Una película que se hunde como Venecia
"Amor prohibido" ("Dangerous Beauty", Estados Unidos/1997). Presentada por Fox. Fotografía: Bojan Bazelli. Música: George Fenton. Intérpretes: Catherine McCormack, Rufus Sewell, Oliver Platt, Moira Kelly y Jacqueline Bisset. Guión: Jeannine Dominy, basado en el libro "La cortesana honesta", de Margaret Rosenthal. Dirección: Marshall Herskovitz. 111 minutos. Para mayores de 16 años. Nuestra opinión: mala.
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La película abre con un cartel que nos sitúa en la Venecia de 1583, "el paraíso de la lujuria y la corrupción", y nos informa que "está basada en una historia real". Su protagonista es Verónica Franco, mítica cortesana que hizo realidad todas y cada una de las fantasías sexuales de reyes, militares, políticos, comerciantes y... autoridades eclesiásticas (nacionales y extranjeras).
Pero ni una fotografía recargada de amaneceres y atardeceres, ni los impresionantes palacios, iglesias y canales, ni los fastuosos decorados, ni el impecable vestuario, ni las ampulosas tomas-postales de Venecia alcanzan a disimular la mediocridad de un producto seudoerótico matizado con una estética de qualité y pensado en función de la belleza de la ascendente Catherine McCormack La actriz de "Corazón valiente" ofrece sus atributos físicos (más que los expresivos) para dar vida a un joven que es introducida por su madre (Jacqueline Bisset) en el mundo de la prostitución de alto nivel. En una patética secuencia, la ex cortesana Bisset transmite sus secretos (aprendidos de la abuela, porque aquí la cuestión parece ser hereditaria) y entonces apreciamos cómo se debe introducir un espárrago en los labios con un rostro entre ruborizado y sensual. Las enseñanzas son rápidamente aplicadas por Verónica, una suerte de sex-symbol del siglo XVI, que luego dará una clase acerca de cómo deglutir una banana ante las reprimidas y extasiadas esposas de la corte. Como puede apreciarse, una película muy sutil e instructiva.
Erotismo publicitario
Así, entre escenas sexuales filmadas con filtros, encuadres y montaje publicitarios que las convierten en verdaderos témpanos, cabalgatas y cacerías, fiestas y comilonas, paseos en góndolas y duelos verbales entre ingeniosos poetas, transcurre una anodina primera parte que resulta un remedo de "Relaciones peligrosas" y "Ridicule-Juegos peligrosos".
Pero la segunda mitad se desbarranca aún más con un relato que va ganando en una supuesta dimensión épica: guerra contra los turcos, una plaga que extermina a 56.000 personas, la llegada de la Santa Inquisición y un juicio contra "la bruja" Franco, con un desenlace muy parecido a los de "La sociedad de los poetas muertos" y "¿Es o no es?". En definitiva, "Amor prohibido" es uno de esos productos donde se nota demasiado el cálculo previo, la apuesta de marketing. La jugada, esta vez, salió mal. El resultado es una película mediocre que no ofrece nada nuevo.






