
Un conductor argentino en MTV
Por Javier Andrade Para LA NACION
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"En febrero de 1995 me llamaron para conducir el primer noticiero de rock de MTV Latino, que estuvo en el aire hasta fines de 1999. Esos primeros años resultaron una experiencia única e irrepetible, ya sea por la forma en que se hacían las cosas en el canal -muy lejana a la que estaba acostumbrado como periodista gráfico en la Argentina- o por el hecho concreto de que no existía una herramienta como Internet.
Creo que la aparición de la división latinoamericana de la señal, con un noticiero hecho como un espejo en castellano del que se transmitía en los Estados Unidos, pero que mostraba lo que sucedía en el ámbito rock del continente, mantenía cierto espíritu boliviariano de "para todos una sola América". En México se enteraban de lo que se hacía en Buenos Aires y en Venezuela, de lo que ocurría en la escena chilena o colombiana, y viceversa. Algo que se ha perdido por estos días, tras las subdivisiones regionales que hicieron que cada país volviera a mirarse solamente el ombligo. Como si fuera un regreso a foja cero en ese aspecto. De hecho, los canales de videos que salieron a competir con MTV, como MuchMusic en la Argentina y en Colombia, se hicieron fuertes reforzando el carácter local de su programación.
Para mí, como argentino, fue muy bueno descubrir que la gente se reconocía y lograba cierto sentido de pertenencia con el resto del continente al darse cuenta de que en todas partes es difícil ser rockero, que los músicos deben luchar todo el tiempo contra las directivas comerciales de apoyar solamente a las bandas con rédito inmediato y esas cuestiones.
En lo personal, la importancia que tenía el canal como el medio musical más grande del mundo, la medía por el grado de pánico que me daba enfrentar a 8 millones de televidentes, semana tras semana, en un noticiero sobre música, algo con lo que los jóvenes suelen ser muy celosos. Era como estar en el ojo del huracán, expuesto al juicio de valor de cada uno de los televidentes de los distintos países.
Cinco años después, las expectativas del canal no eran las mismas que cuando comenzaron con el proyecto: con las economías del continente deterioradas y sin la posibilidad de recuperar las inversiones, decidieron apoyarse más en las programaciones locales y aquella fusión de culturas rockeras y latinas desapareció de la pantalla.






