
Una película muy cuadrada
"Cube-El cubo" (Canadá/1997). Presentada por Primer Plano Film Group. Fotografía: Derek Rogers. Música: Mark Korven. Intérpretes: Maurice Dean Wint, Nicole de Boer, Nicky Guadagni, David Hewlett, Wayne Robson, Andrew Mille y Julian Richings. Guión: Andre Bijelic, Vincenzo Natali y Graeme Manson. Dirección: Vincenzo Natali. Duración: 90 minutos. Para mayores de 13 años. Nuestra opinión: Regular .
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Ante "Cube" -o mejor, puesto uno a suponer la intención de sus realizadores-, caben varias hipótesis. Puede tratarse de una vaga metáfora del mundo contemporáneo; puede ser una variación fantástica sobre el encierro, superficialmente inspirada en el infierno de Sartre; puede ser una fábula de horror acerca de seres humanos enfrentados al abismo de la situación límite; puede ser la excusa para una meditación, en clave de ciencia ficción, sobre el sentido de la vida.
Tampoco hay que descartar que se trate de una suerte de videogame, aunque aquí no hay interactividad posible: al espectador no le queda otra función que observar cómo se va desarrollando el desafío, para lo cual es necesario disponer de noventa minutos, y de mucha paciencia.
No hay que aguardar que la proyección avance demasiado para descubrir que embarcados en la misión decombinar presuntos planteos filosóficos,horror, fantasía, paranoia y abstracción, a Vincenzo Natali y sus colaboradores apenasles alcanzó para imaginar un punto de partida interesante. Después, son todas reiteraciones, largos diálogos que van de la obviedad a la pretensión y, como consecuencia, mucho tedio.
Vueltas y vueltas
El principio -por lo menos escenográficamente hablando- es alentador. Se trata de unos extraños cuartos cúbicos, sólo diferenciados por el color de la luz. En cada una de las caras de esos cuartoshay una abertura que comunica con los otros seis cubos contiguos e idénticos, y así.
En uno de esos misteriosos cuartos aparecen encerrados, sin que nadie se lo explique (probablemente, tampoco los guionistas), un policía, una médica psiquiatra, una estudiante de matemática, un ingeniero que parece saber algo más que los otros sobre las características del lugar y un experto en fugas (a los que después se sumará un muchacho con serias deficiencias mentales).
Más allá de las teorías que cada personaje puede tener sobre la causa del extraño secuestro, en algo están de acuerdo todos: hay que salir de ahí. Sólo que enseguida descubren que los cuartos no son tan idénticos como parecen: algunos tienen terribles y sofisticadas trampas listas para destruir a quien se atreva a poner un pie en ellos.
Ahí empiezan las complicaciones, derivadas del encierro, de la trabajosa búsqueda de la salida, de las sospechas recíprocas, de la disputa por el poder, del miedo y de los nervios. Ahí también empieza a evidenciarse que la película tiene mucho de jueguito electrónico y poco de metáfora, sobre todo porque las situaciones se reiteran implacablemente apenas sazonadas con golpes de efecto y porque el soporte teórico que se pone en boca de los personajes es más bien rudimentario.
Como el elenco tampoco se esmera demasiadoen disimular el esquemático dibujo de sus papeles, sólo resulta digno de mención el esforzado trabajo de Natali y sus colaboradores en el aspecto visual -el film entero transcurre en un ámbito que, en el fondo, essiempre el mismo-, cierto clima de tensión que se logra sólo de a ratos y la intención -siempre encomiable- de escapar de las fórmulas.
Al fin, lo que parecía un laberinto se convierte en un círculo. Y ya se sabe lo que pasa con los recorridos circulares: en seguida pierden la sorpresa.






