
Una década de cambios
Cuti y Roberto Carabajal, diez años juntos en el folklore.
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"Tocábamos con el grupo Los Carabajal y teníamos una peña en la avenida Córdoba -recuerda Cuti-. Y para llenar horas comenzamos a tocar con Roberto y algún músico invitado que nos acompañaba. Cuando nos dimos cuenta, ya éramos otro grupo." Así fue como los santiagueños Cuti y Roberto Carabajal iniciaron, hace más de diez años, su carrera como dúo.
Como no hay una fecha exacta, los músicos tomaron el 2000 como décimo aniversario para festejar con una serie de recitales que ofrecerán a lo largo del año.
Durante la última década sumaron instrumentos, como el saxo y el teclado, poco habituales en el folklore de aquellos años, grabaron una decena de discos, recorrieron el país, tocaron en el exterior, ganaron tres premios ACE y se convirtieron en padrinos del denominado "folklore joven". Ahora, toman distancia de esa corriente para repasar su carrera con calma y preparar un disco sobre textos del Martín Fierro.
Cuti y Roberto nunca participaron en las polémicas del mundillo folklórico, pero sí tuvieron seguidores y detractores en varios momentos de su carrera. Sucedió al principio, cuando abandonaron el conjunto familiar: "A mucha gente no le cayó bien que dejáramos los Carabajal ni que tocáramos con esos instrumentos. Pero con los muchachos del grupo no tuvimos problemas. Ya se había ido Peteco para hacer su camino. Creo que en la mente de cada uno había un deseo musical distinto", explica Roberto.
Padrinos del folklore joven
Luego de separarse de Los Carabajal convocaron como manager a Norberto Baccon (hoy el representante de Soledad y principal productor del folklore), abrieron una peña propia y hacia mediados de los noventa se convirtieron en los referentes de esa nueva camada de artistas jóvenes que invadió la música nativa.
"Para muchos de esos chicos fuimos un punto de referencia, como los padrinos; para alguna gente quedamos como los culpables -aclara y se ríe Roberto-. Ahora la cosa se ha desbordado. Por eso apoyamos lo que suena bien y no estamos de acuerdo con aquellos que no investigan la música que están tocando", sentencia.
Porque es cierto que luego de la aparición masiva de esta nueva generación de folkloristas se encuentran propuestas de diferente calidad, y hasta algunas que desde el folklore buscaron horizontes claros en cuanto a lo comercial y muy difusos en lo artístico.
"Hay periodistas o locutores que toman como representantes del folklore a Luciano Pereyra, Soledad y Los Nocheros. Creo que el folklore les quedó grande, porque no lo representan. Nosotros tampoco, estamos en un término medio. Hay gente que desde hace tantos años viene haciendo verdadero folklore: Los Chalchaleros, Los Manseros Santiagueños, Jaime Torres", aclara Cuti. Y también dice que si el dúo hubiera tenido la oportunidad de cantar en la entrega de los Premios Gardel, habría interpretado una zamba o una chacarera. "Los que subieron a tocar representando al rubro folklore hicieron canciones o baladas. Entonces la gente que no conoce cree que eso es folklore", afirma. El dúo de los Carabajal se ubica en un lugar intermedio. En la última placa incluyeron zambas y chacareras de formato clásico y temas de Paz Martínez que responden a una estética más romántica. Ahora los santiagueños intentan despegarse de esta corriente "joven y romántica" para meterse en un trabajo de perfil didáctico. "Pudimos aprovechar el décimo aniversario para publicar un trabajo recopilatorio, pero estamos trabajando sobre el Martín Fierro", admite Roberto.
La placa que están terminando de grabar contendrá fragmentos del libro de José Hernández musicalizados, con arreglos de Ricardo Domínguez sobre una amplia variedad de ritmos argentinos: zambas, chacareras, gatos, escondidos, bailecitos, huellas, triunfos, milongas y chamamés, entre otros. "Queremos cantar la obra en los colegios y explicarles a los chicos por qué elegimos el Martín Fierro."





