Una oscura pintura del mundo adolescente
Unipersonal de Valentín Mederos, en La Otra Orilla
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Desde lo más profundo. Dirección: Juan Laso. Idea y escenografía: Valentín Mederos. Dramaturgia: Juan Laso y Valentín Mederos. Intérprete: Valentín Mederos. Entrenamiento corporal: Andrea Doumanian. En La Otra Orilla, Gral. Urquiza 124; 4957-5083. Sábado, a las 22. Duración: 50 minutos.
Nuestra opinión: buena
Valentín Mederos se tira de cabeza a escena no para contar una historia sino para tratar de plasmar las sensaciones internas que se apoderan del adolescente que interpreta y que, en realidad, todavía es. Así se embarca en esta propuesta teatral -con mucho de coreográfica- en la que las contradicciones que percibe del mundo que lo rodea y las suyas propias le toman el cuerpo de manera casi despiadada.
Sin dudas, lo mejor de esta propuesta está no sólo en el trabajo corporal de Mederos, sino en la energía, en las ganas y en la voluntad que le pone a cada detalle de su pieza. No es casual que aparezca su nombre firmando casi todos los rubros de la ficha técnica. Ese empeño en llevar adelante una idea está reflejado en el escenario, en la fuerza física y anímica con que interpreta los múltiples personajes que salen de su cuerpo y de su voz y que, de alguna manera, terminan dándoles vida a maquetas, marionetas y distintos dispositivos escénicos originales y bien pensados.
La realidad es abrumadora para este personaje que termina desdoblado y oprimido por un ser que también sale de sus mismas entrañas. Por momentos se fortalece y en otros se debilita. Lo mismo pasa con la dramaturgia y la puesta en escena: es como si sufriera los mismos vaivenes del personaje que la habita y le da razón de ser. De alguna manera, esos movimientos -siempre con un tinte oscuro y dramático- complejizan el entendimiento de lo que se ve; lo vuelve hermético y, de a poco, puede llegar a dejar afuera al espectador.
De todas formas, no representa un gran problema -en este caso- eso de comprender punto por punto cada símbolo, cada imagen, ya que el clima o el espíritu general es claro, un poco abrumador, pero claro.






