
Violencia juvenil sin causa aparente
Llega "Río maldito", un retrato inquietante sobre los adolescentes norteamericanos
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"Río maldito" ("Mean Creek") fue una de las películas más elogiadas del nuevo cine independiente norteamericano que se conoció durante la temporada 2004. Esta opera prima de Jacob Aaron Estes (32 años), rodada con un presupuesto de apenas 500.000 dólares, se estrenó en 49 salas de su país con excelentes críticas y obtuvo a principios de este año el premio John Cassavetes y un galardón especial a todo el elenco en los Independent Spirit Awards, la principal distinción que existe para la producción no hollywoodense.
La película -que el sello AVH estrenará de manera directa en VHS y DVD el próximo martes- está ambientada en un pequeño pueblo de Oregon, donde lo que aparenta ser en principio una simple travesura juvenil concretada en el marco de las peleas escolares termina convirtiéndose en una tragedia inexplicable.
Con elementos que remiten a provocativos, desgarradores y muy inteligentes retratos sobre el mundo adolescente como "Cuenta conmigo", "Bully" y "Elefante", este largometraje presentado en los festivales de Sundance y Cannes 2004 describe en toda su dimensión el grado de frustración y de descontención, la falta de códigos o la facilidad con que se accede a la droga o a las armas. Un cóctel explosivo que amenaza a buena parte de la juventud estadounidense y que suele desembocar en hechos sangrientos que ni los analistas más sagaces luego alcanzan a explicar.
Tensa historia
El guionista y director Jacob Aaron Estes demuestra un enorme talento no sólo para la escritura de una historia siempre tensa y desafiante, sino también para la descripción y carnadura psicológica de cada personaje, para lograr una gran credibilidad y un lógico crecimiento dramático de la trama y para la dirección de jóvenes actores como el gran Rory Culkin, Ryan Kelley, Scott Mechlowicz, Trevor Morgan, Josh Peck y Carly Schroeder.
Su capacidad para trabajar cada detalle o para observar la naturaleza e incorporarla como un elemento dramático determinante (a la manera de su admirado Terrence Malick) son otros logros de un realizador llamado a grandes cosas en un futuro no muy lejano.





