
Vivaldi recupera el acento italiano
La semana próxima se presentará en Buenos Aires el grupo barroco Europa Galante.
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¿Otra vez las "Cuatro estaciones" de Vivaldi? Sí, pero con el enfoque renovado y vital de Europa Galante, uno de los conjuntos responsables del renacimiento de la música barroca italiana, hecha por italianos.
A principios de los años 90, el grupo que dirige el violinista siciliano Fabio Biondi hizo su fulgurante irrupción en el mundo de la música clásica por su sanguínea versión, con instrumentos de época, de la más famosa serie de conciertos del compositor veneciano; la que presentarán por primera vez en la Argentina, el miércoles próximo, para el abono verde del ciclo Harmonia, en el teatro Coliseo. Además, Europa Galante ofrecerá su enfoque latino del barroco tardío con obras como el Concerto grosso en Re menor, de Locatelli; el Concierto en Do menor para oboe y cuerdas, de Marcello; y la Sinfonía en Sol mayor, de Sammartini. Al día siguiente, presentarán otro clásico vivaldiano: los conciertos incluidos en el volumen "L´estro armónico". Serán los conciertos en Re menor para dos violines y chelo, en La menor para dos violines, y para dos violines y chelo, junto con los conciertos en Sol menor, de Corelli, y en Do menor para violín, oboe y cuerdas, de Johann Sebastian Bach.
En diálogo telefónico desde San Pablo, el violinista Fabio Biondi explica -en fluido español-, cuáles fueron las razones del extraordinario suceso que tuvo la aparición de los primeros grupos barrocos enteramente italianos que recién se sumaron al pujante movimiento de música antigua, hace diez años. "El público estaba esperando una nueva interpretación italiana. Con nuestra idea de interpretar las "Cuatro estaciones" de forma muy latina, solar, extravertida, se produjo una reacción positiva del público y la crítica."
-¿Por qué pasó tanto tiempo hasta que Italia ingresó en la corriente de la música antigua?
-Fue una cuestión puramente organizativa. Cuando empecé con la música antigua, hace 23 años, en Francia y Holanda surgían grupos como la Petite Bande o Les Arts Florissants. Ya en ese entonces muchos músicos italianos tocaban en esos y otros conjuntos de Europa. Pero en Italia no estaban convencidos de esta renovación, de esta nueva forma de interpretar la música barroca. Por esta razón, el ministerio, el público y los organizadores de conciertos no ayudaban a los músicos italianos para reunirse e intentar formar conjuntos italianos. Por eso, al principio vivimos una actividad de música antigua, individual.
-¿La aparición de los grupos barrocos italianos sirvieron para ampliar los enfoques interpretativos de este repertorio?
-Una cosa muy positiva de esta forma nueva de interpretar la música barroca es que representa una manera de salvaguardar una identidad cultural, una manera de tocar que en cada país es diferente. Estoy en contra de la rutina, de tocar de la misma forma a como lo hacía la escuela del norte de Europa. Después de 25 años de música antigua se puede decir que cada conjunto, en cada país, tiene su propia identidad.
-¿Esto invalida una versión nórdica de la música italiana?
-No creo que los ingleses hagan la música italiana de forma incorrecta, sino de forma nórdica. Pienso que es algo bueno que un alemán tenga su visión un poco más luterana de la música italiana, como nosotros tenemos una visión más solar. No creo que exista una verdad, sino varias verdades, y es algo muy positivo que los músicos italianos puedan mostrarle al público que hay una manera diferente de la nórdica para hacer esta música.
Los caminos del barroco
Aun a sabiendas de que está en "la cresta de la ola", Fabio Biondi se manifiesta como un férreo defensor de la diversidad y como un antidogmático en materia interpretativa. "Es que no existe una vía obligatoria para abordar la música -explica enfático-, no creo que los italianos sean los únicos que puedan interpretar la música italiana. Cada uno puede aportar cosas en estilos y en escuelas que no son la propia.
-Por ejemplo Gerard Lesne, con su grupo Il Seminario Musical, e hizo en Buenos Aires un Scarlatti con estilo francés, pero bello.
-Claro. Con Lesne hemos colaborado juntos muchos años, su manera francesa de ser latina es muy interesante, en su caso más sutil y menos teatral. Es bueno que el público acepte que hay una manera italiana de ver la música francesa y viceversa, porque es una forma de tolerancia y falta de racismo en la interpretación musical.
-¿Cómo hace para evitar la rutina cuando toca una obra tan transitada como las "Cuatro estaciones"?
-Lo que tiene de atractivo la música barroca es la forma cotidiana de vivirla. Hay cosas de la música antigua que me parecen muy modernas, como la ornamentación y la improvisación. Esto hace que cada concierto pueda ser distinto. Es una libertad importante, que hace que tengamos la suerte de hacer cambios permanentes sobre una idea que es más o menos fija. Y aunque sea el resultado de una meditación profunda y un trabajo técnico e interpretativo intenso, los márgenes son muy grandes. De vez en cuando escucho nuestra grabación y la comparo cuando la tocamos ahora: somos los mismos músicos, pero hay muchas diferencias, producto de una evolución natural y sincera. Por esta razón, decidimos grabar la obra nuevamente para el sello Virgin.
-La libertad que Vivaldi deja al intérprete ¿no es algo que durante mucho tiempo se confundió con un tipo de escritura tildada de simplista por algunos críticos?
-Esta pregunta es una cuestión ligada con el estilo veneciano. Los compositores como Vivaldi, Marcello o Gasparini, escribían la música de forma muy sencilla, porque el intérprete de esta escuela tenía mucha libertad de leer esta música como un esbozo, como se hace hoy con el jazz. Tienes un modelo muy sencillo y sobre éste intentas un desarrollo complicado.
-¿Cuál es el legado de grupos pioneros como I Musici o I Solisti Veneti?
-Tengo un respeto grandísimo. Si Europa Galante toca en Buenos Aires o Japón es por todo el trabajo que hicieron ellos por el desarrollo de este repertorio. Tienen una forma de tocar esta música diferente, pero ellos empezaron en otro momento histórico, no tocan con instrumentos de época, no tuvieron la oportunidad o un interés de un trabajo de tipo filológico. Pero no importa porque han ayudado muchísimo a este repertorio de una forma profesional.


