Un puente entre el pasado y el futuro

Esta noche, en el Instituto Goethe, Susana Kasakoff iniciará el ciclo con diversos estudios para piano.
Esta noche, en el Instituto Goethe, Susana Kasakoff iniciará el ciclo con diversos estudios para piano.
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28 de agosto de 2000  

La obra y las ideas de Gyorgy Ligeti, uno de los compositores más importantes de la segunda mitad del siglo que termina, estarán en el centro de la escena porteña a partir de hoy y hasta octubre próximo en Buenos Aires.

Es que el Instituto Goethe de Buenos Aires organizó un ciclo que comienza esta noche, a las 20, con un concierto, con entrada libre y gratuita, a cargo de la pianista Susana Kasakoff; continuará el mes próximo con la presentación del Quinteto de Vientos Argos y culminará en octubre, con la llegada del conjunto alemán Caosma. Se trata de un grupo integrado por discípulos del creador húngaro en la Escuela de Música de Hamburgo. Los compositores e instrumentistas dedicha agrupación dirigirán talleres sobre estrategias creativas, interpretación de música contemporánea, melodía y ritmo que servirán para conocer de primera mano el legado de Ligeti.

El compositor húngaro, nacido en 1923, es en la actualidad el ejemplo por seguir para muchos de los que pensaban que era posible encontrar una alternativa al callejón sin salida al que había llegado la ultranacionalista escuela serial europea, de la que él mismo formaba parte y que revisó críticamente. "Los lenguajes musicales suelen convertirse en jerga, como la jerga política. La escuela serial de Darmstadt, por ejemplo, tenía un lenguaje propio y usaba conceptos como "la densidad del evento", "entropía", "parámetro". Cuando uno lee esos textos, hoy suenan grandilocuentes. Yo no sé si en realidad no importó más el discurso que la música", asegura con crudeza el autor de "Atmósferas", la más célebre de sus obras, ya que formó parte de la película "Odisea 2001", de Stanley Kubrick.

Recuperación de la historia

Acabado el mundo de las certezas -también en el mundo de la música-, Ligeti inició un cambio radical dentro de su estética, con objetivos más modestos que aquellos del estructuralismo de los 50: "Busco atmósferas alternativas en un campo plagado de incertezas. Pruebo con diferentes caminos, heterogéneos. Y tal vez, a través del ensayo y del error pueda articularse nuevamente un lenguaje musical común, porque una nueva sintaxis musical no va a instalarse por decreto". No es que Ligeti se hubiera planteado un "regreso al pasado". Por el contrario, siguió apostando al futuro, con un resultado musical brillante que combina originalidad y a la vez reconstruyó los puentes con la historia. Este es el caso de la serie de Estudios para piano, que Ligeti comenzó a escribir a principios de los 80 y que Susana Kasakoff interpretará esta noche, en forma alternada con estudios de Chopin, Debussy, Liszt, Scriabin. El Estudio para piano, con su primer y evidente fin didáctico, fue algo más que eso: un campo para la reflexión sobre las posibilidades "idiomáticas" del instrumento que dominó la escena de la música culta, desde el siglo XIX hasta antes de la Segunda Guerra Mundial en el siglo XX.

Una estética propia

Pero aun dentro de un contexto objetivo, ya que supone generalmente hacer foco sobre un determinado mecanismo o material sonoro (arpegios, intervalos), sobre esto se imprime la estética propia de cada compositor. Cuando Ligeti escribió el primero de los dos cuadernos de Estudios, retomó esta idea doble. De este modo, como escribió Federico Monjeau en un artículo sobre el piano en el siglo XX, publicado en la Revista Clásica: "La música para piano de Ligeti parecería reinventar la idea de tradición y de memoria: una tradición no opresiva, por decirlo así, y de una memoria sustraída del contexto (y del estilo) finisecular, melancólicamente obvio y espiritualmente agobiante".

Kasakoff aceptó la invitación de Claudio Alsuyet, coordinador del ciclo, para presentar en una misma noche los caminos que unen y separan la nueva música de Ligeti con esta tradición de los Estudios.

En diálogo con La Nación , Kasakoff sostiene que los estudios de Ligeti representan "el último escalón de todo un pensamiento profundo y de reflexión sobre el piano; de diferentes juegos que pueden salir del instrumento y que cada uno pudo expresar con su propio lenguaje estético".

Según comenta la pianista, cuando comenzó a preparar el concierto encontró tantos puntos de contacto entre los diferentes autores que decidió cambiar su idea inicial de hacer el programa "en orden cronológico, de Chopin a Ligeti" , por la idea de intercalar los estudios del compositor húngaro con los demás, "en función de ciertas afinidades".

Así, "Pour les cinq doigts d´aprés Monsieur Czerni", de Debussy; "Viento invernal" Nº 11 op. 25, de Chopin; el "Estudio Trascendental" Nº 10, de Liszt, y el "Estudio Patético", de Scriabin, estarán interconectados por medio de las piezas que integran el primer cuaderno de Estudios de Ligeti. Y como cierre, Kasakoff interpretará el estreno argentino de "En Suspense", que integra el segundo cuaderno, escrito en los 90.

"Al entrelazarlos, creo que se reforzará la sensación que tengo de que no sólo el pasado está metido en el futuro, sino que también ocurre a la inversa", concluye la pianista.

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