Una noche con David Lynch: música, meditación y locura

El director de cine y televisión compartió una charla vía iPhone con unos 300 seguidores, y no faltaron los guiños a Twin Peaks
Fernando Massa
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3 de noviembre de 2017  

Johansen presenta a Lynch en Niceto
Johansen presenta a Lynch en Niceto Crédito: Patricio Pidal

Ruido a Skype. La pantalla seguía negra. Sólo unas letras rojas anunciaban el evento. Arriba del escenario contaron que lo acababan de despertar. Que estaba durmiendo en un hotel de Francia, donde filma. En Buenos Aires faltaban unos minutos para las 20.30; allá era pasada la medianoche. Aclararon que él prefirió hacer el streaming bien informal, con su propio iPhone.

Y recortado por el formato de un celular que lo tomaba desde abajo, camisa blanca de vestir abotonada hasta arriba, saco negro y el jopo blanco peinado hacia atrás -podía tratarse de una versión sin corbata del mismísimo agente del FBI Gordon Cole- apareció David Lynch. "Buenas noches, Argentina", dijo. Y las 300 personas que se acercaron ayer a Niceto Club lo ovacionaron tal como si el director de cine hubiera estado ahí sobre el escenario.

Pero Lynch no había llegado vía streaming para hablar de su obra, sino de su otra pasión: la meditación trascendental, esa que practica desde 1973 y lo ayudó a "adentrarse en aguas más profundas", clave para su trabajo en el cine y la pintura, y que promueve a través de su fundación. Germán Martina, director de la Fundación David Lynch en América latina y la Argentina, explicó enseguida la dinámica de #BAsaludaDAVIDLYNCH: el músico Kevin Johansen le haría cinco preguntas y, después de la charla, llegarían las bandas.

"Cada ser humano podría tener más inteligencia, más creatividad, más felicidad, más amor, más energía, más poder y más paz. Y la buena noticia es que todas estas cualidades existen dentro de cada uno de los seres humanos. Es muy hermoso, pero perdimos contacto con este sentimiento. Y la meditación trascendental es la llave que abre la puerta a estos tesoros", respondió Lynch, a la primera pregunta.

La previa al evento había tenido la impronta del artista: un par de semanas atrás empezó a circular un enigmático video donde se lo ve al director de cine haciéndole gestos con las manos a un mono. Mirando a cámara, con ruidos distorsionados de fondo, "el Mono Blanco", como se autodenominó, se presentó como el intérprete y mensajero de Lynch: "Hola, Argentina. Hola, Buenos Aires. Los veré el 1º de noviembre en Niceto. Espero verlos allí. Que tengan el día más maravilloso. Con felicidad. Como una mañana soleada de sábado con pájaros cantando". Nada más.

Pero ayer el halo de misterio se diluyó enseguida. No hubo proyecciones del estilo, y el video del anuncio lo pasaron al principio, pero sin sonido. A excepción de una pregunta del público sobre la última temporada de Twin Peaks, toda la charla con Lynch giró en torno de esta práctica. Por ejemplo, a cómo influye en el proceso creativo, tema del que el creador de Mulholland Drive y El hombre elefante se ha ocupado en el libro Atrapa el pez dorado. Meditación, conciencia y creatividad. "Cada ser humano es una fuente de conciencia, y la meditación trascendental como técnica potencia esas cualidades. Nos enseña a cómo bucear en esa conciencia y ayuda a elevar los procesos creativos", dijo ayer.

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