
Todo le sonríe a "Los Roldán"
"Los Roldán", telecomedia producida por Ideas del Sur con libros de Adriana Lorenzón y Mario Schajris. Con Miguel Angel Rodríguez, Claribel Medina, Gabriel Goity, Andrea Frigerio, China Zorrilla, Tomás Fonzi, Florencia de la V, Jimena Barón, Andrea Bonelli, Sofía Castiglione, Coco Sily y elenco. Música original: Palito Ortega. Productor artístico: Pablo Culell. Productor general: Sebastián Ortega. Dirección de exteriores: Eduardo Rípari. Dirección integral: Jorge Montero. Realización general: Marcelo Tinelli. Por Telefé, de lunes a viernes, a las 21.
Nuestra opinión: bueno
Aquello que dos años atrás funcionaba como muestra casi perfecta del modelo de comedia costumbrista acuñada por Pol-ka en la pantalla de Canal 13 hoy se presenta casi sin cambios de fondo, pero de la mano de Ideas del Sur, como uno de los protagonistas clave del equipo que Telefé pone en la cancha para jugar este año el campeonato por el rating.
Lo que desde el lunes último supera con holgura a su competidor directo ("Los pensionados", también de Pol-ka) en el horario central de cada jornada se titula "Los Roldán", pero tranquilamente podría llamarse "El fletero de mi vida". ¿O acaso hay diferencias visibles entre aquel héroe de barrio que tan bien encarnó Dady Brieva tres temporadas atrás y este personaje igual de noble, transparente, bonachón, familiero y ajeno a cualquier estereotipo de galán llamado Tito Roldán y personificado aquí por el no menos rendidor Miguel Angel Rodríguez?
Ayer, Alberto Muzzopappa luchaba por conservar la sodería familiar como un patrimonio que a la vez funcionaba como símbolo de una suerte de identidad barrial frente a ambiciosos intereses que veían allí la posibilidad de hacer buenos negocios; hoy, Tito Roldán se enfrenta a una situación similar ante el riesgo de que el club de barrio fundado por su padre, que además lleva adelante actividades solidarias en favor de los más necesitados, sea objeto de una importante operación inmobiliaria si no levanta a tiempo una hipoteca.
Y en el plano familiar, ¿cómo no apreciar casi a simple vista las coincidencias entre aquel secreto amor que en silencio profesaba por Muzzopappa su cuñada Leonor (Carola Reyna) y el ataque de celos que afecta en "Los Roldán" a Yoli (Claribel Medina), casualmente cuñada del protagonista y encargada de criar a sus cuatro hijos como si fuesen suyos, cada vez que éste recibe en su casa la visita de la inquietante Cecilia Bernardi (Andrea Frigerio)? Como si todo esto fuera poco, en ambos casos hay ilustraciones musicales de Palito Ortega.
A esta altura de la marcha de las historias corales que se adueñaron definitivamente del horario central en los canales líderes, las semejanzas entre personajes o situaciones ya funcionan como una suerte de convención aceptada por todas las partes. Y al darse por sentado este dato en historias que se acercan más de lo que se distancian, lo que puede marcar diferencias en favor de una u otra es el hecho de saber cómo colocar en el complejo tablero a los integrantes de un elenco tan nutrido y darle a cada uno de ellos un lugar importante sin descuidar los ejes centrales de la historia. Esto es lo que ocurre hasta ahora con "Los Roldán", a partir de un impecable primer capítulo que expuso la trama central y presentó a sus múltiples exponentes con una sincronización y una eficacia narrativa casi ejemplares.
Sucesión de equívocos
En un entorno típicamente barrial deliberadamente retratado con colores fuertes y situaciones que nacen del costumbrismo y se dirigen hacia el disparate puro y el grotesco, no es menor el mérito de autores y realizadores de haber logrado simplificar los aspectos medulares de la trama sobre la clásica y eficaz base del equívoco permanente, sin quitarle espesor a la mayoría de sus intérpretes. Ya sabemos que el buenazo de Tito, fletero del Mercado Central, salvó del suicidio a la riquísima empresaria Mercedes Lozada (China Zorrilla). Y que ésta, para sortear las ambiciones de su mano derecha Emilio Uriarte (Gabriel Goity), pondrá a Roldán al frente de sus negocios.
El cruce permanente entre los habitantes de ambos mundos familiares, separados a priori por un abismo social y laboral fuertemente subrayado por algunas conductas bien marcadas en el guión (la ingenua nobleza de la gente de barrio frente a la frialdad y el cálculo del sector más acomodado, con el personaje de China Zorrilla claramente instalado entre los dos universos) no tardará en profundizar los matices insinuados en los primeros episodios. Y, con toda seguridad, ese ir y venir también permitirá que siga sin pausas el juego de equívocos que pone en marcha la mayoría de las situaciones.
Si bien puede vislumbrarse una trama no demasiado lejana de los códigos habituales para este tipo de programas, hay que decir que algunos de ellos ganan en interés sobre todo porque las situaciones, concebidas sin perder de vista su eficacia en función de la trama, parecen armadas para explotar el lucimiento de los actores. Así, mientras Rodríguez ratifica su personalidad para hacerse dueño de un personaje de llegada directa al público, nada lejano por cierto al Sánchez de "Son amores", Claribel Medina le pone encanto y ternura a su Yoli. Y junto al siempre impecable Goity, que aporta todo su arsenal histriónico para dibujar al villano de turno, Andrea Frigerio despliega su poder de seducción, Andrea Bonelli juega con expresividad el papel de esposa que vive en las nubes y China Zorrilla luce su acostumbrada autoridad.
Hay también en "Los Roldán" varias subtramas que reproducen en una generación juvenil los contrastes y equívocos de los más grandes. En medio de un elenco pródigo en nombres conocidos, Jimena Barón y Sofía Gala (que aparece en los créditos con su apellido paterno, Castiglione) se muestran hasta ahora más convincentes que los todavía opacos Tomás Fonzi y Lola Berthet, cuyos papeles extrañamente aún no levantan vuelo. Luciana Salazar, en tanto, es sólo una figura decorativa.
Varios apuntes de crítica social elaborados con trazo grueso y visible carga efectista no consiguen desplazar del primer plano un tono de comedia ruidoso y chirriante, que en su colorida estridencia deja lugar para cierto juego provocador representado por la sugerente presencia de Florencia de la V. Su papel (Laisa, el travesti hermano de Tito) incorpora un toque transgresor en las convenciones de este tipo de historia y afortunadamente evita hasta ahora las tentaciones de la vulgaridad, además de garantizar más de un show unipersonal. Laisa será seguramente de aquí en más uno de los personajes más comentados de una trama que marcha sin sobresaltos por caminos seguros, como el andar del flete que conduce con mano firme el siempre optimista Tito Roldán.
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