
Virna Lisi: la belleza luminosa que enamoró a Luca Prodan
La belleza rubia, los rasgos perfectos, la mirada transparente de los ojos azules y el rostro angelical no podían pasar inadvertidos y fueron por supuesto responsables de su ingreso en el cine cuando tenía 17 años, pero Virna Lisi -que murió ayer en Roma, a los 78 años, a causa de un tumor que le habían descubierto un mes atrás- siempre trabajó con el objetivo de deshacerse del estereotipo de la estrella a la que le basta con ser hermosa.
Segura de sus condiciones y dueña de un carácter enérgico, supo decir no muchas veces, incluso a Hollywood, que veía en la espléndida italiana una probable heredera de Marilyn: debió pagar una abultada indemnización en los 60 cuando incumplió un contrato con la Paramount y se volvió a Italia, aun después de haber obtenido un gran éxito en su debut norteamericano al lado de Jack Lemmon (Cómo matar a su esposa).
A pesar de su extraordinario poder de seducción, no le gustaba el papel de diva sexy ni se encontraba cómoda con el star system: desdeñaba ese mundo que veía falso. Dijo no también a Barbarella, de Roger Vadim, e incluso se negó a ser la chica Bond en De Rusia con amor, si bien con los años reconoció que ésa había sido una tontería de su parte, fruto de una decisión apresurada. Y estuvo a punto de abandonar su carrera para dedicarse a la familia cuando se casó con el arquitecto Franco Pesci (entonces presidente del club Roma) y sobre todo tras el nacimiento de su único hijo, Corrado. Pero fue el marido, fallecido hace 15 meses, tras 53 años de matrimonio, quien la convenció de seguir adelante. Y por cierto fue una carrera larga e intensa que desarrolló desde entonces, tanto en Italia como en otros países europeos y también en Hollywood, y que la colmó de premios. Entre otros, dos David di Donatello de la Academia italiana, seis Nastri d'Argento de los críticos y aquel que Cannes le dio por su memorable creación de Catalina de Médicis en La reina Margot (1994), de Patrice Chéreau, por la que también ganó un César.
El teatro (con, por ejemplo, Giorgio Strehler) y la televisión (sobre todo en los años de madurez) también supieron de su talento y su extraordinaria e inalterada belleza, así como de su ductilidad. Transitó por todos los géneros y fue dirigida, entre muchos otros, por cineastas destacados como Pietro Germi (Señoras y señores), Mario Monicelli (Casanova 70), Liliana Cavani (Más allá del bien y del mal), Carlo Lizzani (Roma bene), Alberto Lattuada (La chicharra), Christian Jaque (El tulipán negro) y Cristina Comencini (El día más bello de nuestras vidas, la última película suya que se vio aquí y quien la dirigió en su film póstumo, Latin Lover). Sin olvidar a Gianni Amelio (I ragazzi di Via Panisperna, cuyo elenco integraba Andrea Prodan, hermano del enamorado más famoso de Lisi entre nosotros).
No hace falta recordar que el nombre de la actriz nacida en Ancona, en 1936, quedó inmortalizado entre las generaciones jóvenes argentinas sobre todo gracias a Luca Prodan y a la encendida declaración de amor que le dedicó con Sumo: "TV caliente".
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