
Truman: una historia de alcance universal
Con casi 250.000 espectadores en sus primeros 15 días en cartel, Truman ya es otro éxito comercial en la carrera de Ricardo Darín. Pero no se trata de un suceso cualquiera: lo consiguió con una película mayoritariamente española, rodada por un director catalán (Cesc Gay) y ambientada en Madrid. Además, es un film difícil, un drama en el que interpreta a un enfermo terminal que se despide de su mejor amigo (Javier Cámara).
En su segunda semana en cartel, la convocatoria de Truman cayó apenas el 27 por ciento, por lo que con este buen de boca en boca es probable que, cuando termine su carrera en los cines argentinos, la película ronde el medio millón de espectadores. El lector podrá argumentar que es bastante menos de lo que consiguieron otros films encabezados por Darín (desde El secreto de sus ojos hasta Un cuento chino, pasando por Elefante blanco), pero la comparación debería ser con otros títulos que rodó en el exterior.
De hecho, en 2012 Darín había hecho -también dirigido por Gay y con Cámara en el elenco Una pistola en cada mano, que apenas fue vista aquí por 42.000 personas. Tampoco habían sido buenos los resultados con otros cineastas españoles como Fernando Trueba en El baile de la victoria (2010), que sumó 62.000 entradas, y José Luis Cuerda en La educación de las hadas (2007), que vendió sólo 30.000.
Si Darín es un éxito en España incluso con películas de producción argentina, ahora puede decirse que el celebrado actor (que hace fácil un personaje complicado con una encomiable economía de recursos) es también un suceso en nuestro país con una propuesta más ibérica que nacional. El cine, se sabe, no tiene fronteras cuando es bueno.







