
La maquina de hits, desde adentro: historias y secretos de 27 canciones perfectas.
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Es como si nunca se hubiesen ido. Los Beatles son, de nuevo, la banda de rock más importante del planeta, como lo fueron entre 1962 y 1970. La colección de grandes éxitos "1" ha batido todos los récords en 34 países y va camino de convertirse en el álbum mejor vendido de todos los tiempos. Pero los 27 singles reunidos en "1" (los que alcanzaron el primer puesto del ranking en Gran Bretaña y los Estados Unidos) también representan una crónica definitiva de cómo Lennon, McCartney, Harrison y Starr hicieron historia, día a día, en el estudio de grabación. Estas son las anécdotas que acompañan a esos hits, contadas a Rolling Stone por quienes estuvieron allí -incluidos el productor George Martin, el ingeniero Geoff Emerick y Yoko Ono- así como también por colegas y fans, como Ray Davies, de los Kinks; Bono, de u2, o Billy Corgan. "Queríamos ser los más grandes", dijo Lennon acerca de los Beatles, en 1970. Pero agregó: "La diversión está en el camino que recorrés para llegar hasta allí".
Love Me Do
" Fue grabado en tres ocasiones, con tres bateristas diferentes. Los Beatles lo tocaron por primera vez en el estudio el 6 de junio de 1962, durante la prueba que dieron para la grabadora británica emi con el productor George Martin. En ese entonces tocaba la batería Pete Best, quien fue despedido a mediados de agosto de ese año. Su reemplazo resultó, según Martin, "un tipo con una nariz grande, llamado Ringo Starr". Después de firmar para Parlophone (una subsidiaria de emi), los Beatles grabaron "Love Me Do" dos veces más: una con Starr, y otra con un baterista de sesión: Andy White. La versión en la que toca Ringo, editada como single debut del grupo en Gran Bretaña en octubre de 1962, alcanzó el puesto 17 en el Reino Unido. La toma más conocida, con White, no sería editada como single en los Estados Unidos sino hasta un año y medio más tarde, cuando fue licenciada al sello independiente Tollie; en ese momento, con el auge de la beatlemanía, el tema trepó hasta el primer puesto en ese país. La decisión de Martin de incorporar a White -un intento por hacer que los Beatles sonaran algo más profesionales en el disco- tomó al grupo con la guardia baja. "Ringo podrá ser muy bueno", explicó Martin a los desconcertados melenudos, "pero hemos pagado buen dinero por los servicios de este tipo que contraté, así que aguántensela." En esta versión, Starr consiguió tocar una pandereta, pero se sintió un tanto ofendido. "Ringo nunca me perdonó", confiesa Martin, riendo. "Aprovecho para pedirle disculpas públicamente." La versión con Starr permaneció inédita en los Estados Unidos hasta la salida del álbum Rarities, en 1980, mientras que la prueba con Best no fue conocida sino hasta 1995, cuando apareció en el Volumen I de Anthology.
From Me to You
From Me to You" fue editada dos veces en los Estados Unidos -una vez como lado a, y la otra como el lado b de "Please Please Me"-, pero nunca entró en el Top 40. La historia fue muy distinta en Inglaterra, donde "From Me To You" se tranformó en el Número Uno de los Beatles en los cuatro rankings que existían en ese entonces. Inclusive, el grupo llegó a regrabar la canción como "From Us To You" para utilizarla como tema de presentación de cuatro de sus sesiones radiales para la cadena inglesa bbc, emitidas desde fines de 1963 hasta el verano [boreal] de 1964. (Podés escuchar "From Us to You" en la recopilación de 1994, Live at the bbc.)
A esta altura, según George Martin, los Beatles comenzaban a mostrar su talento como compositores. "Les pedí otro tema tan bueno como «Please Please Me»", escribe Martin en su autobiografía, All You Need is Ears, "y me lo trajeron. Era «From Me to You»... Parecían tener una fuente inagotable de canciones".
Tanto "From Me to You" como "Love Me Do" incluían la distintiva armónica de John Lennon, quien tocaba en un estilo que había aprendido del famoso cantante texano de rythm & blues Delbert McClinton. "Ahora ha quedado inscripto en piedra que yo le enseñé a Lennon a tocar la armónica", dice McClinton, riendo. "La verdad es que cierta vez John me dijo: «Mostráme algún yeite». Yo estaba en una posición muy especial, porque no había demasiada gente que tocase la armónica en la música popular." El propio McClinton había aprendido de maestros bluseros como Sonny Boy Williamson, Junior Parker y, especialmente, Jimmy Reed, a quien McClinton acompañó a menudo a principios de los 60. Sin darse cuenta, Lennon estaba absorbiendo el estilo de armónica de Jimmy Reed a través de Delbert McClinton. "Todo viene de alguna parte", dice McClinton.
She Loves You
En julio de 1963, uno de los ingenieros de grabación de los Beatles, Norman Smith, estaba acomodando los instrumentos para una sesión, cuando espió la hoja con la letra de la última composición de John Lennon y Paul McCartney. Lo que vio no lo impresionó: ¿"She loves you, yeah, yeah, yeah, yeah"? "Pero cuando comenzaron a cantarla fue como ¡bang! ¡wow! ¡fantástico!, yo estaba allí, detrás de la consola, pegando saltos", dice Smith en el libro de Mark Lewisohn, The Beatles: Recording Sessions.
La reacción de Smith no fue demasiado diferente de la de los jóvenes que escucharon los primeros compases de "She Loves You": salía de los parlantes como una explosión, con un redoble de la batería de Ringo Starr y unas armonías de Lennon y McCartney tan exuberantes, que era imposible no sacudir tu flequillo imaginario al compás. El tema no decae nunca y la banda rubrica la frase "and you know you should be glad" con unos extasiados ¡wooo!, tomados de los Isley Brothers.
Tiene "esa energía primitiva de banda de garaje", según Butch Vig, del grupo Garbage. Y es cierto, porque el cuarteto grabó la canción en tan solo un día, y aun así, a pesar de la cruda inmediatez de su sonido y la brutal simplicidad de su letra, el tema también señaló un escalón más alto en sofisticación para la banda, como compositores y como arregladores. "She Loves You" se inicia con el estribillo, en lugar de con la primera estrofa, para darle un toque extra de punch; por primera vez las letras son en tercera persona, para sacarse de encima la típíca formula I-love-you que por entonces dominaba los charts; y la guitarra de George Harrison tiene acordes que le deben más al jazz que al rock & roll.
"Las combinaciones armónicas y melódicas de este tema son enfermizas", dice, admirado, el ex smashing pumpkin Billy Corgan. "Están muy adelantadas al pop de aquel momento. Aunque fuera lo único que hubieran compuesto, todavía se estaría escuchando «She Loves You» en la radio." —greg kot
I Want to Hold Your Hand
I Want to Hold Your Hand" fue el primer single Número Uno de los Beatles en los Estados Unidos y también la flecha que anunció la Invasión Británica. Los Beatles ya se habían transformado en un fenómeno sin precedente en el Reino Unido, Francia y Alemania, pero Capitol, el sello que tenía los derechos de las canciones del grupo en los Estados Unidos, se había negado a editar sus discos en ese país.
Por entonces, la noción de que un grupo inglés de rock & roll pudiese tener un hit en los Estados Unidos era absurda. Pero los Beatles, su manager Brian Epstein y el productor George Martin (cuyos avances a Capitol habían sido rechazados con la frase "no nos parecen nada buenos") estaban absolutamente decididos.
John Lennon y Paul McCartney compusieron "I Want to Hold Your Hand" sentados juntos al mismo piano, en el sótano de la casa de los padres de Jane Asher, por entonces novia de McCartney, "tocándonos la canción a la cara, el uno al otro", como dijo después Lennon. El dúo apeló a todos los trucos que conocía; la canción es una deslumbrante antología de dos minutos y veinticuatro segundos de irresistibles melodías, armonías, palmas y estribillos.
"Otra cosa enfermante de los Beatles es que hacen de casi todo un estribillo", dice Billy Corgan, el ex Smashing Pumkins. "Cuando creíste que habías escuchado todos los estribillos, emerge otro más en el medio de la canción para venderte el tema. Dura sólo unos pocos segundos y desaparece para siempre." Eso es, ni más ni menos, "I Want to Hold Your Hand".
Los Beatles grabaron la canción el 17 de octubre de 1963 en los estudios Abbey Road, en una flamante máquina de cuatro canales, y el simple fue editado en Inglaterra el 29 de noviembre. En diciembre, un disc-jockey norteamericano de la emisora radial wwdc, de Washington dc, obtuvo una copia de "I Want to Hold Your Hand" de manos de su novia, que era auxiliar de a bordo en una aerolínea británica, y comenzó a pasarla en su programa. Cuando otras radios lo imitaron, el sello Capitol se vio forzado a editar rápidamente la canción en los Estados Unidos, el 26 de diciembre del 63.
Norteamérica había caído presa de la beatlemanía... y ya nada volvería a ser igual.
Can’t Buy Me Love
Durante una historica semana de abril de 1964, los Beatles ocuparon las cinco primeras posiciones del ranking de singles de Billboard con "Can’t Buy Me Love" a la cabeza, seguida por "Twist and Shout", "She Loves You", "I Want to Hold Your Hand" y "Please Please Me". "En aquel momento, en Inglaterra, la gente no lograba comprender la magnitud de aquella conquista", dice George Martin, "y que su éxito fuese tan completo y absoluto".
"Can’t Buy Me Love", que tenía un papel prominente en el film A Hard Day’s Night, comenzaba no con una estrofa sino con el estribillo, cantado frenéticamente por Paul McCartney. El tema va construyendo un ritmo arrollador con guitarra acústica, Ringo Starr castigando los platillos y una línea del bajo de McCartney que está bien adelante en la mezcla, con la guitarra eléctrica acentuando el estribillo. El solo de guitarra de George Harrison -que despega a partir de uno de esos alaridos de McCartney inspirados en Little Richard- mezcla con maestría la crudeza con una briosa precisión… una mezcla que los Beatles aprendieron de los discos de rockabilly de Elvis Presley y Carl Perkins que tanto admiraban.
A Hard Day’s Night
A hard day’s night" se inicia con uno de los más famosos acordes en la historia del rock & roll: un radiante estallido de la guitarra de John Lennon que evoca el caos y la euforia del pico de la beatlemanía. La canción fue escrita por Lennon (el estribillo y las estrofas) y Paul McCartney (el puente) para la escena de apertura de la primera película de los Beatles. Pero el brillo de ese acorde, la euforia de la actuación de los Fabulosos Cuatro y el suspiro exhausto que sugiere el título hacen del tema -que es también una película en sí mismo- un resumen documental del meteórico ascenso de los Beatles.
El título de la canción [Anochecer de un día agitado] comenzó como una broma que Ringo Starr hizo al pasar, después de un agotador día de filmación; aunque bien puede haber pedido prestada la frase a Lennon, quien la había escrito en su primer libro, In His Own Write.
Cuando Lennon le transmitió la frase de Starr al director Richard Lester -quien todavía estaba buscando un nombre definitivo para la película- se les pidió a los Beatles que compusieran un tema que se refiriera, precisamente, a un "anochecer de un día agitado".
"En esos días, solía ocuparme también de los comienzos y los finales de los temas", dice George Martin. "Necesitábamos algo que pegase, que te metiera de golpe en la canción." Durante la grabación, Lennon jugueteaba buscando la afinación y el tono justos del acorde inicial. "Por casualidad se topó con el acorde indicado", afirma Martin. "Cuando lo escuchamos, supimos que era el correcto." (De acuerdo con el libro de Ian MacDonald, Revolution in the Head: The Beatles’ Records and the Sixties, el acorde es un sol con una cuarta suspendida.]
"A Hard Day’s Night" fue el primer disco que se compró Butch Vig, baterista y productor de Garbage. Dice que todavía ama lo conciso y emocionante de esa canción. "No tiene relleno. Se mueve con rapidez del estribillo al puente. Es un crescendo constante"… hasta el impactante fade-out, un arpegio de guitarra que suena como campanas de iglesia y que fue también idea de George Martin. "Bueno, así se hace música de películas", dice Martin. "Yo quería que les quedara claro la importancia de hacer que la canción no tuviese un final brusco, sino que quedase como flotando, que te llevase a la siguiente escena."
Eight Days
Eight days a week" es una auténtica colaboración entre Lennon y McCartney. Comienza con una parte instrumental que va aumentando de volumen de a poco: el extremo opuesto al típico fade-out que termina los temas. Este toque innovador demostró que, ya en 1964, los Beatles estaban experimentando en el estudio.
El título surgió como una frase casual pronunciada por el chofer que conducía a Paul McCartney a la residencia de John Lennon en la campiña inglesa. En Many Years From Now, el libro de Barry Miles, McCartney recuerda haberle preguntado distraídamente al chofer si había estado ocupado. "¿Ocupado?", respondió. "Estuve trabajando ocho días a la semana."
"Ninguno de nosotros había escuchado antes esa expresión", dice McCartney. "Fue como una pequeña bendición de los dioses. Yo no tenía ninguna otra idea para el tema, más allá del título, así que lo fuimos armando entre los dos, a partir del título. Salió rápido." Los Beatles intentaron una serie de variantes en el estudio (incluida una introducción basada en armonías vocales) antes de decidirse por el arreglo final, en la décimotercera toma. La voz doblada de Lennon es el punto alto de este tema optimista y juguetón.
"Es una de mis canciones favoritas de los Beatles", afirma Art Alexakis, de Everclear. "Uno se daba cuenta de que con ese single estaban moviéndose hacia nuevas direcciones."
Ray Davies, de los Kinks, dice: "Me gustan los acordes ofensivos del tema. Es una de esas canciones que, cuando la escuchás por primera vez, sentís como que ya la habías escuchado antes".
Ticket to Ride
John lennon una vez afirmo que "Ticket to Ride" había sido "uno de los primeros temas de heavy metal". Fue ciertamente una de las primeras grandes canciones "a corazón abierto" de Lennon, con una resignación emocional que señaló una nueva honestidad frontal en la música de los Beatles. "En su obra hay una línea conductora de tristeza", dice la cantautora Aimee Mann. "Cada vez que John abría la boca, sonaba como si estuviese sufriendo un increíble dolor psíquico."
El riff de guitarra de "Ticket to Ride" fue tocado por McCartney, y Ringo subrayó en su batería el costado oscuro de la canción con un golpe cortado, fuerte y a la vez dubitativo. Pero la angustia existencial era toda de Lennon. Esta fue la primera grabación de los Beatles que quebró la marca de los tres minutos y Lennon inundó el tema de cambios de estado de ánimo. Su interpretación y la letra misma oscilan entre la pasividad y la desesperación; el puente es un poderoso arranque de irritabilidad. "Ticket to Ride" fue grabada a una velocidad poco común, aun para los estándares de "máquina de hits" que el grupo manejaba en 1964 y 1965. La base rítmica fue completada en tan sólo dos tomas y el tema completo, sobregrabaciones incluidas, estuvo listo en menos de tres horas. Mann dice que su esposo, el músico Michael Penn, sugiere que el título de la canción [Boleto para viajar] era una referencia a las drogas. Lennon admitió en la famosa entrevista de Rolling Stone de 1970, que los Beatles habían pasado de las pastillas al porro para la época en que hicieron Help! Se dice también que Lennon y Harrison probaron el lsd por primera vez a principios de 1965. Pero Lennon bien puede haber tenido otra metáfora en mente. El mismo día que los Beatles grabaron "Ticket to Ride", Lennon pasó con éxito su examen de manejo.
Help!
Toda cuestion de los beatles estaba más allá de cualquier comprensión", dijo John Lennon acerca del período fat-Elvis durante el cual escribió "Help!", el tema que da título a la segunda película de los Beatles. [La frase "fat-Elvis" alude a la época en que Elvis Presley daba muestras de abandono y deterioro físico, con abundante sobrepeso, a mediados de los 70.] "Yo estaba comiendo y bebiendo como un cerdo, y estaba gordo como un cerdo, nada satisfecho conmigo mismo. En mi subconsciente, estaba pidiendo socorro a los gritos."
"Help!" es parte de lo que Billy Corgan describe como "la fase Bob Dylan de Lennon, durante la cual escribió letras más personales". Lennon recuerda haber compuesto el tema rápidamente, después de que el nombre de la película fuese cambiado, por insistencia suya y de Paul McCartney, de Eight Arms to Hold You (Ocho brazos para abrazarte, un título mucho menos promisorio) a Help! McCartney contribuyó con la contramelodía de fondo que cantan él y George Harrison.
"Es un tema sincero y auténtico", dijo Lennon. Sus sentimientos son reproducidos décadas más tarde por un artista sobre el que John ejerció una poderosa influencia. "Podría hablarte acerca de «Help!» porque hicimos una versión", dice Bono. "Su temática es muy obvia y, cuando la canté, necesitaba hacerlo. «Help!» se transformó en una auténtica plegaria."
Yesterday
Las baladas no no eran algo desconocido para la música pop en 1965, pero "Yesterday" le mostró al mundo que los Beatles -y el rock & roll- habían dado un salto repentino, de la alocada adolescencia a una madurez cultivada y grácil. Tocada sólo por Paul McCartney, quien ejecutó una guitarra acústica texana Epiphone sobre un fondo de cuarteto de cuerdas arreglado por George Martin, "Yesterday" pronto se transformó en uno de los temas más conocidos e interpretados del catálogo de los Beatles. Docenas de grandes nombres, incluido Frank Sinatra, se enamoraron de él y grabaron sus propias versiones. Después de tres décadas y media, existen miles de covers de esta canción.
La génesis de "Yesterday" es tan improbable como la tantas otras canciones de los Beatles. El tema fue descripto alguna vez por John Lennon como "el bebé de Paul", y así fue. Al levantarse de su cama en su hogar londinense de Cavendish Avenue, una mañana de 1965, McCartney se sentó al piano que tenía en el dormitorio y le fue saliendo la melodía.
"Estaba todo allí", recordó más tarde McCartney. "Salió completa, yo no podía creerlo." De hecho, el tema estaba tan redondo -aunque todavía la letra no había tomado forma- que McCartney creyó que había plagiado inconscientemente alguna melodía que había escuchado por ahí. Por eso, durante meses dejó al tema a medio terminar -con el título tentativo de "Scrambled Eggs" [Huevos revueltos]- y de cuando en cuando les hacía escuchar algunos compases a George Martin o a Ringo Starr y les preguntaba: "¿Les suena a algo conocido?". Por fin, ese mes de junio, convencido de que el tema era suyo, McCartney grabó un par de tomas para Martin, quien sabiamente le aconsejó que la canción debía grabarse sin adornos. "Lo único que le pondría sería cuerdas", le dijo Martin a McCartney. "Cuando se lo hicimos escuchar a los otros beatles, se volvieron locos", recuerda. "John pensó que era un tema genial. Esa fue la primera canción solista de los Beatles." —david thigpen
Day Tripper
Esa fue una canción sobre drogas", dijo Lennon en su entrevista de 1970 para Rolling Stone. "Siempre necesité de una droga para sobrevivir. [Los otros Beatles] también, pero yo siempre tomé más. Siempre tomé más pastillas y más de todo, porque estoy más loco." "Day Tripper" era la condena de Lennon a los "hippies de fin de semana" que vivían la vida a medias. En una entrevista de 1966, Lennon y McCartney admitieron que había sido una canción "forzada", escrita con fecha de entrega para un single programado para diciembre de 1965. El riff de guitarra blusero de Lennon bien puede haber sido su respuesta al reciente Número Uno de los Rolling Stones, "Satisfaction". Pero "Day Tripper" era mucho más complejo; una brillante combinación de músculo e intrincados arreglos.
Los Beatles estaban al tanto del jubiloso clima del tema, como que lo tocaron todas las noches en su gira final, hasta el mismo show de despedida en el Candlestick Park de San Francisco, el 29 de agosto de 1966.
We Can Work It Out
We can work it out" sumerge al oyente en el medio de una discusión, entre estribillos esperanzados y estrofas llenas de advertencias: "Nuestro amor puede terminar pronto". Es un tema de Paul McCartney al que John Lennon le agregó el impaciente, pesimista puente de clave menor: "La vida es muy corta y no hay tiempo para discusiones y peleas".
George Harrison también dio una mano con el arreglo. Harrison sugiere que tuvo que ver en el cambio del puente a un ritmo de vals; con Lennon en el armonio (un órgano de tubos), el puente adoptó un clima de carrusel de circo que iba a retornar en "Being for the Benefit of Mr. Kite", de Sgt. Pepper.
"We Can Work It Out" fue el lado dos de "Day Tripper" y las dos canciones eran tan fuertes que Capitol Records las editó como un simple con dos caras "A", promoviendo ambas. Este single representa una foto instantánea de un grupo que atraviesa una transición. En "Day Tripper", los Beatles son una banda de guitarras cabalgando sobre un gran riff, mientras que en "We Can Work It Out", el armonio y la pandereta sugieren la forma en que los Beatles pronto habrían de usar los recursos del estudio de grabación para desarrollar armonías inesperadas. Mientras tanto, la tensión entre un optimista McCartney y un Lennon saturnino anticipa los modos en que ambos compositores se irían distanciando. "Estaban pasando por uno de sus primeros períodos de desunión, así que tal vez el tema sea un subtexto de las relaciones internas del grupo", observa Ray Davies. Stevie Wonder hizo su propia versión, que llegó al puesto 13. El cover de Wonder estaba cargado de exuberancia soul y fue editado en la misma época que What’s Going On, de Marvin Gaye, y There’s a Riot Goin’ On, de Sly and the Family Stone. En la voz de Wonder, "We Can Work It Out" sonaba como algo más que una canción de amor. Se transformó en un llamamiento a la reconciliación para unos Estados Unidos racialmente divididos.
Paperback Writer
Los Beatles eran grandes cantantes, sabían instintivamente a qué armonías recurrir", dice George Martin. Pero en la suntuosa intro de "Paperback Writer", grabada en una semana durante las sesiones del álbum experimental Revolver, John Lennon, Paul McCartney y George Harrison fueron más allá del simple canto a tres, hasta transformar la letra de esta canción en un coral medieval que sonaba como "She Loves You" sumergida en ácido. Atadas a una bulliciosa canción pop, este puñado de armonías anunciaron formalmente la inmersión de los Beatles en la psicodelia. Martin concuerda: "El modo en que la canción está armada, con ese lento contrapunto que hacen los coros... nadie había hecho eso antes". Martin reconoce que los Beach Boys fueron "una gran inspiración" para los Beatles, pero insiste en que sus protegidos ya habían perfeccionado sus armonías durante sus días de Hamburgo, Alemania.
"Paperback Writer", escrita por McCartney, fue la primera canción entre sus temas Número Uno que no hablaba de una situación romántica. (En su biografía sobre los Beatles, Shout!, Philip Norman sugiere que la letra de McCartney acerca de un aspirante a novelista era un velado ataque a Lennon, quien a esa altura había publicado dos libros de surrealismo descarado.)
Pero, para el ingeniero Geoff Emerick, lo más importante acerca de "Paperback Writer" fue el bum-bum propulsor que consiguió sacarle al bombo de Ringo Starr. "Hasta donde recuerdo", dice Emerick, "nadie había grabado un bombo así, bien adelante en la mezcla. Recuerdo que al bombo le sacamos el parche del frente y lo rellenamos con pulóveres". Emerick, además, ubicó un micrófono a cinco centímetros del bombo; los ejecutivos del estudio de grabación de emi lo reprendieron: "La regla era no ubicarlo una distancia menor de un metro del bombo, porque la presión de aire podía dañar el diafragma del micrófono".
El éxito de "Paperback Writer" los obligó a revisar esa política. "emi me mandó una carta autorizándome a hacerlo a mi manera", dice Emerick, "pero sólo en las grabaciones de los Beatles."
Yellow Submarine
Yellow Submarine" navegó hacia el tope de los rankings en el verano [boreal] de 1966, impulsada por el timbre monótono de Ringo Starr y por un beat marcial entrecortado que, de alguna forma, se las arreglaba para crear una sensación náutica. Fue compuesto por Paul McCartney un poco en broma, una mañana en que estaba acostado en su cama, imaginando un tema que fuese a la vez simple y divertido. "Era realmente una canción para chicos", dijo más tarde. "Los niños la entienden más fácilmente que los adultos." La letra -en la cual colaboraron también Lennon y el cantante pop Donovan- hablaba de un marinero que cuenta la existencia feliz que llevan él y su tripulación. George Martin aportó un exquisito puñado de efectos: cadenas que rechinan, el sonido de las olas y el parloteo de las voces de la tripulación (que eran en realidad Lennon y McCartney hablando a través de un filtro). Pero el elemento más brillante del tema era el canto de Starr quien, al encarnar la voz del marinero, le daba un toque de cruda autenticidad a la narración. "Yellow Submarine" iba a inspirar más tarde la película de dibujos animados del mismo nombre y, de esa manera, contribuiría a la escuela de arte visual psicodélico de fines de los 60. Muchos oyentes interpretaron la letra de esa canción como crípticas alusiones a las drogas. "Es tan sólo una canción para niños, sin significados ocultos", dijo Starr, molesto, años más tarde. Pero, aún hoy, los oyentes tratan de leer entre líneas, buscando claves que, simplemente, no existen.
Eleanor Rigby
Eleanor rigby", la magnífica reflexión sobre la soledad que Paul McCartney convirtió en dos minutos de canción, comenzó con un fragmento de letra -"Recoge el arroz en la iglesia, después de una boda"- que el cantante transformó en la historia de una solterona y un cura, y de cómo sus vidas se cruzan en un funeral.
Ninguno de los Beatles toca sus instrumentos en el tema. McCartney asume el canto principal, doblando la voz, mientras que Lennon y Harrison aportan armonías vocales, pero la música es tocada íntegramente por un par de cuartetos de cuerdas, con arreglos de George Martin. Sin embargo, no hay nada de blando en este acompañamiento de cuerdas. Geoff Emerick estaba decidido a capturar el sonido de arcos rozando cuerdas con una inmediatez nunca escuchada en un disco pop. En lugar de grabar al octeto con un solo micrófono, Emerick le puso un micrófono a cada instrumento. "Ubiqué los micrófonos muy cerca de las cuerdas", dice Emerick. "Tan cerca, de hecho, que los músicos me odiaron; podías verlos tirándose hacia atrás en sus sillas para alejarse de los micrófonos, por si cometían algún error." El resultado fue otra grabación histórica de los Beatles. "La combinación entre la letra, oscura pero no cínica, y esas cuerdas que suben, con los chelos palpitando por debajo, fue algo especial... En esa época no se escuchaba nada así en la radio", dice Butch Vig, de Garbage. "Y hoy, tampoco."
Penny Lane
"Estában ávidos de nuevos sonidos", dice George Martin. Y "Penny Lane" era sorprendente, no sólo por la obvia belleza de la melodía creada por Paul McCartney, sino también por la complejidad de los arreglos y la casi absoluta ausencia de guitarras. Con McCartney en bajo, armonio y pandereta; George Harrison en guitarra; John Lennon en piano y congas; Ringo Starr en campanitas y batería, y una maravillosa sección de bronces, "Penny Lane" se tranformó en una meticulosa pared de sonido que albergaba toda la fuerza de un tema de rock, sin sonar en absoluto como un tema de rock.
Compuesta en su mayor parte por McCartney, la canción fue armada a partir de recuerdos de su niñez. Penny Lane es una rotonda de Liverpool que, cuando McCartney era chico, también incluía una peluquería y un banco. "El tema", dijo Paul alguna vez, "presenta en parte hechos reales y en parte muestra nostalgia por un lugar genial. Un lugar al que asociamos con cielos azules suburbanos". Esa resultó la inspiración, pero la mecha fue encendida, según recuerda George Martin, por el espíritu competitivo de McCartney. "La canción en sí misma surgió como una manera de decir: «Yo puedo hacer las cosas tan bien como vos, John», porque acabábamos de grabar «Strawberry Fields»", dice Martin. "Eso había sido fenomenal, y pienso que Paul fue a perfeccionar la idea que ya tenía en mente. Y ambos temas fueron significativos. Ambos hablaban de cuando sus compositores eran niños."
All you need is love
Empapados de energía creativa, luego de finalizar Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, los Beatles se metieron de vuelta a trabajar. Cuando recibieron la invitación para tocar el 25 de junio de 1967 en Our World -un programa de tevé de dos horas con artistas internacionales que sería visto por 400 millones de personas en veinticuatro países-, los Beatles decidieron presentar un tema nuevo, de elaborada orquestación: "All You Need Is Love".
El cuarteto armó de antemano una base rítmica en el estudio, que incluyó a George Harrison tocando el violín por primera vez y a John Lennon en clavicordio, pero cantaron las voces en vivo durante el show, acompañados por una orquesta y un coro que incluyó a Mick Jagger, Keith Richards, Marianne Faithfull, y Keith Moon, de los Who. El arreglo de George Martin reflejó el espíritu de gran acontecimiento internacional: un pastiche del himno nacional francés, el Concierto Brandeburgués N° 2 de Bach, "Greensleeves", e "In The Mood", de Glenn Miller. Aunque Lennon armó un estribillo simple para los televidentes que no hablaran inglés, los resbaladizos tempos que surcaban las estrofas del tema no eran para nada comunes.
"No creo que todo ese asunto de flores-en-el-pelo tuviera mucho que ver con los Beatles", dice Bono, de u2. "Ellos eran cuatro tipos duros de Liverpool, de modo que, cuando pensaban en el amor, era un tipo de amor más duro. Se trata de la imaginación: del hecho de que tenés que imaginarte algo antes de que puedas hacerlo realidad."
Hello, Goodbye
Paul McCartney seguramente no incluiría a "Hello, Goodbye" entre los momentos más profundos de su carrera de compositor. Pero sus detalles de producción son elaboradamente sutiles. Las exigencias de la grabación en cuatro canales llevaron a George Martin y a los Beatles a intentar una separación extrema del plano estéreo. Batería y maracas están en el canal izquierdo; un par de violas suenan en el derecho, junto a las partes principales de guitarra y a los coros. En un momento dado, la batería deja de ocuparse del ritmo base y pasa a sonar al unísono con el bajo.
A los Beatles les gustaba poner algo extra al final de sus temas. "Hello, Goodbye" se detiene y luego retorna con ese alegre canto colectivo de "hey, la, hey hello-ah". Martin recuerda que esa coda "fue espontánea. Creo que fue idea de Paul. Lo cocinó ahí mismo, en el estudio". Eso dio lugar a algo más grande, según Martin. "Esa idea dio nacimiento, más tarde, a otro canto colectivo, el de «Hey Jude»."
Lady Madonna
Dos semanas antes de partir hacia la India para ver al Maharishi -una visita que alteraría sus vidas-, los Beatles pusieron los toques finales a "Lady Madonna", la oda de Paul McCartney al ideal de mujer. En 1968, al tiempo que estaba terminando su relación con la inglesa Jane Ahser, McCartney conoció y se enamoró de la fotógrafa norteamericana Linda Eastman, con quien más tarde se casó (aunque la inspiración específica de "Lady Madonna" probablemente incluyó, también, a la madre de McCartney). En otro plano, el tema saca afuera sentimientos puros y brillantes acerca del amor, balanceando las emociones más crudas y cínicas de Lennon sobre el mismo tema. La tensión entre el dulce optimismo de McCartney y la amarga honestidad de Lennon bien puede haber constituido la dinámica central de los Beatles. Musicalmente, "Lady Madonna" desnuda las raíces de McCartney: las líneas de piano y los vibrantes saxos le dan al tema un rico sonido de r&b que se remonta a Fats Domino, una de las influencias formativas de Paul.
Hey Jude
"Hey Jude" comenzó llamándose "Hey Jules", como una canción de aliento para el hijo de Lennon -Julian, de 5 años- en los días en que Lennon y su primera esposa, Cynthia, se estaban separando. La letra y la melodía se le ocurrieron a McCartney mientras conducía su auto de su casa en Londres al hogar de Cynthia y Julian; para el niño, Paul había sido una especie de tío.
Lennon escuchó algo más en ese tema, al que consideraba como "una de las obras maestras de McCartney". Al interpretar la frase "Estabas destinado a salir a buscarla", Lennon dijo: "Yoko recién había entrado en escena. El está diciendo allí: «Hey, Jude-hey, John»... Inconscientemente, me estaba diciendo: «Adelante, abandonáme»".
"Hey Jude" fue grabada durante julio y agosto de 1968, mientras el grupo estaba trabajando en el Album Blanco, aunque nunca fue pensada para ser incluida en ese disco. Cuando George Martin se quejó de que ninguna radio iba a difundir un single de siete minutos, Lennon respondió: "Lo harán, tratándose de nosotros". "Hey Jude" fue el single más vendido de los Beatles en los Estados Unidos.
Get back
"Get Back" significó una especie de declaración de principios: los Beatles volviendo a sus raíces. Después de años de experimentación en el estudio, John Lennon le dijo a George Martin: "No quiero ninguno de tus mierdosos trucos de producción en este disco", y en 1968 Paul McCartney empezó a insistirles a los otros Beatles que debían tocar en vivo otra vez. En enero de 1969, el grupo permitió que una unidad de filmación documentara el proceso de ensayos y grabación de lo que se tranformaría en Let It Be.
Lennon lo recordaba como "seis semanas de suplicio"; en realidad, fue menos de un mes. A los pocos días, ya estaban peleando. Glyn Johns, el ingeniero de sonido, hace memoria: "Pensé: «Cristo, me costó tantos años llegar a esto y los tipos se están por separar»". Después de unos cuantos ensayos muy fríos en un set de los estudios de filmación Twickenham, los Beatles decidieron trasladarse a sus propios estudios de grabación de Apple, todavía sin terminar. George Harrison invitó al tecladista Billy Preston, en parte porque el tener un extraño a su alrededor hacía que los Beatles se comportaran correctamente. "Para ellos fue una lucha", recuerda Preston. "Habían perdido la alegría de tocar juntos." El ingeniero Johns preparó con esas sesiones un álbum bastante precario, que se iba a llamar Get Back. El single se editó, pero el álbum fue archivado hasta que más tarde Phil Spector lo retocó para transformarlo en Let It Be.
El gran final del documental de Let It Be fue una imprevista actuación del grupo en el techo de Apple, el 30 de enero de 1969. "Get Back" comenzó y terminó el show, tranformándose así en el último tema que los Beatles tocaron en público.
The ballad of John and Yoko
El 16 de marzo de 1969, John Lennon y Yoko Ono volaron a París con la intención de casarse. Fue la primera escala de una odisea de dos semanas que incluyó visitas a Gibraltar (donde efec- tuaron la ceremonia), Amsterdam (donde realizaron el primer bed-in por la paz ) y Viena (donde dieron una conferencia de prensa desde el interior de una bolsa blanca). El viaje se transformó en el núcleo narrativo del hit de letra más provocativa que hubieran grabado los Beatles: "The Ballad of John and Yoko".
"Fue una crónica, es cierto, pero también mostró el costado divertido de John", dice Yoko Ono. "Cada uno de los temas que compuso en esos días fue autobiográfico. Y de hecho, eran tiempos muy duros para nosotros dos; estaban pasando cosas muy pesadas. John lo tranformó en una comedia, en lugar de convertirlo en una tragedia."
El tema era alegre, con flashes del estilo de guitarra de Chuck Berry y del piano de Jerry Lee Lewis. Lennon y McCartney tocaron todos los instrumentos mediante sobregrabaciones: John tocó guitarras y Paul bajo, batería y piano; todo en un día, el 14 de abril, tan sólo dos semanas después de los acontecimientos que Lennon describe en la letra. "En ese momento no era todo oscuro y difícil. La gente tiene esa visión de John y Paul como dos boxeadores, pero no fue siempre así", dice Yoko, que estuvo en la sesión. "Creo que Paul sabía que John estaba lastimado con toda esa gente que lo trataba mal, y quería que las cosas le salieran bien. Paul tiene algo muy de hermano en su personalidad."
Something
George Harrison compuso "Something" durante las sesiones para el Album Blanco, en 1968, pero no compartió la canción con la banda hasta que los Beatles entraron a grabar Abbey Road. Glyn Johns recuerda la noche en que Harrison grabó el demo del tema: "Al material de George no se le prestaba demasiada atención, al punto que me pidió que me quedase un rato cuando los demás se hubieran ido, para grabar el demo. Fue muy amable cuando me lo pidió, como si supiera que estaba imponiendo su voluntad, pero al mismo tiempo seguro de que yo estaba feliz de quedarme. Y luego se puso a tocar el tema y me voló la cabeza".
La idílica canción de amor que Harrison escribió para su esposa Patti gustó inmediatamente. Lennon dijo más tarde que pensaba que era el mejor tema de Abbey Road. Fue el primer single extraído de ese álbum y llegó a ser interpretado por todo el mundo, desde Smokey Robinson hasta Frank Sinatra, pasando por James Brown. "Cuando lo escribí tenía en mente a Ray Charles cantándolo", dijo Harrison. "Y él lo hizo de verdad, algunos años más tarde. En ese momento no me emocionó en particular el hecho de que Frank Sinatra grabase «Something». Ahora me siento mucho más impresionado que entonces." A pesar de lo famoso que es el tema, Harrison ha tenido que soportar las inevitables confusiones acerca de su autoría: Sinatra a menudo lo presentaba en escena diciendo que "Something" era su canción favorita de Lennon-McCartney.
Come Together
Cuando John Lennon llevó "Come Together" al estudio, era mucho más rápida que la versión definitiva, y estaba mucho más influida por el tema de Chuck Berry "You Can’t Catch Me" (Esa frase que dice "Here come old flat-top" está directamente levantada del tema de Berry, grabado en 1955). Paul McCartney tenía algunas sugerencias, como recordó en The Beatles Anthology: "Le dije a John: «Hagámosla más lenta, con un arreglo de bajo y de batería». Se me ocurrió una línea de bajo, y lo demás salió a partir de allí". El aporte de McCartney fue crucial, según George Martin. "El tema es de John, pero cuando lo cantó por primera vez, acompañándose solo con la guitarra, no era una canción muy distinguida... Este es otro ejemplo de cómo John y Paul se estimulaban el uno al otro con buenas ideas."
Martin dice que se sintió sorprendido de presenciar una vez más esa atmósfera de colaboración. "Pensaba que Let It Be había sido el final de nuestra vida grupal... Pero cuando nos metimos a hacer Abbey Road, fuimos tan buenos como siempre." Lennon se apropió el título "Come Together" de Timothy Leary. Era una expresión que esa figura de la contracultura de los 60 utilizó en un intento fallido de alcanzar la gobernación de California. El resto de la letra, admitió Lennon, era "una jerigonza" que inventó en el estudio. Para él, el ritmo hipnótico del tema era lo más importante: "Es uno de mis temas favoritos de los Beatles. Es funky, es blusero, y lo canto bastante bien".
Poco después de la salida de Abbey Road, la editorial de Chuck Berry acusó a los Beatles de plagio; ambas partes llegaron a un acuerdo en 1973. En la entrevista que Rolling Stone le hizo en 1980, Lennon declaró: "Ni siquiera se parece al tema de Chuck Berry, pero me llevaron a la corte porque yo admití que me había influido, hace algunos años. Podía haber cambiado la frase a «Here comes old ironface» [Aquí viene el Viejo Cara de Hierro]".
Let it be
Cuando Paul McCartney más se preocupaba por la desintegración de los Beatles, tuvo un sueño en el cual su madre Mary, ya muerta, se le aparecía "diciendo palabras sabias/ «Déjalo ser»". Ese calmo mensaje iba a resultarle útil durante la grabación del álbum Let It Be.
Let It Be, que originariamente iba a ser titulado Get Back, fue concebido como un disco que sería grabado rápidamente por los cuatro Beatles, trabajando juntos como un grupo, en lugar de las sesiones solistas con acompañamiento que constituyeron el Album Blanco. Las sesiones de grabación se registrarían para armar un documental. Pero lo que, según se suponía, serviría para unir a la banda, fue lo que terminó separándola, como puede verse en el film de Let It Be. Los cuatro miembros del grupo terminaron abandonando cientos de horas de cintas grabadas. Sin la participación de los Beatles, George Martin se negó a continuar trabajando en el proyecto. Glyn Johns ensambló dos versiones de un álbum llamado Get Back, pero el grupo no aprobó ninguna de las dos. Finalmente, Lennon y Harrison llamaron al legendario productor Phil Spector, quien ignoró la intención original de los Beatles de hacer un disco simple y despojado de adornos, y agregó cuerdas y otros toques suntuosos a lo que pensó que debía ser la triste y grandiosa despedida del grupo.
"Let It Be" arrancó críticas de la contracultura por su aparente aceptación pasiva de las cosas tal cual eran. Lennon odió el tema desde el principio y en un punto de las sesiones le preguntó a McCartney: "¿Se supone que debemos reírnos durante el solo?". Johns prefiere su mezcla austera, la que hizo antes que "Spector vomitara sobre él". Al describir las relaciones entre los miembros del grupo como "una zona de guerra", Spector siente que hizo lo mejor que pudo, dadas las circunstancias. "Pensé: si resulta una mierda, me van a culpar a mí", dice, encogiéndose de hombros. "Si resulta un éxito, claro: son los Beatles."
The long and winding road
El estudio de grabación siempre fue un oasis para Paul McCartney. De modo que el 31 de enero de 1969, cuando salió de los Apple Studios, estaba orgulloso de haber terminado una versión de "The Long and Winding Road", una melancólica canción que capturaba, mediante una poesía oblicua, su desencanto por los desacuerdos creativos y financieros que estaban fracturando a los Beatles. "Es una canción triste, en realidad, porque habla de lo inalcanzable", dijo una vez McCartney.
La canción no aparecería sino hasta más de un año después, con la edición del álbum Let It Be, y a esa altura su salida se había convertido en un campo de batalla. Hacia fines de 1968, entre los Beatles reinaba la confusión. En Apple Records había tal desorden que el grupo decidió traer a Allen Klein, el duro manager de los Rolling Stones, para enderezar las cosas. McCartney, quien no confiaba en Klein, objetó su designación, pero perdió por mayoría de votos de los otros beatles. Aunque la banda se mantendría unida el tiempo suficiente como para terminar Abbey Road y Let It Be, los problemas internos habían llevado a Lennon a decirles en privado a los otros que renunciaba al grupo, a Starr a tomarse unas vacaciones, y a Harrison y McCartney a desaparecer durante varias semanas.
A fines de enero de 1969, el cuarteto se reunió en los Apple Studios y grabó una versión final de "The Long and Winding Road". Meses más tarde, McCartney se llevó una fea sorpresa: Phil Spector, contratado por Klein, había metido mano en la toma, agregando una capa de cuerdas y un coro. Según recuerda Geoff Emerick: "Fue un insulto para Paul. Era su tema y alguien lo sacó de la lata y empezó a sobregrabar cosas sin su permiso". McCartney se sintió herido cuando escuchó el remix de Spector, pero Klein se negó a transigir. Para McCartney esa fue la gota que colmó el vaso: en abril de 1970 editó su primer álbum solista y emitió una declaración anunciando el fin de los Beatles. Aunque, en realidad, el final había llegado hacía ya rato.




