
Una ópera con fantasmas
Con dirección de Gandini se estrenará hoy "La vuelta de tuerca", de Britten
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Hoy, a las 20.30, el Centro de Experimentación del Teatro Colón, presentará la ópera de cámara "La vuelta de tuerca", de Benjamin Britten, sobre un libreto de Myfanwy basado en la novela homónima de Henry James, en versión castellana de Alejo Pérez Pouillieux, con régie de Rubén Szuchmacher, escenografía y vestuario de Jorge Ferrari, e iluminación de Ernesto Diz.
El elenco estará conformado por Carlos Sampedro, el narrador del prólogo; Carlos Bengolea, como Peter Quint; María Bugallo y Carina Hoexter, en el personaje de institutriz; Virginia Correa Dupuy, como Sra. Grose; Lía Ferenece, encarnando a la Sra. Jessel; Patricia Douce, la niña Flora, y David Portugheris, el niño Miles. Intervendrán Rodrigo Peiretti y Esteban Fagnani, como actores, un conjunto instrumental del más alto profesionalismo y la dirección musical de Gerardo Gandini .
"The Turn of the Screw", que también suele traducirse como "A vuelta de rosca", es una obra excepcional de uno de los más interesantes compositores del siglo XX, cuyo estreno tuvo lugar en 1954, en el Festival de Venecia, con la dirección del compositor, con la compañía English Opera Group. Un mes más tarde se representó en el Sadler´s Wells, de Londres.
Un cuento de fantasmas
El argumento cuenta una historia ocurrida en una casona de campo, misteriosa historia de fantasmas, a partir del momento en que una institutriz se hace cargo de la educación de dos niños pero descubre que ambos se encuentran bajo el maleficio provocado por dos antiguos servidores de la casa. La batalla que libra para salvarlos concluirá con la huida de la niña y la muerte del pequeño, que en realidad es lo menos importante.
Tal como había acontecido con una obra anterior de Britten, "El rapto de Lucrecia", rinde homenaje a la tradición inglesa del espectáculo de cámara, pero aquí frente a una asombrosa capacidad de creación, quizá la más formidable de toda la historia lírica, en lo referente a historias de espíritus.
Con una genial economía de medios, seis cantantes y un conjunto instrumental de catorce músicos, el compositor compuso una partitura de sugerente hermosura que no deja de lado el tono poético.
Su intuición lo lleva a sugerir musicalmente la realidad, los sueños y pesadillas, pero apuntando a desnudar su obsesión por censurar la corrupción de la inocencia infantil, en la injusta relación existente entre el mundo de los adultos y el universo de la niñez.
Los valiosos interludios instrumentales adquieren el valor de la inevitable "vuelta de tuerca", hacia una nueva angustia que termina en catástrofe.
La estructura musical parte de un tema que en quince variaciones se hace perfectamente coherente. Cada momento de la acción queda unido con el siguiente, mediante ese verdadera hallazgo musical de Britten (tonalidad definida, predominio de un instrumento dominante), ejemplo de su talento.
Si bien en la obra literaria original los fantasmas están mudos, aquí se expresan en una lengua maravillosa, vocalizando con una claridad y estilo que recuerda a Monteverdi.
Del mismo modo, las melodías sencillas casi modales y próximas al canto llano o a baladas populares que se descubren en pasajes de la composición, parecen ser un homenaje al pasado de la música occidental.
Un compositor de jerarquía
Benjamin Britten, vivió entre 1913 y 1976, fue un músico precoz que aprendió a componer para cine, la radio y el teatro. Colaboró en dos famosos cortometrajes, "Carol Face"y "Night Mail" y más tarde plasmó obras tan importantes como el "War Requiem", ciclos de canciones con orquesta como "Les Illumination", las "Variaciones sobre un tema de Bridge", concierto para violín, piano (mano izquierda), violoncello, dos cuartetos, etcétera.
En 1939, dejó Inglaterra y se radicó en Estados Unidos, donde obtuvo un gran triunfo con su Sinfonía de Requiem. Pero al retornar a su país natal fue cuando abordó el mundo de la ópera con notable dedicación, y compuso "Peter Grimes", que lo hizo célebre. Luego plasmaría "El rapto de Lucrecia", de 1946, la ópera cómica "Albert Herring", de 1947; la instructiva "Hagamos una ópera", que requiere la participación del público,"El sueño de una noche de verano", de 1960; el tríptico integrado por "El río de los zapatitos", "El horno en llamas" y "El hijo pródigo", "Owen Wingrave", escrita para la televisión en 1970 y "Muerte en Venecia", de 1973, entre otras creaciones que lo ubican entre los grandes compositores del género al que consideraba, "el mundo más fascinante de las formas musicales", según sus propias palabras.
"Se trata de un desafío"
Al ser consultado sobre las razones por las que la ópera de Britten se cantará en esta oportunidad, en español dice: "Siempre el ideal es hacer las obras en su idioma original, pero en este caso predominó nuestra intensión de que el texto fuera entendido por todo el público, y como la traducción al español estuvo a cargo de Alejo Pérez Pouillieux, que es músico, el asunto de la concordancia entre las acentuaciones del lenguaje y la música está salvado".
-No resulta algo limitado el escenario para una obra de estas características?
-El lugar es nuestra sala, la del CETC, y debemos adecuarnos a ella. Claro que sería mejor trabajar en una sala con foso orquestal y un escenario rico en posibilidades técnicas. Si bien la sala del Colón, que parece inadecuada para la música de cámara, cuenta con una acústica ideal, que de alguna manera la hace apta, no hubo fechas libres; pero quizá sea mejor, porque se trata de un desafío y lo asumimos como tal.
-Cómo considera la obra dentro de la producción del compositor inglés?
-Es una de las mejores de su producción. Breitten compone a partir de una novela y todo está armado para que se comprenda sin esfuerzo. Además, la música es de fácil audición, con pasajes que podrían sugerir atmósferas a lo Puccini. Por otra parte, el pequeño conjunto instrumental alcanza para dar con los ricos matices sonoros y con la sugerente atmósfera.
Sólo cinco funciones
"La vuelta de tuerca" se conoció en Buenos Aires, en el teatro Coliseo, el 19 de octubre de 1961, con el auspicio de la Asociación Amigos de la Música, al cerrar su temporada musical. El elenco fue conformado por figuras de prestigio como Olga Chelavine, Eugenio Valori, Ruzena Horakova, Africa De Retes y los niños Juan Schultis y Eugenia Castro, con la dirección del maestro Roberto Kinsky.
Luego de la función del sábado, las otras funciones de "La vuelta de tuerca" serán los domingos 30 de mayo, 6 y 13 de junio, a las l7, y el sábado 12 de junio, a las 20.30.
Todas las funciones contarán con el mismo elenco, y un conjunto instrumental conformado por Haydée Francia y Elías Gurevich (violines), Alexandrer Iocoviev (viola), Jorge Pérez Tedesco (cello), Oscar Carnero (contrabajo), Jorge de la Vega (flauta), Rubén Abornoz (oboe), Mariano rey (clarinete), Andrea Merenzon (fagot), Fernando Chiapero (corno), Alejo Pérez Pouilleux (piano y celesta), Lucrecia Jancsa (arpa), y Custodio Overgaro (percusión), con la dirección de Gerardo Gandini.






