Un rebelde con causa
"¿Quieres ser John Malkovich?" ("Being John Malkovich", Estados Unidos/1999). Producción de USA Films presentada por UIP. Fotografía: Lance Acord. Música: Carter Burwell. Intérpretes: John Cusack, Cameron Diaz, Catherine Keener, John Malkovich, Orson Bean y Mary Kay Place. Guión: Charlie Kaufman. Dirección: Spike Jonze. Duración: 112 minutos. Para mayores de 13 años. Nuestra opinión: Excelente .
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El tiempo, implacable en cuestiones cinematográficas, determinará dentro de muchos años si "¿Quieres ser John Malkovich?" quedará como una de las grandes operas primas de la década del 90, o si simplemente se trató de un destello pasajero, de una obra sobrevalorada en el momento de su estreno.
Lo cierto es que, hoy por hoy, este debut en el largometraje de Spike Jonze, un joven de apenas 30 años al que se ha definido como "el Orson Welles de los videoclips y la publicidad", aparece como una de las parodias más imaginativas, divertidas, punzantes e inteligentes que el cine norteamericano haya entregado en mucho, muchísimo tiempo.
A primera vista, en un nivel superficial, "¿Quieres ser John Malkovich?" es una comedia surrealista, negra y delirante, destinada a un público juvenil ávido de propuestas desacartonadas. Pero, en un segundo o tercer nivel (se trata de una suerte de cebolla fílmica a la que se le pueden ir descubriendo más y más capas), este brillante guión del casi desconocido y ahora aclamado Charlie Kaufman es uno de los intentos más logrados por entrometerse -sin caer en obviedades discursivas, en resoluciones complacientes ni en una estética convencional- en cuestiones clave de la sociedad contemporánea como la búsqueda de la celebridad a toda costa, la necesidad de una mayoría de vivir (de proyectarse) por medio de figuras públicas reconocidas, las crisis de identidad, la soledad incluso dentro del matrimonio, el sueño de alcanzar la inmortalidad, el avance de la virtualidad sexual y de la manipulación psicológica, y el creciente snobismo que invade a un arte cada vez más efímero y sometido al marketing.
En "¿Quieres ser John Malkovich?" conviven perfectamente (y no se trata de una exageración) Sigmund Freud y Jorge Luis Borges; el género fantástico, el surrealismo y la psicología; Salvador Dalí y el primer Luis Buñuel; "The Truman Show", de Peter Weir, "Brazil", de Terry Gilliam, y "El gran salto", de los hermanos Coen; la clásica comedia slapstick y la más intelectual de Woody Allen, la cultura televisiva (especialmente la derivada de las series setentistas) y la del cómic. De todas esas tradiciones bebe una película que, a pesar de (o gracias a) ellas, alcanza un vuelo propio, encuentra un registro genuino y coherente que la transforma en novedosa.
Titiritero en desgracia
La trama es uno de esos mecanismos de relojería al que no conviene perderle ninguna de sus piezas. Resulta aconsejable, entonces, no anticipar casi nada para que el lector permanezca virgen frente a las múltiples sorpresas que propone la película.
Basta con adelantar que el protagonista es Craig Schwartz (John Cusack) un titiritero cuya destreza profesional es inversamente proporcional a los ingresos que su trabajo produce. Casado desde hace años con Lotte (Cameron Diaz), una coleccionista de insólitas mascotas que parece siempre al borde de un ataque de nervios, Craig se ve obligado a buscar trabajo como archivero en una patética compañía cuyas oficinas están ubicadas en el piso 7 y 1/2 de un edificio neoyorquino, donde el techo tiene un metro y medio de altura. Es allí donde nuestro antihéroe encuentra un portal a un túnel que conduce directamente al cerebro del actor John Malkovich. Un descubrimiento que permitirá montar un gran negocio y complacer los deseos (incluso los más perversos) del matrimonio y de su socia, la enigmática Maxine (Catherine Keener).
Kaufman y Jonze construyen así uno de los triángulos amorosos más absurdos y delirantes que se recuerden, una serie de encuentros y desencuentros que tienen como ámbito ideal la mente del atribulado intérprete de "Relaciones peligrosas".
Jonze, al que ya muchos comparan con Quentin Tarantino, concibe con más creatividad que dólares, varios momentos memorables: los fragmentos de obras de títeres, por ejemplo, resultan verdaderas joyas de la animación, mientras que son sencillamente geniales las escenas en que el actor del título ingresa en su propio portal y descubre un mundo habitado por decenas, cientos de malkovich o el hilarante viaje por el subconsciente, con una catarata de perversiones y deseos reprimidos.
Estrellas irreconocibles
Excelente director de actores, Jonze se da el lujo de afear hasta lo desagradable al gran Cusack y a una irreconocible Diaz, mientras que transforma a Keener, una de las grandes intérpretes del cine independiente norteamericano, en una seductora y fogosa femme-fatale . El realizador no sólo se da el lujo de extraer de cada uno de los protagonistas trabajos increíblemente sensibles y solventes para el complejo tono de la película, sino que consigue de Malkovich una efectiva autoparodia.
Además, Orson Bean está perfecto como el jefe de Craig, de "apenas" 105 años, mientras que Mary Kay Place hace un pequeño aporte como una recepcionista que no entiende una sola palabra de los visitantes. Además, hay cameos de Brad Pitt, Sean Penn y un muy divertido Charlie Sheen y hasta una gran "actuación" de un chimpancé dominado por los traumas infantiles sufridos en el Africa.
Este film se estrenó en los Estados Unidos el 29 de octubre de 1999, dos meses antes del (así fue promocionado) fin de la década, del siglo y del milenio. No es exagerado afirmar, entonces, que los años 90 encontraron en "¿Quieres ser John Malkovich?" una de sus películas más representativas, un cierre perfecto para una época que, en materia cinematográfica, no deparó demasiados hechos para destacar.




