Un día en la vida de... Liliana Voto
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De lunes a viernes, de 8 a 23
Liliana Voto es una de las cuatro únicas mujeres directoras en hospitales porteños. Preocupada por su imagen, estudiosa y obsesiva, trabaja de 8 a 23 sin parar, pero dice que no lo nota. “En realidad, sí puedo cansarme, por supuesto, pero mis días vuelan por un simple motivo: hago todo con pasión.”
Pasión y vocación son las dos palabras que pintan de cuerpo entero a la directora del hospital Fernández, donde se reciben a diario miles de consultas externas y centenares de internaciones. “El hospital está bien. Se han hecho muchos arreglos en el edificio, el sector hemodinamia está funcionando bárbaro, se abrió la terapia intermedia, estamos luchando para poder contar con diez camas más de terapia intensiva. Habíamos empezado a hacer cirugía cardiovascular, algo que está suspendido momentáneamente, pero que, si Dios quiere, pronto retomaremos. Y lo principal, contamos con un equipo médico que derrocha entusiasmo, mucha gente joven con ideas y ganas.”
Ginecóloga y obstetra, especialista en medicina fetal y embarazo de alto riesgo, a Voto siempre le gustó la conducción, armar equipos y generar proyectos. “Después de cuatro años al frente del hospital, a veces me planteo dejarle el camino libre a otra persona y seguir con mis congresos y mis cosas. Pero todavía hay mucho por hacer y, bueno, me cuesta. El gran desafío que estamos concretando es ofrecer una atención gratuita de primer nivel para todas las clases sociales.”
Amante de la música clásica, vive con su pareja en un departamento de la zona de Palermo con vista al río y el verde. Le gustan las plantas, no mira televisión y, en medio de la vorágine que es su día, se las ingenia para hacer gimnasia y descargar tensiones. “Antes no lo hacía, pero el año último decidí reservar una hora para mi cuerpo. A la noche llego cansadísima y la verdad es que no cocino. Hay otras alternativas; además me gusta ir a algún restaurante simpático, comer algo rico y poder charlar tranquila con mi pareja. No soy de comer en cantidad, pero sí me considero bastante exigente. Me gustan los productos de calidad, las cosas bien hechas. Jamás probaría un chocolate cualquiera por el simple hecho de saborear algo dulce. Pero me tienta lo bueno.”
No tuvo hijos, pero con tantos partos presenciados y la cantidad de historias difíciles con final feliz, siente que de alguna manera fue madre. “Es muy fuerte vivir tantos años siendo testigo del milagro de la maternidad. Y en mi caso, que me dedico a los embarazos de alto riesgo, la emoción es triple. Una mujer que debió luchar muchísimo para tener a su hijo, luego del nacimiento me regaló una medalla de oro con un muñequito, las que usan muchas madres cuando tienen a sus chicos. Me dijo que yo también era un poco la madre de ese bebe. Fue muy fuerte. Es imposible no comprometerse emocionalmente con estos casos, y yo lo vengo haciendo desde hace años.”
Perdió a su padre cuando era muy chica, pero desde entonces le decía que sería médica y maestra. “Me contaron que él decía que su hija daría que hablar. Y bueno, supongo que hice bastante. Fui médica y también soy maestra. Egresé de la Facultad de Medicina a los 23 años y terminé mi formación en Inglaterra. Podría haberme quedado allá, pero no quise. Yo amo la Argentina y si hay un lugar donde hay mucho por hacer es precisamente acá. Tomé el timón del hospital en plena crisis, en medio del incendio del país. Vi cómo mucha gente empezó a llegar por primera vez al hospital porque había tenido que abandonar su prepaga. El hospital empezó a recibir a la clase media, la ex clase media... Un gran desafío. Por eso hoy estoy tan a gusto con todo lo que hemos conseguido.”
Flavia Fernández
Voto exprés
Misión: “El hospital público debe darle todo a la población, no sólo una buena atención, sino ofrecer salas limpias, ventilación, aire acondicionado en verano”.Acción: “Además del Fernández, atiendo en mi consultorio privado, soy profesora titular de la Universidad de Buenos Aires y de la Universidad Barceló, y presido la Fundación Miguel Margulies (él fue mi gran maestro), organización sin fines de lucro dedicada a la ginecología, perinatología y la medicina general”.Perros: “Los adoro. Tengo a Manchita en casa y dos bretones preciosos en la fundación”.Orgullo: “Han venido a visitarnos al hospital delegaciones internacionales, y los resultados fueron formidables. Vinieron desde China, Israel, Estados Unidos, Francia, y terminaron invitándonos a trabajar en sus países. No pueden creer cómo se puede hacer tanto con tan poco presupuesto”.






