
Esos chicos buenos que cantan “Drive” son el diablo disfrazado. Excepto Brandon, por supuesto.
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Es medianoche en las vegas. ¿Sabés dónde están los Incubus? José Pasillas ii, el baterista, está tirado en un sofá en el club Rain. "Eh, ¿me vas a sacar una foto?", pregunta. Apenas me doy vuelta, se quita la camisa. Lo rodean siete chicas; cada una estira su mano para acariciarle su pecho desnudo. Una de ellas es su novia, Shyama.
Tomo la foto y me voy, pero no pasan más de algunos minutos y Shyama está peleando con dos hombres que insultaron a su hermano. Se le trepa a uno, lo empuja con las dos manos y lo hace caer. Llegan los patovicas y eyectan del club a Pasillas, a sus siete mujeres y a quince miembros de su familia. Terminó la fiesta.
Mientras tanto, el bajista Dirk Lance (su nombre real es Alex Katunich, aunque usa su apodo artístico desde la secundaria) está en el piso 32 del hotel Mandalay Bay. Acaba de pedir dos chicas canadienses que harán un show con consoladores para la despedida de soltero de un amigo. El show con consoladores, sin embargo, nunca se lleva a cabo, porque las chicas se ponen a discutir sus honorarios, no llegan a un acuerdo, y la despedida de soltero se traslada a un club de strip-tease.
En apenas unas pocas horas en Las Vegas, los Incubus han hecho todo lo posible por hacer pedazos su reputación de buenos chicos.
–Algunos tipos, como Kid Rock, consiguen mujeres que lo único que quieren es acostarse con la banda –había dicho Lance un rato antes, esa misma noche–. Pero nosotros conseguimos mujeres que quieren conversar profundamente sobre música. Y después, si querés acostarte con ellas, te sentís mal, porque ellas están con vos por la música...
Seguro, pero ¿no debería sentirse afortunado si estas mujeres se le acercan por su arte y no simplemente por su glamour de chico lindo?
–Sí, eso es verdad –admitió Lance–, pero a veces lo único que querés es una chica que se siente sobre una botella.
ay dos ideas que obsesionan a Incubus desde hace dos años cuando comenzó a dominar las radios de rock norteamericanas: la primera, es que son chicos buenos; la segunda, es que son una banda de metal. Los miembros de Incubus se conocieron en la escuela primaria en Calabasas, un importante suburbio al norte de Los Angeles. La banda se formó en la secundaria y, a excepción de dj Chris Killmore (que creció en Filadelfia), todos se recibieron en Calabasas en 1994. Al principio zapaban covers de Megadeth y Metallica; después descubrieron los hongos mágicos y escucharon mucho Phish y Primus. En el camino, compartieron todo. Y quiero decir todo: una noche, en el ómnibus de gira, tres de los músicos (a excepción del cantante Brandon Boyd y Killmore) confesaron que cuando estaban en 8° grado se masturbaron juntos mirando videos porno.
Después de nueve años de tocar por toda California del Sur, conquistaron al público multitudinario del Ozzfest con Science, su álbum de funk metal editado en 1997. El que le siguió, Make Yourself (con la friolera de cinco hits) y Morning View, de 2001, aseguraron a la banda su lugar en las tapas de las carpetas de todas las chicas de escuela secundaria. El nuevo álbum vendió un millón y medio de copias, y este año la banda realizó una gira por cincuenta ciudades de los Estados Unidos, junto con Hoobastank y Phantom Planet.
De los cinco miembros de Incubus, Lance es probablemente el más difícil, el peor, el más insensato. Esa noche, mientras se prepara para irse a dormir en el micro de gira, Lance pone el video de La novicia rebelde. Darren Boyd, hermano de Brandon y asistente del manager de giras, mueve la cabeza, tristemente: "Está mirando monjas que le cantan a la vida… Si no es un nene de mamá, no sé lo que es".
Según Brandon, hay otro nene de mamá. Boyd es muy instruido, habla suave con cierto sesgo espiritual, tiene un corazón de oro y la incapacidad de mantener puesta su camisa en escena. A Boyd suelen llamarlo el hombre más sexy del rock & roll. Las chicas se le tiran encima todo el tiempo.
boyd: ¿Qué querés decir cuando decís "Las chicas se le tiran encima"? ¿Qué significa eso? No creo haber pasado por esa experiencia.
RS: ¿En serio? Me sorprende.
–Tal vez no estoy prestando atención, pero no creo que realmente haya experimentando que una mujer se me tirara encima. Nunca me pasó eso todavía. Me dieron un par de golpes, algunas veces. Y es enormemente halagador, pero nunca fue: "¿Querés que subamos a tu pieza y tengamos sexo ahora mismo?"
–Eso es extraño.
–He estado en situaciones en que una chica me mira y yo me le acerco y me pongo demasiado nervioso. Siempre me siento como pidiendo disculpas. Tal vez espanto a las chicas. Tal vez debería dejar de hablar de teoría cuántica en los bares.
–Eso suena mejor que lo que la mayoría suele hablar en los bares.
–La chica que disfrute hablando de teoría cuántica en un bar es la chica con la que quiero casarme.
l dia siguiente, en la ciudad de Phoenix, Boyd está de pie en el escenario, tratando de pensar en una palabra que haga que el público explote de histeria. Decide gritar: "¡Ozzy!". La respuesta es tibia. Lucha por encontrar otra palabra, grita "¡Marihuana!", y el público estalla. En el micro, después del show, el guitarrista Mike Einziger le dice a Boyd que debería haber gritado: "¡Heavy metal!". Pero, hoy, el grupo es una banda de pop-rock con admiradoras femeninas que se enojan mucho si Boyd no se saca la camisa después del tercer tema. De hecho, la otra noche, Boyd se perturbó bastante cuando una chica le chilló que se sacara "esa puta camisa"…
–Había vicio en su voz –recuerda.
Hablando de la experiencia de tocar en el Ozzfest, Boyd admite:
–Podríamos habernos aprovechado de toda esta cosa nueva del heavy metal. Pero vimos que las fórmulas eran las mismas, una y otra vez, y enseguida nos cansamos. "Por ahora hay suficiente música así ahí afuera", me dije.
"Es gracioso, porque puedo mirar a Incubus desde un punto de vista objetivo, y tenemos todos los elementos para ser la peor banda del mundo: un bajista que tiene esa mierda de slap funky, guitarras con riffs heavies, un dj que hace scratching sobre los temas, un batero que está demente y un cantante que vive en contacto con su lado femenino. Hasta el nombre de nuestra banda es el peor: evoca la imaginería del "incubus" [en español, íncubo: demonio que toma apariencia de hombre, para seducir mujeres] en las letras del death metal. En mi opinión, teóricamente, somos la peor banda de todos los tiempos, pero, sólo para sobarnos el lomo por un rato, diría que hicimos muy bien en trascender la apariencia de las cosas y hacer música que es, en realidad, algo más de lo que puede parecer a primera vista.
Durante siete años, Boyd estuvo saliendo con su novia de la secundaria (quien era, esencialmente, su primera novia). Mientras grababa Make Yourself, se enamoraba de ella cada vez más; en la época de Morning View, se separaron. Diez días después de volver de una gira europea, Boyd se dio cuenta de que las cosas habían cambiado. A decir verdad, dice, esa relación estaba agotada.
–Lo único para lo que yo no estaba preparado era para hacerme cargo de la realidad. Para sentir: "Carajo, esta puta me cagó mientras yo no estaba". Lo que lo hizo más difícil fue que ella lo fue admitiendo muy lentamente. Fue una experiencia muy vívida, muy difícil, porque yo era honesto con ella. No la engañaba. Me gustaría aprender mucho más de mí y de mis limitaciones antes de entrar nuevamente en una relación. Porque tengo ganas de que mi próxima relación sea, ojalá, la que dure.
Cuando está con la banda, Boyd lucha por ser uno más de los muchachos, babeándose, por ejemplo, después de ver a Cindy Crawford en el programa The Tonight Show. Pero ese tipo de charlas no le surgen naturalmente. Mientras los demás hablan sobre salir con chicas sin compromisos, él dice: "Tal vez suene como un idiota, pero es difícil para mí salir con una chica una vez y después no verla más. Tal vez soy más femenino en ese sentido. No lo sé".
Las cavilaciones de Boyd con respecto a las mujeres, la espiritualidad y las canciones tienen lugar mientras la banda viaja de Las Vegas a Phoenix y de allí a Los Angeles. En el camarín del anfiteatro Universal de Los Angeles, una conversación queda trunca gracias al siempre amable Einziger (que parece una cruza entre Paul Simon y Art Garfunkel), quien irrumpe con una foto de él y Boyd en 6º grado. "Mirá, parecés un ratoncito", le dice. Lance se acurruca en una silla: ese tierno momento está a punto de arruinarse. "Una vez entramos en una tienda", comienza, "y un chico preguntó: ¿Cómo se siente ser la banda más homosexual de la zona?".
¿A él le sorprendió que los fans pensaran que Incubus es gay? "Bueno, somos bastante gays", admite Lance, pero no tan gay."
Pasillas se une al grupo. Pide que le hagan un análisis de su caligrafía y escribe en mi anotador: "Mi nombre es José Pasillas. Amo a las mujeres. Tal vez sea gay, pero no estoy seguro".
–José meó en mi mano ayer –suelta Boyd.
–Sí, estuvo bueno –dice Pasillas–. Nuestra relación está prosperando.
–Nos conocemos de toda la vida, y lo nuestro va más allá de la hermandad –dice Boyd–. Después de un show, las duchas son como duchas de vestuario, y José me meó la mano, y yo le hice lo mismo. Y entonces todos se escandalizaron, pero él y yo pensábamos: "Es sólo pis, estamos en una ducha".
Según Boyd, Incubus es como el yin y el yang. El y Einziger hacen "que la banda sea un poco aburrida", dice. "Si alguno de los demás chicos estuviera en otra banda, seguro que habría fuegos artificiales y chicas bailando en escena."
–Bueno –dice Einziger, respondiendo al comentario de Lance acerca de querer ver cómo una chica se sienta sobre una botella–. Yo no tengo ganas de ver eso. Pero sé que, si queremos, tenemos la opción.
–No, ninguna opción –sentencia su novia, Cameron, con sentido práctico–. Si ustedes son unos nabos…
Boyd pronto lo confirma. Cuenta una anécdota de cuando su hermano compró un disco de Run-d.m.c.
–Había muchas puteadas en ese disco –dice–. Y mi hermano y yo peleábamos todo el tiempo. Así que se lo dije a mi madre.
–¿Y qué pasó?
–Ella le sacó el disco.
–¿Eso fue todo? ¿Termina la historia?
–Sí.
Sonríe, complacido; casi orgulloso, se diría.





