
Owen Wilson y Vince Vaughn se toman la pantalla y se ahogan de la risa
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A veces una película de comedia la logra. Bienvenidos a una de esas veces. Wedding Crashers dispara caracajadas enormes como si tuviera una infinita reserva de humor. No la tiene. La película cojea un poco en el último tramo como un invitado a la boda que sabe cómo rumbear pero no sabe cuándo irse a casa. Un pequeño precio a pagar por tanta diversión.
A primera vista, el tema de la película parece sacado de un sitcom: John Beckwith, el personaje de Owen Wilson, y Jeremy Grey, el personaje de Vince Vaughn embaucan a damas de honor y chicas atractivas e los matrimonios. La champaña, el ponqué, el baile, son definitivamente trampas sexuales. Wilson y Vaughn pueden hacer esos papeles con los ojos cerrados [bueno, los dos han hecho. ¿Viste a Starsky & Hutch?]. Pero esta vez la química les funciona. El guión, escrito por los principiantes Steve Faber y Bob Fisher, es una base sólida. Y el director David Dobkin, que hizo Shanghai Knights con Wilson y Clay Pigeons con Vaughn, les permite a los muchachos improvisar hasta que el diálogo está en marcha. Estos tipos tienen una regla: no entran a las bodas como miserables cobardes. Ellos irrumpen, se sientan en la mesa de la novia [haciéndose pasar por los hijos del tío Ned o de la familia de la tía Liz], seguros de que nadie descubrirá su farsa debido a su descarada exageración. La lentitud marihuanera de Wilson y el parloteo vivaz de Vaughn se mezclan perfectamente. Son un dúo de comediantes insuperable.
El amor, por supuesto, interviene. John se enamora a primera vista de una dama de honor llamada Claire. ¿Quién no lo haría? Interpretada por Rachel McAdams -la chica tóxica de Mean Girls y la dulce de The Notebook-. Pero hay un problema: Clarie está comprometida. También es la hija del secretario del tesoro y aspirante a la presidencia William Cleary [Christopher Walken]. La formalidad de William no hace nada para disminuir el brillo demente en los ojos de Walken cuando invita a los muchachos a un fin de semana en su casa de la playa.
Al final, cuando John y Jeremy muestran su verdadera identidad, comienza la parte suave. Afortunadamente, Will Ferrell aparece por sorpresa en el papel de un tipo que encuentra que las bodas son cosa del pasado... él irrumpe en funerales.La aparición de Ferrell apunta hacia un nuevo fenómeno en la comedia. Wilson, Vaughn y Ferrell, junto con sus amigos Ben Stiller, Jack Black y Luke, el hermano de Owen, han formado una compañía de actuación no oficial. Aparecen en las películas de los otros, sin importarles el tamaño de sus papeles o de sus ingresos. Es diversión lo que buscan, y en Wedding Crashers tres de estos nuevos príncipes payasos nos entregan lo mejor.
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