
Un aristócrata ruso en el Colón
Dmitri Hvorostovsky está en Buenos Aires para interpretar a Eugenio Onieguin
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A los cantantes líricos no les gusta reconocer que su nacionalidad puede servirles de carta de presentación en el mundo de la ópera, porque también puede encasillarlos. Pero, si bien la música es una lengua que puede ser "hablada" por un cantante de cualquier latitud, cuando se trata, por ejemplo, de elegir el rol de una ópera rusa, los nacidos en aquella región corren con ventaja.
Uno de los más destacados cantantes de la nueva generación lírica es el barítono Dmitri Hvorostovsky. Nacido en Krasnoyarsk, Siberia, debutó en el mundo occidental precisamente con dos óperas rusas: "La dama de Pique" y "Eugenio Onieguin" de Tchaikovsky.
Este último rol fue su primer caballito de batalla y el que lo traerá por segunda vez a Buenos Aires, para cerrar la temporada lírica del Teatro Colón, a partir del martes próximo.
Obviamente, luego de su ingreso como "cantante ruso" en el mundo lírico, Hvorostovsky demostró que su voz y su capacidad actoral se adaptaban muy bien a otros repertorios , como el verdiano (con "La Traviata" debutó, en 1993, en los Estados Unidos).
Hvorostovsky cantó por primera vez en el Colón hace dos años, cuando tuvo a su cargo el rol de Don Alfonso en la ópera "La Favorita", de Donizzetti. En aquella ocasión recibió el elogio de la crítica por su mesura para encarar el bel canto y por su presencia en escena, y ovacionado por el público. Es que el barítono integra, junto con Cecilia Bartoli, la generación de cantantes que anda por los treinta y que se caracteriza no sólo por su capacidad vocal sino por un cuidadoso trabajo actoral y el cuidado de su imagen.
Esta vez, el barítono volverá a jugar de local, pero en Buenos Aires cuando se ponga, una vez más, el traje del joven aristócrata Eugenio Onieguin, creado por Alexandr Pushkin y llevado al teatro musical por Tchaikovsky.
En diálogo con La Nación , Hvorostovsky comenta que su comprensión de la ópera estrenada en 1879 "creció con el tiempo. La primera vez que hice Onieguin tenía 24, ahora tengo más conocimiento y más experiencia, como para tomar parte de puestas diferentes", agrega, y dice no conocer la puesta de la que será parte aquí.
El intérprete cantará luego de haberse dado un "descanso" en el rol. "La última vez que hice "Onieguin" _comenta_ fue una producción del Covent Garden que hice 5 años atrás". Hvorostovsky confiesa: "Me había cansado de hacer el rol y necesité dejarlo por un tiempo". Reconoce que en su caso "el manejo de la lengua ayuda", para la dicción de la ópera que será cantada en su idioma original, pero insiste en que "el lenguaje de la música permite participar a cantantes de cualquier nacionalidad". Si bien su pronunciación será la más natural, el cantante recuerda entre risas que, "de todas formas, en Buenos Aires nadie habla ruso".
_¿Es una cuestión generacional el hecho de, además de tener una buen base vocal, haber desarrollado el aspecto actoral?
_Creo que sí. Por ejemplo, alguien como Cecilia Bartoli que tiene una personalidad increíble es una gran actriz y cantante. Ella es un buen ejemplo de esta combinación que le permite desarrollar su mensaje más ampliamente y esto es una diferencia con respecto a la generación previa.
Si bien Hvorostovsky ya está considerado como un exponente de este selecto grupo (al que ya se podría incluir el tenor argentino José Cura) no oculta su interés por seguir creciendo en su formación como artista. "Por cierto muchos de mis colegas están muy bien preparados en términos de educación musical y actuación. Es una gran generación. En ese sentido yo vengo de una cultura muy diferente, comencé en Siberia y todavía sigo estudiando".
_¿Fue difícil para usted el tránsito de su formación en su país y el ingreso al circuito internacional?
_No, porque siempre me gustó hacer esto. Siempre estuve apasionado con la música.
Su pasión, junto con el interés que genera en todo el mundo, hizo que tenga en su agenda compromisos hasta el 2004. Sus próximos discos incluyen el "Don Carlo", con Bernard Haitink en la dirección y una serie de discos con repertorio ruso. Entre otros, uno con obras folklóricas y otro con piezas de Rimsky Korsakov que grabó junto con la orquesta del teatro Marinsky". Puede parecer abrumador pero para Hvorostovsky se trata de algo normal para su vida "Estoy acostumbrado a esto: es mi trabajo", concluye".
Las funciones
Hvorostovsky compartirá el escenario junto con Adriana Pieczonka (Tatiana) y Vladimir Galouzine (Lienski). Bajo la dirección de Mark Emler y con la régie de Arne Mikk, habrá en total cuatro funciones para el fin del año lírico 1998: el próximo martes, el viernes 7 y el jueves 11, a las 20.30, y el domingo, a las 17.




