
Tras ocho meses, el rock vuelve a estar en Obras
Fabulosos Cadillacs: con el recital de mañana, se reabre el tradicional estadio, al que se le hicieron varias reformas.
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Mañana, con el recital de Los Fabulosos Cadillacs, Buenos Aires vuelve a recuperar uno de los lugares más significativos para el rock, el estadio Obras.
Inaugurado a mediados de 1977, el club situado en la Avda. Libertador 7395 se distinguía de los que lo rodeaban por tener un recinto para 5000 personas, adaptable para distintos tipos de eventos. Además, dos novedades para la época lo tenían como vedette: la cancha de basquet en madera, desarmable como un rompecabezas para niños, y dos estructuras de tribunas rebatibles importadas de Inglaterra. Por esos primeros meses, Bjorn Borg fue uno de sus visitantes más ilustres. Con la llegada de la década siguiente, el rock asomaría su cabeza.
Desde la vuelta de Almendra, pasando por Van Halen, hasta la despedida de Serú Girán, Obras fue, durante los ochenta, "la catedral del rock". Y, ya en los noventa, cuando Buenos Aires abrió de par en par sus puertas para el arribo de grupos extranjeros, fue la principal pista de aterrizaje de los esperados grupos de afuera. Las bandas nacionales de mayor convocatoria también recalaban allí y el resultado era que casi no pasaba un fin de semana con el estadio en silencio.
Pero luego de los tres conciertos que dio el grupo británico Deep Purple, en marzo último, el estadio cerró sus puertas por más de nueve meses. Distintos factores obligaron a tomar la determinación. Desde su inauguración el lugar no había recibido ningún tipo de mantenimiento significativo y, cada vez que una banda de rock se presentaba, el volumen excedía las instalaciones y se convertía en música funcional para los vecinos. La Municipalidad determinó claramente las reformas que necesitaba: cambio de puertas, aislación acústica, ingresos, egresos, señalización y luces de emergencia.
En febrero, el club contrató a la empresa Upstage, encargada de proveer material para eventos, la que tomó a su cargo el estadio para efectuar la reformas y encargarse de las posteriores contrataciones comerciales, por un período de diez años. Perteneciente a Juan Segura y Hugo Díaz, Upstage se formó en 1992 y es la poseedora de un escenario que fue importado de Inglaterra y único en la Argentina. Sus estructuras fueron usadas para las presentaciones de Paul McCartney, Michael Jackson, David Copperfield y Luis Miguel, entre otros.
El trabajo más complejo que necesitaba Obras era su acustización. Para ello se realizó un sellado del techo mediante capas de 10 cm que pesan 20 kilos por metro cuadrado. Para el mismo fin, la entrada principal fue modificada: antes, se ingresaba directamente a la platea y ahora existe un pequeño hall que queda como espacio vacío para absorber el sonido. La superpullman, que se escondía detrás del escenario, fue desmantelada, se sacaron las butacas y la tribuna rebatible se sacó por completo. Se modificaron camarines, boleterías (las dos anteriores se demolieron y se construyó una nueva), baños y algunos ingresos. Se puso un nuevo sistema de ventilación forzada y se cambiaron los sistemas de desagues.
Lo que no sufrió ninguna alteración es la capacidad, ya que mantiene el promedio de 5000 espectadores, mil personas en cada una de las dos populares, dos mil quinientas en la platea y quinientas cuarenta butacas en la superpullman. Hasta septiembre se habían invertido unos 700.000 dólares.
Según Rubén Lepetier, encargado comercial de Upstage, "esto no es una inauguración sino una reapertura, porque se trata de la primera etapa de las modificaciones. La intención es llevar el techo de 7,5 a 12 metros para poder realizar todo tipo de deportes cubiertos. Queremos que se transforme en un centro cultural y deportivo", asegura.
Adrián Canedo, encargado de concretar el concierto de mañana de los Cadillacs, admite que el alquiler del estadio sufrió un incremento en épocas de convertibilidad. Lepetier aclara, a propósito de esto, que no hay discriminación alguna para que los grupos toquen en Obras, siempre y cuando acepten que el valor de la popular sea de 15 pesos. Esta modalidad dejaría fuera a grupos como La Renga, que suele establecer un precio único para todas las ubicaciones inferior al que propone Obras.
Los conflictivos lugares del rock
La esperada reapertura de Obras casi resulta paralela a la pérdida del estadio de Ferro, a partir de que, mediante una solicitada, dicho club decidió no seguir brindando su cancha de fútbol para este tipo de eventos, con excepción del festival Monsters Of Rock, del 12 de diciembre. El Masters of Metal, que iba a realizarse el 22 de este mes, se pasó para el estadio Obras, y el grupo La Renga, que tenía pautado su recital el 29 del actual, tuvo que mudarse a la cancha de Atlanta.
Los problemas con los lugares del rock parecen no tener fin. Luego de la clasura de varios locales, se realizó una reunión ente dueños de lugares, managers y representantes del Gobierno de la Ciudad para buscar soluciones conjuntas. Pero, hasta ahora, el saldo a favor es mínimo. Sin embargo, Darío Lopérfido, subsecretario de Cultura del Gobierno de la Ciudad, es optimista. "Algún avance hubo; por ejemplo, se reabrió Museo Rock. Yo trato de estar al tanto, porque los músicos me llaman, aunque no es un tema que corresponda directamente a mi área, me importa mucho".
Omar Chabán, responsable de Cemento, sigue sin conseguir la habilitación para su establecimiento. Desde su cierre recibió varias inspecciones municipales y realizó las refacciones que se le señalaron. Cuando todo estuvo en orden para su habilitación definitiva, Chabán denuncia que, desde la Municipalidad, le confesaron que la apertura de Cemento es una cuestión política.
No es el único espacio con inconvenientes. El local La Rosa, tras cambiar el piso de madera y refaccionar los baños, sólo pudo habilitar el sector de "moto bar". La Luna atraviesa una circunstancia similar, ya que una fuerte oposición del vecindario impide que se realicen shows en vivo.
Lopérfido hace hincapié en que éste no es un tema menor. "A De la Rúa le importa mucho el tema de la seguridad. Todas las partes tienen algo de razón: los dueños y las bandas cuando dicen que son fuentes de trabajo y lugares de cultura y los vecinos cuando alegan que no los dejan dormir. Por otro lado, los locales tienen que estar en buenas condiciones. Hay que congeniar las posiciones, escuchar a los vecinos, hacer cumplir las normas y entender que son lugares donde hay una actividad cultural muy fuerte.".
Los que sí tomaron una decisión fueron los grupos que determinaron no participar en ninguna actividad organizada por el Gobierno de la Ciudad. A esta mediada adhieren los principales grupos de la escena: La Renga, Los Piojos, A.N.I.M.A.L., Divididos, Todos Tus Muertos, Los Cadillacs y Los Decadentes, entre otros .




