Un día escapando de los zombis

LA NACION estuvo en el set de filmación de la serie Fear The Walking Dead y habló con sus protagonistas sobre la segunda temporada que acaba de comenzar
Sebastián Ramos
(0)
15 de abril de 2016  • 18:11

TIJUANA, Baja California, México.– Una ciudad amurallada, una tormenta que se avecina y en los televisores de todos los espacios públicos un hombre que anuncia el apocalipsis. No parece haber otra ciudad en el mundo como Tijuana para filmar una serie de zombis que profetiza el fin de la humanidad. Ni bien uno sale del aeropuerto Abelardo Rodríguez se topa con ese muro interminable que marca con obscena explicidad hasta dónde pueden llegar los mexicanos. Del otro lado, el paraíso con la bandera de las estrellas. Un paraíso que podría estar aún más lejos si ese señor que habla por la televisión, un tal Donald Trump, triunfa en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos este año.

Así las cosas, de este lado del muro se filma la segunda temporada de Fear The Walking Dead (FTWD), el spin off de una de las series sobre zombis más exitosas de los últimos tiempos, que en 2015 marcó un récord de audiencia en el pay per view norteamericano con su debut (más de 10 millones de personas) y que el domingo pasado emitió para 90 países (incluído la Argentina) el primer capítulo de su nuevo año a través de la señal de cable AMC.

Pero en este viaje a las entrañas mismas de FTWD, el mayor miedo no pasa por los zombis sino por ese fantasma del nuevo milenio llamado spoiler. Productores, actores, agentes de prensa, jefes de marketing y hasta personal de seguridad parecen tener un único objetivo: que nadie diga, fotografíe ni escriba nada de más. "Es una serie que tiene muchos fanáticos en todo el mundo y en la actualidad, con el fenómeno de las redes sociales, el mínimo detalle que se filtre en Internet puede arruinar meses de trabajo", explican como excusa por el estricto recelo en torno a esta filmación.

Tanto es así, que ni los propios actores, cuando se encuentran con La Nacion, saben bien qué pueden decir y qué no. Cada vez que se le pregunta por alguna cuestión vinculada con la trama de la nueva temporada de la serie, Cliff Curtis (Travis en FTWD) se remite a mostrar la inscripción de la remera que lleva puesta: "NO LE PONGO ATENCIÓN A ESAS COSAS". "No es que los guionistas me hayan dado esta remera, pero me sirve bastante para estas ocasiones", dice sonriente el actor y continúa: "No es fácil para nosotros no saber qué podemos decir y qué no, pero por suerte, la mayoría de las preguntas que nos hacen realmente no tenemos idea de las respuestas. Nos dan los guiones por episodios, un día antes de filmar, y no sabemos cómo va a continuar. Como actor, es todo un desafío. Es psicológica y emocionalmente bastante duro no saber quién eres, hacia dónde va tu personaje, qué le pasará en el próximo capítulo. Ni siquiera uno sabe si su personaje va a terminar la temporada. Y eso sí que es frustrante, ja".

Una vez dentro del set ("por favor, no digan dónde estamos filmando", se desespera una obsesiva agente de marketing ), en algún lugar de Baja California, digamos, uno va encontrando algunas pistas de lo que vendrá, al menos en esta primera parte (la segunda temporada se dividió en dos partes de siete episodios), en la que los protagonistas tendrán que sobrevivir en el medio del mar, mientras escapan de un Los Ángeles en llamas.

Luego de filmar una y otra vez una escena de acción, Rubén Blades, el músico y actor panameño que interpreta a Daniel Salazar, un salvadoreño de pasado misterioso, sugiere: "La idea de ir al mar no es solamente de los personajes de la serie, recuerda que el ejército está bombardeando toda la costa y acabando con todos, sanos e infectados, así que el único lugar de escape es el mar. Por otra parte, no solamente la acción transcurre en el mar. Hay momentos que tenemos que salir, buscar alimentos... Fue algo muy astuto de parte de los creativos. Uno piensa bueno, si los mandan para el mar, la cuestión es mucho más estática ahora, pero en realidad no, porque el mar es tanto o más peligroso que estar en tierra firme".

El mismo Curtis adhiere: "La sensación de terror a lo desconocido se mezcla con la claustrofobia y la desesperación de no estar en tierra firme, de estar en un barco y navegar a la deriva". Hacia dónde van, quiénes son realmente y cómo sobrevivirán serán las cuestiones centrales de, al menos, esta primera parte de la segunda temporada.

Suceso apocalíptico

Días antes de arribar a esta ciudad, Robert Kirkman, uno de los creadores de la serie, había hablado con la prensa internacional en Los Ángeles y ofrecido algunas de las claves del suceso de FTWD: "Creo que se tratan problemas universales con los que todos de alguna manera estamos lidiando y que se manifiesta en cosas tangibles. Es decir, la gente se preocupa por pagar su hipoteca o por diferentes tipos de disturbios o cosas desagradables que están sucediendo en todo el mundo y es aterrador. Por otra parte, en la seire también ves cómo la gente lucha por proteger a su familia y eso es algo que todos tratamos de hacer en el mundo; eso hace que la gente se relacione con este suceso apocalíptico".

Blades coincide y suma su visión analítica: "Aquí en este caso la moral ha sido sustituida por una realidad de supervivencia y todavía, en el segundo capítulo, nos aferramos a eso. Ayer vi el capítulo de The Walking Dead y lo que han hecho ahora los protagonistas es convertirse en mercenarios... ¿Por qué? Necesitan comer. Ya no es una cuestión idealista o de defensa, ahora van a vender su capacidad de matar a gente que no conocen para que a cambio les den comida. Si lo piensas bien, es algo muy profundo. La gente definitivamente se equivoca si piensa que los temas que se tratan en FTWD son frívolos".

Cae la tarde en el set de filmación y desde uno de los foodtrucks que ofrecen comida y bebida al centenar de personas que se encuentran trabajando todavía por aquí, suenan los versos de "Pedro Navaja": "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay Dios", canta un joven Blades. Y vaya si le ha dado sorpresas la vida a este músico, actor y político panameño de 67 años, que durante décadas fue una "voz sin rostro" para los norteamericanos y hoy sus primeros planos se reproducen semanalmente en millones de pantallas. "¿Quién hubiera dicho, hermano, que la gente me iba a reconocer por mi trabajo en una serie de zombis en vez de por haber compuesto "Pedro Navaja"?", remata y sonríe.

MÁS LEÍDAS DE Espectaculos

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.