Viudas e hijos del Rock & Roll, el Graduados noventoso que promete convertirse en fenómeno

Paola Barrientos es la heroína de la nueva telenovela de Underground
Paola Barrientos es la heroína de la nueva telenovela de Underground
La tira debutó con 24 puntos de rating y un guión que repite algunas fórmulas del anterior suceso de Underground
Martín Fernández Cruz
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19 de agosto de 2014  • 09:21

Comenzó ayer por la pantalla de Telefé, Viudas e hijos del Rock & Roll¸ la nueva tira de Underground que, en la noche de su estreno, logró picos de 24 puntos. Aquí, les dejamos algunos aspectos clave que dejó el primer episodio de esta promisoria serie.

Viudas e hijos de Graduados

Es innegable: esta serie tiene una onda muy en la línea de Graduados, la popular ficción que en 2012 protagonizaron Daniel Hendler y Nancy Dupláa. En Twitter, a poco de que terminara el primer episodio de Viudas e Hijos…, uno de los trending topic, era "Graduados 2". Aunque muchos usuarios, lejos de criticar negativamente, elogiaban esta nueva serie, casi como si estuvieran viendo una remasterización de la historia protagonizada por Goddzer y Loli. La idea de un amor adolescente, fugaz e intenso, pero injustamente interrumpido, que presenta Viuda e Hijos, tiene mucho en común con esa fiesta con la que comenzó Graduados. Y el final del primer episodio reencontrando a la pareja, es calcado en ambos casos. Si bien hay una idea de repetir fórmula, eso no significa que estos nuevos personajes carezcan de vida propia. En este punto, es imposible no mencionar el trabajo de Paola Barrientos , actriz todo terreno que, con muchísima experiencia en teatro, puede cargar a su espalda un personaje complejo y caótico, pero a la vez cálido y entrañable. Lo que voy a escribir no es hacer predicción, sino más bien observar hechos concretos: la Miranda de Barrientos, tiene pasta suficiente para convertirse en una de las grandes heroínas de la televisión argentina.

Los protagonistas de la historia se conocieron en Villa Gesell, en los 90, y se enamoraron;
Los protagonistas de la historia se conocieron en Villa Gesell, en los 90, y se enamoraron;

Somos lo que escuchamos

En Alta Fidelidad, el escritor Nick Hornby decía (a través de Rob Gordon, su protagonista) algo así como que la gente "valía por sus gustos". Y esta idea, en Viudas e Hijos… es central. Mucho se dijo acerca de cómo esta nueva ficción iba a explotar el aspecto musical de una tira que transcurría principalmente en una radio. Y la serie, lejos de ser meramente una rockola de hits obvios, hace de la música un uso más inteligente, porque la convierte en herramienta primordial para construir a los personajes y sus mundos. Para muestra, bastan mil botones: Diego (Damián De Santo), rollinga hasta la médula, se confiesa fan de Sumo; Segundo (Juan Minujín), es presentado con la canción "Will be together" de Erasure. Ahí, hay dos descripciones claras, dos maneras de construir personajes desde sus placeres musicales. Otra escena en la que se marca claramente que los mundos sonoros de estos protagonistas, son más una cuestión de principios que de pose, es esa en la que Diego y Rama (Fernán Mirás), pasan música en un boliche. Cuando un grupo de tipos los increpan para que pasen temas más "bailables", pidiéndoles que pongan, por ejemplo, a Cristian Castro o Maná, ambos se niegan rotundamente, demostrando que (y le pido permiso a Godard para deformarle la frase) "el paladar musical es una cuestión de moral". La idea de poner tantas canciones reconocibles dentro de la ficción, tiene que ver con armar las pasiones de unos personajes cuyos ejes están construidos alrededor de la música.

Amor por los noventa

El personaje de Damián de Santo se reencuentra con su amor de la adolescencia
El personaje de Damián de Santo se reencuentra con su amor de la adolescencia

Muchos se apuraron a decir que Viudas e Hijos… haría con los noventa algo similar a lo que Graduados había hecho con los ochenta. Pero hasta ahora, no pareciera ser tan así. Mientras que la ficción de Nancy Dupláa saltaba con relativa frecuencia entre pasado y presente, en este caso la nostalgia pareciera ser simplemente el disparador para sembrar la raíz del conflicto. Eso sí, la secuencia de la pareja de Miranda y Diego en los noventa, es precisa, emotiva y cargada de cariño hacia una década que también tuvo sus rasgos definitorios. La cultura rollinga, el éxito de las emisoras dedicadas al rock y la popularidad de Villa Gesell como epicentro de la movida joven, son características inmediatamente reconocibles por quienes vivimos la adolescencia en esa década. El amor de verano gesellino, protagonizado por Miranda y Diego, tiene mucho de esa época. Ilustrado musicalmente con el tema "Hacelo por mí", de Ataque 77, el clip recorre varios pasos obligatorios de los veranos noventosos. Aunque el mejor ingrediente de ese período y una señal inequívoca del amor en tiempos de cassette, es el regalo que Miranda le pretende hacer a su amado (y que también tiene una relación innegable con Alta Fidelidad de Hornby): un compilado musical que, de alguna manera, representa a esa pareja y a ese amor. Los que vivimos los noventa, entendemos que la muestra de amor más grande a la que podíamos aspirar, consistía en armar un compilado que tuviese que ver con lo que sentíamos por nuestra novia /o. Miranda, con ese compilado, define el amor que siente por Diego, mientras que los guionistas, recordando ese hermoso rito, definen el amor que sienten por esa costumbre trágicamente perdida.

Los mejores temas

Les dejamos algunos de los mejores temas que sonaron en este primer episodio de Viudas e Hijos del Rock &Roll. Y de paso hacemos justicia, y dejamos también algo del "Never Mind" de Nirvana, el disco que Diego le lleva a Miranda, pero que nunca llega a entregarle…

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