
Un hombre encantado de volver a su casa cada noche
Un día en la vida de...Jorge Lanata
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Actualmente sin pantalla ("me gusta la tele, pero no a cualquier precio"), haciendo todos los miércoles un programa de radio para la cadena española Ser (junto a Alvaro Vargas Llosa, desde San Francisco, y Jaime Baily, desde Miami); ocupado con las presentaciones de su documental, Deuda, y el último libro, ADN, Jorge Lanata no tiene tiempo para aburrirse. Tampoco le sobran horas para descansar: acaba de ser padre de Lola, con todo lo que eso significa, y su computadora jamás llega a enfriarse.
Lanata siempre escribe, siempre está con un proyecto, aunque a veces ni él sabe de qué se trata. "Considero que ADN es el cierre de mi época de ensayo, es más sociológico o de teoría política que Argentinos 1 y 2, pero se basa en ellos porque en los dos primeros cuento mi versión de la historia argentina. Lo próximo será volver a la ficción, pero dentro de un tiempo. Y nunca se sabe cómo, pero la inspiración aparece. Siempre pienso que jamás se me va a ocurrir algo, sufro, paso semanas frente a la compu, no sale nada. Y al final escribo."
Lanata se dice feliz. Porque está enamorado de su mujer (Sarah Stewart Brown, de 29 años), porque formó una familia y le encanta volver a su casa cada noche. "Estoy bien. Los dos hechos más felices de mi vida sucedieron hace poco: el día que nos abrazamos con mi hija mayor, Bárbara, en su cuarto, y hablamos y lloramos y nos reímos. Y el día del nacimiento de Lola."
Se levanta temprano, alrededor de las 8 de la mañana, generalmente de buen humor. Lee los diarios; toma un yogur, un café cargado con sacarina y una gaseosa light, y come un tostado. Pero a veces la tentación le gana. "Si me desespero y quiero romper la dieta, como dos churros... Bueno, tres. Me gusta la mañana. Alguna vez escribí que uno se levanta monárquico y se acuesta anarquista, pero ya no estoy tan seguro. Con respecto a mi salud, estoy bastante bien. Y claro, la gente se mete. A veces de modo amable, otras de manera invasiva. Voy al supermercado y se fijan que no lleve en el carrito cosas con azúcar (soy diabético). Eso me encanta. Pero me harta que me pidan que deje de fumar. Es que a veces, el que me lo pide también está fumando. En fin."
Le gusta el invierno y el helado de sabayon; ama José Ignacio excepto en enero; adhiere al vértigo de San Pablo y Nueva York; disfruta del frío marplatense y volvería mil veces a recorrer todos los museos de Venecia. Leer, lee todo el tiempo, y muchos libros los ha devorado más de diez veces. "Me ha pasado con Nueve cuentos y El cazador oculto, de Salinger; Obra poética, de Alejandra Pizarnik; El crack up, de Scott Fitzgerald; cuentos de Rodolfo Walsh; el primer García Márquez, el más seco, parecido a Rulfo; muchos."
Si de sueños se trata, piensa en sus dos chicas. "Ojalá Bárbara (que cumplió 15, es una gran mujercita y espero que no quiera ser periodista) y Lola vean un país mejor, ojalá empecemos a trabajar con una visión trascendente de la historia, y nos dispongamos a hacer cosas que quizá no vayamos a ver terminadas, pero que las hagamos por nuestros hijos o nietos."
Lanata exprés
Radio: "Habitualmente salgo al aire con La Ventana por línea digital desde los estudios de Radio Mitre, todos los miércoles, entre las 14 y las 15 (18 a 19 hora de España) Se puede encontrar algún programa en www.cadenaser.com , en la sección de archivo".
Deuda: "El documental, que acabo de presentar en el Festival de Cine de Huelva, tuvo muy buena repercusión: gente que aplaude en la sala, grupitos que se quedan discutiendo a la salida. Entró en la sexta semana y sigue en 14 salas en todo el país. Andará cerca de los 40.000 espectadores, sumando interior y Uruguay. No está nada mal para un documental en el que no aparece Echarri desnudo, ¿no?"
Cocina: "Aprendí el oficio porque vivo solo desde chico. Se trató de un asunto de supervivencia para no morir comiendo comida congelada. Me gustan las cosas bien hechas. Voy a Lomo, Oviedo, Perica, al Sofitel. Poco a Tomo I, porque Ada Concaro nunca quiere cobrarme y me da vergüenza".
De prejuicios e idioteces
A Lanata lo indignan las teorías que dicen que un progre, si es realmente progre, no puede disfrutar de ciertas cosas materiales. "Es una imbecilidad; a ver si se entiende: me va bien en la vida, también me fue bien durante el menemismo o antes o después, pero eso no hace que me olvide de los demás. De otro modo tendría que pensar: Gano buena plata, entonces tengo que defender a la derecha. ¿No es idiota como razonamiento? Veo que este mundo y este país son injustos y laburo para tratar que mejoren. Creo que los que dicen eso sienten que la plata que tienen compró también su conciencia. Son pobres tipos con guita, brutos que sólo piensan en su ombligo. Eso me enoja, la idiotez."




