Con la voz de Damon Albarn, el nuevo video de los británicos funciona como denuncia a los abusos de Guantánamo.
1 minuto de lectura'

De la tortura como una de las bellas artes.
Como la mayoría de los elementos que conforman este mundo, la música puede ser utilizada en dos sentidos opuestos, contradictorios: para hacer el bien o para hacer el mal. La música, sabemos, es capaz de provocar infinito placer pero al mismo tiempo puede representar una verdadera tortura o, lo que es bien distinto, ser utilizada como instrumento de tortura.
En el primero de los casos, no es necesario que exista una premeditación macabra que funcione como motivo: algunos intérpretes bienintencionados destruyen tímpanos sin quererlo y hasta sin ser conscientes del daño provocado. En el segundo, sin embargo, la música se pone al nivel de los métodos de tormento más siniestros. Y es precisamente este punto el que ilustra el nuevo video de Massive Attack, un político corto musicalizado con el tema "Saturday Come Slow" perteneciente a Heligoland, su último álbum. Con la voz de Damon Albarn y los testimonios de Ruhal Ahmed, el británico que fue capturado por el ejército estadounidense y sometido a terribles vejaciones durante más de dos años, primero en Afganistán y luego en Guantánamo. Dentro de una cámara anecoica (algo así como una habitación diseñada para absorber el sonido y anular los efectos de eco), Ahmed fue obligado a escuchar música -heavy metal, dice él- a todo volumen durante dos días y medio. Al parecer, el repertorio en aquellos campos de concentración iba (¿o va?) desde Christina Aguilera hasta AC/DC, pasando por Pearl Jam y REM.
Siendo una persona capaz de quedarse dormida escuchando Sepultura al máximo (caso real), en mí el suplicio sería mucho más efectivo con cosas como, por ejemplo, esta o esta (no offense). Ustedes dirán cuál sería su peor forma de ser torturados musicalmente. Acá, el video y, a parte, el tema limpio.






