"Zap", un producto propio de la televisión barata

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26 de junio de 2002  

"Zap", programa de espectáculos conducido por Marcelo Polino. Colaboran: Jorge Lafauci, Adrián Santucho, Jorge Dorio y Pilar Smith. Lunes a viernes, a las 15, por AzulTV.

Nuestra opinión: Regular

En épocas de bajos presupuestos, nada más a mano para la TV que los talk-shows. Porque en el fondo no se trata más que de eso. Cuando la pantalla chica no puede costear la ficción en todos sus géneros -no tan sólo en el de la telenovela-, ni documentales ni entretenimiento de alto vuelo, el recurso de poner a un grupo de personas a discutir temas varios se convierte en la idea más barata y menos traumática para la televisión.

"Zap" no escapa a estas circunstancias. Aquí se ha puesto a debutar como conductor a Marcelo Polino, un periodista del rubro, diríase "chismoso", y se lo ha puesto en compañía de un variopinto grupo de periodistas que aporta más opiniones que información, más polémica que profundidad a temas que van del ostracismo de Mirtha Legrand, al caso Miguel Romano o a las modelos cuyo trabajo se parece cada vez más al de vedettes. Jorge Dorio aporta su verba envolvente -aunque vacía y, sinceramente, más no puede exigírsele en el contexto en que se encuentra-; Jorge Lafauci ha sido colocado en el papel de periodista experimentado ; Pilar Smith es la cronista especialista en chismes de la noche porteña -que hasta ahora no han abundado-; y Adrián Santucho es, de los panelistas, quien al fin y al cabo más información intenta aportar a los debates.

A este grupo de periodistas que desempeñan labores equiparables a las del programa "Indomables", se suma un panel de estudiantes de periodismo que debe cumplir "misiones" encomendadas por el conductor. Si consiguen las notas encomendadas -obtener declaraciones de Susana Giménez, de Mirtha Legrand, de Jorge Lanata- son premiados y, en caso contrario, reciben un castigo. Los premios y castigos se materializan en acercarlos o alejarlos del primer plano de la cámara o, directamente, sacarlos de pantalla.

Se llega así al quid de este producto, al objeto venerado por "Zap": la cámara de televisión. Estar o no en pantalla, ésa es la cuestión. Sin embargo, una cámara no todo lo puede: las horas de exposición difícilmente mejoren las fisuras -verborragia, nerviosismo, estridencia, vocación centrípeta, desorden- de Marcelo Polino como conductor. Y es que en TV no alcanza tan sólo con estar. También hay que ser.

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