Top Five: directores que llevaron a sus actrices al extremo

David Fincher dirige a Rosamund Pike en Perdida
David Fincher dirige a Rosamund Pike en Perdida Fuente: Archivo
Desde Stanley Kubrick hasta Lars von Trier, recordamos cinco experiencias de realizadores que presionaron demasiado a sus protagonistas
Milagros Amondaray
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27 de febrero de 2015  • 00:10

Recientemente, y en medio de la temporada de premios, la actriz Rosamund Pike agradeció haber trabajado junto a David Fincher porque sin su carácter obseso a la hora de filmar jamás hubiese logrado un nivel de actuación tan alto como el de Perdida. Recordemos que la actriz se sometió al ya famoso sistema de filmación de Fincher que implica más de cien tomas, siendo la escena del golpe contra la pared una de las que más cortes tuvo. En este Top Five repasamos otras relaciones director-actriz donde no necesariamente reinó la paz cuando los cineastas, en busca de una gran actuación, empujaron a sus protagonistas a un extremo que quizás no era el esperado:

*1. LARS VON TRIER Y BJÖRK (Bailarina en la oscuridad)

Lars von Trier junto a Björk en Cannes
Lars von Trier junto a Björk en Cannes Fuente: Archivo

  • Con solo repasar la filmografìa de Lars von Trier lo primero que sale a relucir son las feroces interpretaciones de sus protagonistas femeninas. Desde Emily Watson en Contra viento y marea, pasando por Nicole Kidman en Dogville hasta las más recientes Kirsten Dunst en Melancholia y Charlotte Gainsbourg en Nymphomaniac, cada una de estas actrices fueron mucho más allá de lo que se esperaba de ellas y dejaron papeles indelebles en el camino. Para lograr semejante resultado no es secreto que Von Trier se erigió como un realizador particularmente difícil para dirigir al género femenino, muchas veces convirtiéndose, según lo que se ha hablado de él, en una suerte de tirano creativo. Sin embargo, y más allá de que Kidman aseguró que Dogville fue "una experiencia durísima", quien no tuvo pelos en la lengua para hablar sobre él fue Björk. La cantante islandesa trabajó con el realizador en la brutal Bailarina en la oscuridad, lo cual implicó su debut (y despedida) en el medio cinematográfico. Por su interpretación de Selma, Björk obtuvo el premio a la mejor actriz en Cannes y una nominación al Oscar en mejor canción original, pero tiempo después recordó el proceso de filmación con un sabor agridulce, tildando a Von Trier - con quien nunca volvería a trabajar - de director "sexista" y como un hombre que "envidia el alma de las mujeres y las castiga por eso". Clarísimo.

*2. ABDELLATIF KECHICHE Y ADÉLE EXARCHOPOULOS (La vida de Adèle)

Abdellatif Kechiche y Adèle Exarchopoulos
Abdellatif Kechiche y Adèle Exarchopoulos Fuente: Archivo

  • La vida de Adèle es una película que excede notablemente sus comentadas escenas de sexo. Sin embargo, fueron justamente esas escenas las que aportaron el titular ideal para promocionarla erróneamente e incluso denostarla. El film de Abdellatif Kechiche es, ante todo, una historia de amor entre la Adèle del título (Adèle Exarchopoulos) y Emma (Lea Seydoux), que pone en riesgo la estabilidad emocional de la primera, llevándola a padecer el crecimiento de la manera más cruda posible. En esencia, La vida de Adèle habla sobre lo que sucede cuando el primer (des)amor quiebra tu perfecta estructura. De todas maneras, y debido a que las secuencias pasionales son largas - como lo son tantas otras del film, de las que nadie parece hablar -, mucha polémica se suscitó en torno a ellas. La propia Seydoux salió a declarar lo mal que la había pasado durante el rodaje asegurando que Kechiche la había destruido mentalmente. Exarchopoulos, quien brinda la actuación femenina más memorable que dio el cine en mucho tiempo, fue menos dura pero reconoció la gran presión que sintió al filmar no solo las mencionadas escenas sexuales sino también otras que requirieron infinidad de tomas. El director no fue tan belicoso en su respuesta sino que aseveró que Seydoux estaba pasando un mal momento cuando hizo esa declaración y que no consideraba haber sido tan extremo con ella. Dato: Tanto Kechiche como sus actrices recibieron la Palma de Oro en Cannes, un hecho inusitado para dicho festival.

*3. ALFRED HITCHCOCK Y TIPPI HEDREN (Los pájaros)

Alfred Hitchcock y Tippi Hedren promocionando Los pàjaros
Alfred Hitchcock y Tippi Hedren promocionando Los pàjaros Fuente: Archivo

  • En lo que respecta a actrices que salen a contar todos los entretelones de cómo opera la misoginia en Hollywood - algo que evidentemente parece no cambiar demasiado con el paso de las décadas -, Tippi Hedren es una de sus exponentes más honestas. La actriz, quien trabajó junto a Alfred Hitchcock en Los pájaros y Marnie, no solo detalló cómo fue el rodaje del primer film sino cómo el realizador se obsesionó con ella al punto de acosarla de distintas maneras. Hitchcock, además de ser tildado con el mote del "maestro del suspenso" y de haberse convertido en uno de los mejores cineastas de la historia del cine, también fue discutido por el modo en el que construía un prototipo de personaje femenino recurrente: el de la rubia fría que no siempre tenía mucho para aportar. "Él dejó bien en claro qué quería de mí, pero cuando era evidente que yo no estaba interesada en lo mismo, se volvió sumamente obsesivo", contó Hedren en el libro de Donald Spoto Spellbound by Beauty: Alfred Hitchcock and His Leading Ladies. Asimismo, reconoció que Hitchcock era "un director brillante con el que disfruté trabajar hasta que esa obsesión se apoderó de él". En 2012, ella aceptó ser consultora en el film de la BBC The Girl, donde Sienna Miller la interpretó: "Quise aportar mi testimonio para la película para que las actrices sepan que no tienen por qué recibir demandas extrañas de sus directores y espero que el film sea motivacional en ese sentido", manifestó.

*4. STANLEY KUBRICK Y SHELLEY DUVALL (El resplandor)

Stanley Kubrick y Shelley Duvall en el rodaje de El resplandor
Stanley Kubrick y Shelley Duvall en el rodaje de El resplandor Fuente: Archivo

  • Aún con todo su genio incuestionable (o precisamente por ello), Stanley Kubrick era una persona sumamente compleja, cuyas peculiaridades iban desde evitar volar hasta encerrarse en su casa por temor a moverse esperando que los actores vayan a verlo allí (como fue el caso de Tom Cruise y Nicole Kidman , pareja protagónica de Ojos bien cerrados). Como realizador, asimismo, era un detallista absoluto, algo que se nota no solo en los efectos visuales de 2001: Odisea del espacio sino también en sus tempranos contactos con el arte cuando se dedicaba a sacar fotografías de impecable factura. En consecuencia, es considerado hasta el día hoy como un cineasta que, al calcular tanto cada aspecto de sus films, les quitaba rasgos emocionales a las historias. La actriz Shelley Duvall trabajó junto a Kubrick en El resplandor y en una entrevista con el recordado crítico Roger Ebert aludió a dicha experiencia: "Fue insoportable recibir directivas de Kubrick", expresó tajante, no sin antes asegurar que "desde otros puntos de vista supongo que fue muy positivo". La actriz se refiere, claro, al agotamiento que le generó la filmación ad nauseam de la famosa escena del hacha, entre muchas otras que Kubrick le hacía repetir continuamente. Stanley, por su parte, no estaba del todo satisfecho con el supuesto talento de Duvall y por eso le demandaba tantas tomas. Lo que se dice una dupla incompatible.

*5. ADRIAN LYNE Y KIM BASINGER (Nueva semanas y media)

Kim Basinger en una escena de Nueve semanas y media
Kim Basinger en una escena de Nueve semanas y media Fuente: Archivo

  • Este es un caso bastante particular, ya que el director Adrian Lyne no es precisamente conocido por su maltrato a las mujeres que forman parte de sus películas (como sí lo es el mencionado Lars von Trier), a pesar de que es asiduo a poner un personaje femenino como centro de films eróticos que no están exentos de tintes misóginos (como Infidelidad y su discutible final). Sin embargo, en el caso de Nueve semanas y media, el director se comprometió fuertemente con el material de base - las memorias de Elizabeth McNeill - para traspolar esa relación cuasi sadomasoquista entre John Gray (Mickey Rourke, en pleno apogeo) y Elizabeth McGraw (una bellísima Kim Basinger ) pidiéndole a Rourke que sea hostil con Basinger no solo en un alto porcentaje de las escenas sino incluso fuera de cámara. ¿La intención? Que se refleje a la perfección ese vínculo entre dominante y dominada que entrecruza todo el film y que hoy encuentra en Cincuenta sombras de Grey a una de sus herederas completamente desprovistas de impronta cinematográfica.

PARTICIPACIÓN. ¿Qué otras duplas conflictivas de directores y actrices sumarían al conteo?

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