consiste esa opción?
-Creo que es un programa donde los pibes tienen un espacio auténtico y genuino y donde pueden canalizar inquietudes personales. "Chicos al ataque" está fundado en la idea de que los pibes sean escuchados. Y que los adultos, de una vez por todas, nos hagamos cargo de sus reclamos. Por eso aparece el formato de que los pibes sean noteros y salgan a buscar lo que realmente a ellos les interesa. Tratamos de cubrir una necesidad que hoy más que nunca tienen los chicos, sobre todo por el lugar que ellos ocupan en el hogar.
-¿Cómo definiría ese lugar?
-Están los adultos niños y los niños adultos. Antes, los padres contenían a sus hijos, ésa era la función de la familia. Y hoy muchos chicos tienen que contener a sus padres. La brecha y la distancia entre el sueño de ser grande y usar pantalones largos se achicó terriblemente. Hoy, al pibe la sociedad le da un lugar que él reclama y lo hace cargo de un montón de cosas para las que no está capacitado. Por ejemplo, Unicef demuestra, a través de un estudio, la cantidad de chicos que trabajan, y no hablo de sectores marginales, sino entre la clase media. Chicos que están trabajando para poder ayudar a la familia. Por lo tanto nuestro futuro está en problemas.
Por eso, tal vez la opción de Manuel Wirzt busque entretener, crear un lugar donde los niños puedan escuchar un cuento o sentirse estimulados por elementos naturales para su generación. En esto la fantasía ocupa un espacio preponderante.
Ese intento también está en el programa de televisión, cuyos resultados a primera vista no coincidieron con el interés de los productores de Canal 13, que modificaron su horario de emisión a poco de haber comenzado.
""Chicos al ataque" -dice el creador- tiene que adaptarse a las reglas de la televisión. Estas idas y venidas sólo tienen que ver con encontrar el mejor lugar para desarrollar el producto. El canal apuesta a este proyecto, a su contenido."
El mundo de un payaso
Este músico y actor, que alternativamente aparece desarrollando una u otra actividad, tiene una capacidad natural para relacionarse con el mundo de los pequeños. "Supongo que debo tener muchas cosas que los pibes tienen -dice-. Eso de lo que los adultos nos vamos despojando al ir creciendo. Yo desarrollo cierta capacidad del payaso. Tengo un payaso en el alma, la cosa torpe del payaso, eso de no ser ni bueno ni malo, ser, y la necesidad de encontrar en el otro una escusa para reírme, para divertirme. Y esto se acrecentó con el nacimiento de mi hijo, hace nueve meses."
Esta experiencia de ser padre también va a proyectarse sobre la tarea artística, ya que Wirtz comenzará a crear temas musicales infantiles.
-En tiempos en que las formas se imponen por sobre los contenidos, su apuesta es inversa.
-Cuando genero un proyecto le doy prioridad a lo que voy a decir, pienso cómo lo digo. Es cierto que vivimos en un mundo donde predominan las formas, sobre todo en los adultos, que tenemos un discurso ya gastado, con palabras que han dejado de tener el espíritu, el peso y el valor que tenían, como esperanza, ilusión o jugar. Hoy la palabra jugar está ligada al premio, al dinero, a la timba. Antes jugabas con otro e intercambiabas cosas, había afecto en ese acto, caricia. Uno a veces ve la parafernalia que se arma en torno de ciertos productos y se asombra porque está destinada a desarrollar el individualismo, a lograr que el chico esté sólo frente a una máquina. Nuestra apuesta pasa por otro lado.





