Un actor con cocina propia
Hoy, a las 12.30, por Canal 13, comienza el ciclo "Ranni en su salsa"
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"Al principio, cuando me ofrecieron hacer este programa, "Ranni en su salsa", dudé porque hay tantos ciclos de cocina que me preguntaba qué podía tener éste de original. "Lo original es que lo hagas vos", me contestaron." En una pantalla chica donde la gastronomía tiene un lugar de privilegio y las comidas preparadas frente a una cámara parecen estar diseñadas a prueba del zapping más furioso, hoy, a las 12.30, por Canal 13, Rodolfo Ranni estrenará su programa de cocina.
Hace años que el público sabe que ese señor italiano, el Tano, no sólo es un gran actor sino que además sus raíces le tiran para la cocina. Cuando la serie "Los machos" estaba en el aire, la ficción indicaba que el grupo de amigos integrado por Ranni, Gustavo Garzón, Daniel Fanego y Darío Grandinetti se juntaba semanalmente a comer los platos que cada uno se ocupaba de preparar. A pesar de que el personaje interpretado por Ranni era dueño de un próspero taller mecánico, era en la cocina donde parecía estar más en su lugar.
"En ese programa había un señor que cocinaba, porque si no era imposible llevar a cabo la grabación. De todas maneras, a la gente le parecía creíble. Es más, siempre me decían que les llamaba la atención lo que yo comía en el ciclo. La verdad es que yo nunca probé bocado", cuenta el actor a La Nación .
-Entre tantos programas de cocina, ¿cómo se distinguirá de los demás?
-Voy a tratar de desestructurar la cocina. Me voy a ocupar de hablarles a las señoras desde un lado menos profesionalizado que el resto. No soy profesor de cocina ni pretendo serlo, haré las cosas a mi manera. El objetivo del ciclo es que la mujer recupere su espacio en el cocina.
-Es decir que la gastronomía más moderna no tendrá lugar en "Ranni en su salsa".
-La verdad es que no me interesa hacer la comida de moda que yo nunca haría en mi casa. Mi idea es demostrar que la cocina sencilla no es tan trabajosa como se supone. Me gustaría lograr que los chicos vuelvan a tener una casa con olor a comida casera, como la que tenía yo en mi infancia. Ese es el espíritu del programa.
-¿Mirás alguno de lo programas de cocina que están en el aire?
-Los veo, pero la verdad es que la llamada cocina fusión que se hace en la mayoría de ellos no me interesa. Hoy en día, cuando vas a comer, los platos están como pintados. Todos los ingredientes están armados en torre, no sabés lo que te vas a encontrar y encima el mozo te grita que no toques el plato porque te quema. Y eso se ve también en los ciclos de cocina.
-Sin embargo, la gente los mira. -Sí, pero no creo que nadie pueda aprender a cocinar a ese nivel, uno los ve por inercia. Antes, a ninguna mamá se le ocurría hacer nada para aprender a cocinar. La vieja cocinaba y punto. Era casi información genética. Era otra vida.
Tradición y sabiduría
Ranni parece haber pensado largo y tendido en el tema del pasado, ese en el que los inmigrantes como él y su familia bajaban del barco con una sabiduría que se transmitía de generación en generación y que hoy corre peligro de diluirse entre el reino de la comida rápida y los congelados preparados para saltar del freezer al microondas, sin escalas.
"Se han ganado muchas cosas y en pos de ellas se han dejado de lado placeres, comidas y ciertos rituales de la cocina que se reemplazaron con cierto esnobismo. Cuando yo llegué al país, en el año 47, la gente le decía arroz con pollo a eso que ahora figura en cualquier menú como risotto", se ríe el actor.
En el programa que comienza hoy, con la preparación de una colita de cuadril, se prepararán recetas para todos los días, sencillas y económicas. El ciclo respetará la línea que marcó en el mismo horario y por el mismo canal el cocinero vasco Karlos Arguiñano.
-¿Cuánto de Rodolfo Ranni, el actor, tendrá "Ranni en su salsa"?
-Yo siempre seré un actor que cocina y el programa tiene un elemento de ficción que me protege. No es que yo esté interpretando un personaje, pero el solo hecho de estar en televisión es ficción. A partir de la exposición ante una cámara o en un escenario hay ficción involucrada. En este caso, el espectáculo es armar un plato. Una comida que no tenga la sofisticación de la irrealidad. Que suene a que realmente se puede comer.
En "Ranni en su salsa" no habrá invitados famosos ni se verán los pasos de alocada comedia que llenan los otros programas de su género. La búsqueda del ciclo pasa por otro lado, un lugar más tradicional que recupere aromas y costumbres que se recuerdan con nostalgia en la mayoría de los hogares. Ese que indica que algunas cosas del pasado sí eran mejores, más agradables. Ranni lo dice claramente: "Mi misión es lograr que en 22 minutos de programa la señora vuelva a disfrutar de preparar un mondongo".



