
"Zafando": la crisis, en clave de comedia
Comenzará esta noche, por Telefé, una nueva ficción, protagonizada por Vando Villamil
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Andrés no tiene trabajo. Andrés sufre por estar desempleado, pero sobre todo sufre por lo que eso puede significar para su familia. Su historia no es demasiado distinta de la de cualquier argentino de estos tiempos. Sin embargo, Andrés es un personaje de ficción y quizá por eso sus problemas, los laborales y los otros, pueden tomar la sana forma de la comedia. Porque a pesar del tema, de eso se trata "Zafando", el unitario que se estrena esta noche, a las 23, por Telefé.
Protagonizado por Vando Villamil, Florencia Raggi, Horacio Fontova, Alejandro Awada, Lucrecia Capello y Miguel Dedovich, este ciclo buscará hacer reír con esas cosas que fuera del universo de la TV hacen llorar a más de uno.
"¿Por qué contar todo esto en tono de comedia? Primero, me parece que la risa nos salva y creo que es muy interesante poder reírnos de nosotros mismos y en este caso reírnos de una situación que vivimos todos los argentinos, o al menos la inmensa mayoría. Se trata de hacer un humor negro con algo de costumbrismo que no es para nada irrespetuoso de la susceptibilidad de la gente", se pregunta y se contesta Villamil, el Andrés de la ficción.
A su personaje, uno de esos empresarios medianos pero exitosos que florecieron durante la década menemista, le tocará entonces hacer de todo para mantenerse a flote y al mismo tiempo fingir ante Luz (Florencia Raggi), su mujer, un buen pasar que ya no tiene. Para ayudarlo en esos menesteres el protagonista será asistido por dos personajes bastante particulares: Pichi Valdez (Fontova) y Moyano (Awada). El primero es un amigo de la infancia reencontrado después de veinte años que le servirá a Andrés como guía en el mundo de la calle, que no conoce. "Una rata buscavida", dice Horacio Fontova de su personaje. Juntos, Andrés y Pichi cumplirán cualquier changa que les ofrezca Moyano (Awada), el dueño de una agencia de colocaciones bastante sospechosa.
"Este tipo es un personaje típico de la crisis, alguien al que sólo le puede ir bien en estas circunstancias. El le busca trabajo a la gente. Trabajos que van desde la categoría A hasta la Z. Moyano viene de la categoría Z y quiere ir hacia la A. En realidad viene de la menos Z, pero se las rebusca muy bien", se ríe Awada.
Las tareas que les caerán del cielo -o más bien del infierno- a los dos amigos involucrarán desde trabajar en la morgue y en un casino clandestino hasta, en el caso del personaje de Fontova, convertirse en un poco agraciado travesti.
Claro que esos trabajos desesperados serán sólo una de las caras de la vida del personaje central de este programa. La otra cara será Luz, su mujer, que, como su nombre lo indica, será tan luminoso como oscuro es el mundo de Moyano y Pichi.
"A esta mujer la crisis le pasa por un costado, no se enteró de nada. Vive por las nubes, está en otra realidad. No sabe del desempleo, del hambre", explica Raggi. Pero Luz no es así por mala o inconsciente, sino por inocente, por fantasiosa y por ser un poco infantil. "Es hija única, muy malcriada por sus padres (Capello y Dedovich), que además son bastante especiales. Luz vive el día sin preocuparse por nada, lo único que quiere es estar con sus amigas, mirar la televisión, hacer las compras y ponerse linda para su marido al que ama apasionadamente", detalla la actriz que vestida como su personaje, vincha rosa, uñas al tono y una minifalda mínima, parece una muñeca Barbie morocha y de carne y hueso.
Por la afición de este personaje por vivir en un permanente cuento de hadas será que su marido decidirá mantener la ilusión de un status social que ya no tienen.
Así, Andrés alternará entre la sordidez y la vida color de rosa, haciendo el agotador esfuerzo de sostener sus dos mundos lo más alejados posibles.
"Mi personaje trata de aparentar que todo sigue como siempre a cualquier costo por el temor que siente a dejar de ser quien era. Para no perder la identidad, la seguridad, sobre todo en una cultura del éxito como es ésta. Dentro de ese esquema social él desciende y siente que en ese camino se pierde a sí mismo. Por supuesto que no es así, pero él lo siente así", cuenta Villamil, que gracias a Andrés estrena protagónico en la pantalla chica.
Pilotos de la fe
"En la primera escena de la película "Pulp fiction" de Quentin Tarantino, los personajes de John Travolta y Samuel L. Jackson hablan sobre muchos temas y en un momento uno de ellos comenta que la mujer de su jefe está haciendo un piloto y el otro pregunta qué es eso. El primero responde que un piloto es eso que hacen los actores cuando no tienen trabajo y que después no se lo pueden vender a nadie. Me parece que esa sentencia es muy cierta, pero creo que habría agregar que un piloto es algo que hacen los actores con mucha esperanza", razona Villamil. La anécdota la viene a la cabeza porque desde que "Zafando" fue concebido en la mente de su director, Alberto Stagnaro, su productor Matías Liberman y sus guionistas Marcelo y Walter Slavich ("El garante") hasta hoy, el día de su estreno, pasaron casi tres años. Y un año y medio desde que se filmó el piloto, con más esperanzas que otra cosa.
Gente joven
Se trataba de una productora nueva, Disiaco Films, formada por gente joven que hace un año y medio intentaba algo pocas veces hecho en la televisión local: trabajar con los elementos del cine, es decir filmar en 16 mm.
Pasó el tiempo y el atrevimiento se convirtió en una buena opción para renovar la pantalla, tanto es sí que esta semana en Telefé se verán dos unitarios realizados por este sistema, "Zafando" y "Tres padres solteros".
"Lo que más me gustó de este proyecto fue que se tratara de gente nueva y tenía muchas ganas de hacerlo en fílmico porque íbamos a tener más tiempo para preparar todo. En un unitario de estas características se puede ver, como en una película, dónde empieza y dónde termina el personaje", dice Raggi.
Además de cuidar los aspectos técnicos de cada episodio, el hecho de trabajar con el sistema de filmación de una película implica también cuidar el contenido. Para eso, "Zafando" cuenta con la puesta en escena de Luis Romero ("El amateur"), un experimentado director teatral.
Como en el cine
"Trabajamos como si hiciéramos trece minipelículas, películas hechas en diez días. Se requiere de un tiempo, más allá de lo técnico, para ensayar las escenas porque el soporte es tan bueno que las actuaciones, el contenido, tienen que estar a la altura. Son muchas horas y yo estoy aprendiendo algo nuevo, que es estar concentrado doce horas por día", cuenta Villamil.
En el film "El empleo del tiempo", del francés Laurent Cantet el personaje protagónico, Vincent, se queda sin trabajo y transformado en un fantasma de sí mismo decide ocultarle las malas noticias a su familia. Y para hacerlo no sólo inventa nuevas ocupaciones sino que además se involucra en más de un negocio sucio. Eso que en la película es desgarrador, en "Zafando" es comedia, de humor negro, pero comedia al fin.
La diferencia tal vez esté en que mientras que mientras el film se sitúa en el corazón de la clase media francesa, en el caso del unitario de Telefé los personajes son argentinos, porteños, para más datos.
"En este programa se trata de mostrar que estos no son personajes fuera de lo común, cualquiera de nosotros puede ser Pichi o Andrés. Son personajes bien argentinos y parte de ese ser argentinos implica, ante la crisis, elegir la risa frente al llanto, concluye Fontova.
Así, esta noche, a las 23, por Telefé, "Zafando" intentará demostrar que hay ocasiones en las que es preferible reír que llorar.
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