
Mariana Sillota, La Negra
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"Al cielo no se llega nunca de a dos", se bufa un solitario Pato Fontanet en "Algo mejor, algo peor", futuro corte del último disco de los Callejeros, Rocanroles sin destino . Paradójicamente, casi como un absurdo de aquel solfeo menor, el incendio de Cromañón se llevó a su chica, La Negra, una morocha argenta, de reflejos rojizos.
A los 21 años, Mariana Sillota era más que el prototipo de Penny Lane de las chicas que grupean en el rock stone de los barrios del sur suburbano. A su modo, era una estrella, una hermosa y fortachona morocha que protagonizó la transformación de piba de barrio en chica rolinga en el videoclip del tema “Chico común”, de sus amigos quilmeños La 25. Allí se la veía con el pelo largo, andando por las calles, hasta que le prendía la onda rocker y decidía recortarse el flequillo para ir a ver a su banda favorita con el style que corresponde.
El ascenso y la caída de Callejeros se la llevaron. Hacía cinco meses que salía con el Pato, pero poco antes lo había hecho con Chaca, amigo íntimo, responsable de prensa y desde este año también manager de La 25, la banda que, justamente desde una ortodoxia stone, competía con los ricoteros de Villa Celina por representar la nueva ola del rocanrol local.
Esa noche del jueves 30, ella era la novia oficial del líder de la fiesta. Su cargo la ubicaba en el vip, junto a Susana Fontanet, la madre del cantante y frontman callejero. Ahí quedó entrampada. La sacaron en coma y la internaron en el Hospital Francés. Pero su estado era tan delicado que decidieron trasladarla a la Clínica de la Trinidad, en Palermo. Ahí murió, el jueves 13 de enero (a las 23.45), once días después de la tragedia. El cianuro del humo había devastado sus pulmones y sus vías respiratorias. Antes, Chaca y Pato se habían enfrentado varias veces por cuidarla, en la misma sala de espera de la clínica. Pero durante toda la noche del viernes 14, en Quilmes, dentro de la funeraria Sepelios Alvear, no hubo reclamos. Sólo dolor. Pato estuvo ahí. Sentado con ojos de vidrio en un rincón (a un costado de Rodrigo, hermano de Mariana, que fue dado de alta el día anterior). Mientras Chaca la besaba y lloraba su muerte, se colgaba del cajón sin mortaja, lleno de discos de ambas bandas, muchas cartas y su carné del Quilmes Athletic Club, del que era fanática declarada.
La Negra fue enterrada en el cementerio privado Parque del Pilar, en el partido de Berazategui. Pato llevó el féretro hasta su tumba. Y en las listas y en los diarios quedó escrito el dato amargo: Mariana Sillotta fue la víctima 190 de esta catástrofe. La protagonista estelar de una triste canción ya escrita.
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