
Voz de rock para el folklore
Con audacia, Ariel Ramírez convocó a Patricia Sosa para recrear dos hitos
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Este disco con la versión integral de los ciclos folklóricos Mujeres Argentinas y Cantata Sudamericana, escritos por el poeta Félix Luna y el músico Ariel Ramírez, interpretados ahora por la cantante de rock Patricia Sosa, es el corolario del encuentro fortuito (aquí narrado) y de una audaz decisión del compositor. Una corazonada de Ariel frente a la temeraria propuesta de Patricia Sosa.
El compositor probó, aprobó y bendijo la incursión de Patricia por estos territorios prestigiosos -obras cumbres- del repertorio folklórico plasmado en ciclo.
Al margen de las razones de este reflotamiento -un ojo avizor lo ha colocado junto a la actual movida folklórica- y de esta elección -una cantante de rock y pop-, pretender trazar un paralelo entre lo conquistado por la maravillosa voz de Mercedes Sosa en ambos ciclos -sin duda un registro antológico e insuperable- y lo alcanzado por Patricia Sosa en esta nueva versión resultaría, amén de odioso, absolutamente inútil.
Patricia exhibía buenas dotes de cantante cuando su fama crecía junto a su grupo La Torre. Pero ya antes de separarse de sus compañeros de ruta había descubierto el yeite (usado a veces como recurso natural y expresivo del matiz y la sutileza por las cantantes negras de jazz) de impostar, engolar y engruesar la voz para enfatizar con vocales oscuras y desafiantes.
Tal estilo, que incorporó como una marca en el orillo, se agudizó a partir de su etapa solista, cuando asumió un repertorio más baladístico y romántico con grandes dosis de erotismo escénico. Este singular yeite conquistó a miles de oyentes -quizá menos rockeros que los seguidores de La Torre-. Pero otros tomaron distancia crítica de estos caballitos de batalla vocales que parecían regodearse más en la técnica de colocación de la voz que en la emoción.
El nuevo disco
Editado por Emi, el disco Ariel Ramírez-Patricia Sosa anuncia sólo en su dorso que se trata de Mujeres Argentinas y Cantata Sudamericana (el dato es para compradores).
Los arreglos son del pianista Lito Vitale "con la colaboración del guitarrista Lucho González", y también hay una instrumentación de la otra guitarra, Ernesto Snajer.
Tanto Mujeres... como Cantata... se desarrollan a lo largo de ocho temas. Entre ellos participa en piano el propio Ariel Ramírez en nueve temas; el resto quedó a cargo de piano, órgano Hammond, baterías, percusión, bajo y guitarra eléctrica de Lito Vitale.
El disco se abre con la guarania Gringa chaqueña. Le siguen la cueca Juana Azurduy, la zamba Alfonsina y el mar, el triunfo Manuela, la tucumana, la zamba Rosarito Vera, maestra, la milonga Dorotea la cautiva, y dos menos conocidas.
Patricia Sosa es ella misma y su estilo en Gringa chaqueña. Con esos adornos que ella quiso heredar del gospel y el blues, con esa laringe abierta que ahueca el timbre de su voz (algo debajo de su real tesitura de mezzosoprano) y con sus alardes de ancho vibrato.
Las ostentaciones canoras y los gorjeos ceden espacio al ritmo liviano de la cueca Juana Azurduy.
Frente al gran reto: la antológica "Alfonsina y el mar" Patricia empieza a mimetizarse con el folklore. Y pese a su voz lanzada, va dejando atrás ese su estilo tomado del inglés para expresar la poesía.
El crescendo emotivo la encuentra en su plenitud en Manuela, la tucumana, con los giros bravíos y rapsódicos del triunfo, pero ya sin las apoyaturas y los vanos énfasis.
Quizá la mayor sorpresa del disco ocurre a partir de Rosarito Vera, maestra. En la bellísima zamba de Luna-Ramírez Patricia Sosa regresa a sus mejores momentos en el canto, porque deja la impostación, el vibrato y las fiorituras para cantar en el medio tono. Esa menor intensidad, ese menor volumen le permiten alcanzar la apetecible naturalidad que hace creíble su arte, además de resultar más empático con el espíritu de la letra.
Aquí es cuando uno descubre a la excelente cantante, agazapada detrás de los alardes. Aquí, introspectiva, se percibe más auténtica, más sensible. Es decir, el modelo que debería ser.
Los climas íntimos de la milonga Dorotea la cautiva anuncian un final feliz en la búsqueda de la belleza melódica y poética, como ocurre en el ritmo de refalosa En casa de Margarita y en Las cartas de Guadalupe.
Patricia se internará con garra en la Cantata Sudamericana. Vibrante, pero sin excesos arrancará con Es Sudamérica mi voz; y pondrá swing y feeling en el delicado perfume a zamba de Canta tu canción, y pasión sin grito ni histeria en el difícil malambo Pampa del sur.
Tejerá increíbles matices para el trajinado (por Jairo) Antiguo dueño de las flechas, y otorgará la gracia del vals peruano al delicioso Acercate cholito.
La introspección y la elasticidad para la plasmación melódica serán para Oración al sol; y los excelentes fraseos para la caribeña Alcen banderas.
Dejando de lado su estilo pop, Patricia ha logrado toda una conquista que no alcanzó con el tango.
Una oda al nuevo mundo
La nueva obra conceptual con música de Ariel Ramírez y textos de María Elena Walsh y Miguel Brasco llamada "Los sonidos del nuevo mundo" rastrea las sensaciones, las imágenes y las historias de aquellos tripulantes que llegaron junto a Cristóbal Colón y que originaría con el tiempo el exterminio de la raza india y la conquista de la América virgen.
Ariel Ramírez cede ante la insistencia de Patricia Sosa para adelantar algunos de esos temas en las presentaciones de "Mujeres argentinas" y "Cantata sudamericana", previstas para el 22 y el 23 de mayo en el teatro Gran Rex. Y le promete que dentro del extenso recorrido que propone la nueva versión de estas obras habrá un lugar para "Los sonidos del nuevo mundo".
Antes de las presentaciones, el autor de la Misa Criolla hará un extenso viaje hacia las tierras del continente americano que Colón vio por primera vez. "Como queremos hacer una obra que rescate esa épica quiero ir al lugar donde Colón llegó, hace 500 años.
La idea es poder grabar todos los sonidos que el navegante escuchó cuando arribó a esta región. Quiero llegar a Costa Rica, Santo Domingo y México, para tomar los cantos originales de los pájaros al amanecer y las voces de los pocos indígenas que quedan. Captar el clima que tuvo Colón cuando llegó allí.
Pero a pesar de eso no va a ser un elogio de toda esa epopeya. En las letras se va a ver reflejado todo lo que sucedió con los indios y con los que se unían a ellos. Como el fraile que fue muerto por decir que los aborígenes eran seres humanos", adelanta Ramírez, sobre una nueva obra que seguramente marcará una nueva etapa para el compositor .




