Una mujer de historieta
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En los clubs de cómic, los fans se miran con desolación cuando la pregunta irrumpe en el intercambio de sus objetos de culto. Nadie parece saber de una mujer que dibuje historietas en la Argentina. Carlos Garaycochea hace memoria y dicta por teléfono el número de una vieja colega, aunque no es seguro que todavía sea el mismo. La pesquisa termina en la puerta del departamento de Martha Barnes, la primera mujer historietista de la Argentina. "Antes que yo estaba Idelba Dapueto, y después dejó. No sé si soy la primera, lo que sí puedo decir es que hace más de cuarenta años que dibujo historietas", aclara.
Toda una vida
Desde muy joven Barnes empezó a publicar sus trabajos para la Editorial Difusión y durante muchos años fue la única historietista de nuestro país, una curiosa perla en el mundo masculino de las tiras, que ella resume de manera sencilla: "Las carreras llevan mucho tiempo, y para el hombre puede ser más fácil continuarlas. Yo siempre estuve empecinada en seguir porque esta es mi vocación. Es decir, a mi hija la he criado al lado de mi mesa de dibujo. El resto es un misterio para mí", resume la dibujante.
Desde ilustraciones de libros religiosos, publicaciones en el suplemento infantil de La Nación de los domingos y en la revista Intervalo de Editorial Columba durante 27 años, hasta colaboraciones para editoriales de Estados Unidos y Europa, además de su participación en Telecirco -programa televisivo donde realizaba cuentos ilustrados para los canales 11 y 13-, Barnes aprendió a dibujar historietas como todos los dibujantes de su generación, es decir, trabajando.
"Es imprescindible documentarse, hay que estudiar anatomía, perspectiva, y mirarse los gestos en el espejo para recrear a los personajes con sus expresiones y movimientos -explica-. Cuando estudiaba en Bellas Artes ya dibujaba historietas, pero los profesores decían que eso no era arte, aunque algunos me alentaron a seguir adelante."
En actividad ininterrumpida desde 1949, Barnes realizó portadas e ilustraciones para libros en las editoriales Esquiú, Acme, Codex, Estrada y Kapelusz.
Además de su vocación como historietista, como actriz incursionó en teatro, radio y televisión. Dos actividades que, según esta egresada de la Academia Nacional de Bellas Artes de Mendoza, tienen mucho en común. "Es todo un arte que demanda un gran esfuerzo y hay que estudiar muchísimo, pero vale la pena. Actuando o dibujando historietas, uno tiene la oportunidad de vivir otras vidas, de meterse dentro de los personajes, dar rienda suelta a la imaginación y, finalmente, despegarse de la tierra", concluye Barnes.




