
Una actriz sin lágrimas
"No es acerca del engaño fuerte, sino de las mentiras simples"
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Gianella Neyra es peruana y actriz. Su apellido es bien de su tierra y su nombre es una forma de prolongar la italianidad de sus abuelos. No lleva jazmines en el pelo, pero con 22 años tiene rosas en la cara. Es una chica joven de palabras firmes, y está en Buenos Aires no sólo para hablar de su telenovela "Girasoles para Lucía", que hoy, a las 16.30, debuta en Telefé, sino para comprar libros en la porteñísima Fray Mocho. Todo tiene su explicación.
La actriz está en la Argentina porque no es común aquí el consumo de culebrones limeños, y "Girasoles..." se sumará a la excepción que pudo haber sido "Luz María", protagonizada por Angie Cepeda. Lo cierto es que la industria televisiva peruana no está tan desarrollada como la colombiana, la mexicana o la venezolana. De ahí que en el debut argentino de esta telenovela se jueguen muchas cosas: la exportación de entretenimiento por parte de Perú, la conquista de un público difícil como el local, y la certeza de que su protagonista podría expandir su carrera tal como alguna vez lo hicieron Verónica Castro, Grecia Colmenares o Thalía.
Por otra parte, Gianella no limita su vida a los sets de televisión. Hace dos años estuvo en Nueva York en un curso de verano en el Lee Strasberg Institute, y en Lima ha hecho varias piezas teatrales, según cuenta, a pesar del poco desarrollo de los espacios culturales en su país, donde hasta es difícil conseguir cierta literatura.
"Girasoles para Lucía" pertenece a Iguana Producciones y fue emitida en Univisión -uno de los dos canales latinos norteamericanos- antes que en Perú, Venezuela y Puerto Rico. A partir del éxito de la novela, Iguana consiguió incluso futuras coproducciones con Venevisión, de Venezuela, un peso pesado de los culebrones. Justamente, ya como fruto de esa sociedad, a fin de mes Gianella Neyra comenzará a grabar "Rosa búscame una esposa".
-¿Por qué resultó un éxito "Girasoles para Lucía"?
-Es una novela tipo comedia. Iguana se ha caracterizado siempre por innovar. Sus novelas siempre giran sobre el amor, pero los temas y los contextos son distintos. En "Girasoles..." la historia es muy fresca, los protagónicos no son los clásicos estereotipos de bueno o malo, todos son buenos y todos son malos al mismo tiempo, y eso lo hace muy divertido porque te salen con cosas que tú no esperas.
-El toque de comedia se nota desde el argumento: Lucía se hace pasar por alguien que no es y ahí surgen los enredos.
-Es una comedia romántica de situaciones. En las novelas mexicanas o venezolanas hay capítulos en los que realmente todos lloran. Esto es otra cosa: es ligero y los personajes son divertidos. El grupo de actores disfruta mucho haciéndola, y éramos como la vecindad del Chavo. Eso se nota en la pantalla. Viéndola un poco con calma la novela es sobre las mentiras, porque todos los personajes terminan mintiendo en algún momento. Hasta el que menos piensas termina saliendo con una mentira. Es una novela acerca de las mentiras y de cómo sale el ser humano de todos estos problemas. No es acerca del engaño fuerte, sino de mentiras simples que van creciendo y afectando a todos.
Menudo pie con paso firme
"Nosotras que nos queremos tanto" fue una obra de teatro en la que Gianella Neyra interpretaba el papel de una lesbiana. Allí terminó de confirmar el hecho de que la sociedad peruana tiene sus asignaturas pendientes. "No somos una sociedad muy moderna que digamos. La homosexualidad es un tabú, y más el lesbianismo que otra cosa. No se cuenta. En televisión, si se toca, es como las locas de la peluquería, pero no un trauma o un tema interno real. No se ha llegado a asumir que pasa, que es cierto y que no es enfermedad ni mucho menos. Y yo creo que no puedes tapar el sol con un dedo."
-¿Existe un prejuicio con respecto a los actores de TV?
-A mí me pasó. Venía de modelar y pasé a la TV junto con una camada de gente joven que no había hecho nada de actuación antes. Eramos caras bonitas en televisión. Me costó mucho cuando traté de hacer teatro porque me miraban: "Ya, sí, pues sí, talentosita..." Nadie me miraba diciendo: "Bueno, sí, es actriz". Cuando hice "El jardín de los cerezos", de Chejov, actores que habían trabajado conmigo en TV pero que venían del teatro me decían: "Te vamos a ver en Chejov. A ver si ahora puedes actuar".
-Sorprende tu paso teatral.
-Yo he defendido mucho poder hacer teatro porque era como mi escuela. Al no poder estudiar, te pegas a los que saben y apuntas, ¿no? En las novelas miraba a los actores de más experiencia para ver cómo decían ciertos textos y por qué funcionaban más que los míos (se ríe) .
-¿Cómo funciona el teatro en Perú?
-Es muy difícil. Hay un teatro que funciona muy bien, el teatro De la Católica, donde se monta Shakespeare o Chejov. Ese teatro tiene sus doscientas butacas llenas todos los días, pero el resto no. No hay mucha difusión, lamentablemente. Y tenemos una cultura maravillosa, pero no hay apoyo. Si quieres estudiar y necesitas un libro, no lo consigues. Eso es un poco penoso. Si necesitas "Mi vida en el arte", de Stanislavski, no lo consigues en Lima. No hay. Ahora que vine a la Argentina, mis amigos me han pedido que les lleve libros. Me han dado una lista como de cinco libros que los tengo que comprar en Fray Mocho: de Mamet, de Stanislavski, de Brook.






