Gabriela Mistral. Alameda del Libertador Bernardo O´Higgins 1381 / Del 8 de junio al 8 de julio
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Winnis tiene el poder
En Otro maldito día, el artista Juan Castillo intenta detenerel tiempo antes de que éste se esfume.
Como otro mas de los fanáticos de Superman, el ilustrador Rodrigo Salinas Marambio recuerda a menudo sus pasajes favoritos de la historia del hombre de la capa azul. Eso sí, para él las escenas memorables no son esas donde salva a un niño de caer por una catarata, sino cuando el hombre invencible renunciaba a sus poderes por amor. "Qué otra decisión es más torpe, pero humana", comenta este ilustrador de 31 años con tierna ironía.
Este hombre de barba colorada descubrió la reflexión más profunda de las historietas cuando desenmascaró a los superhéroes y se dio cuenta de que son sólo hombres de carne y hueso, que sus superpoderes son un burdo invento y que, así como uno mismo, la posibilidad de que fracasen siempre será mayor que la de alcanzar el final feliz. Una idea nada antojadiza si nos ponemos a pensar que Christopher Reeve, el mismísimo Superman, no pudo hacer nada para impedir un accidente que lo dejó inválido y postrado en una silla hasta sus últimos días. "La demostración más clara de que no tenemos superpoderes que nos alejen de la tragedia", como dice Salinas.
Fue ese lado vulnerable de los "hombres invencibles" el que este artista quiso trabajar. Entonces buscó una capa azul, orejas de Mickey Mouse y decidió convertirse a sí mismo en un superhéroe sin otro poder que su voluntad para hacer las cosas. Un experimento de su propia reflexión.
De ahí nace Winnis, el personaje sobre el cual gira su primera muestra individual. Un superhéroe barbón que sale del cómic para desplazarse en las dos salas que conforman la galería Gabriela Mistral. En ellas, diversas portadas "coleccionables", dioramas, videos, retratos y figuritas se unen a un "árbol mágico" hecho de papel maché (que en su interior guarda un proyector) y escenifican momentos irrelevantes de la vida de este personaje que camina sin destino fijo, mientras se le pasa la vida esperando que llegue el momento de cumplir una misión.
Así, todos estos elementos sirven para mostrar como golpes de un flash escenas significativas de lo que podría ser el cómic de Winnis, un relato que nunca se ha escrito. Y es que, esta vez, la primera intención de Salinas -quien fuera creador de Canal 76 (la sátira de farándula de revista Wikén), voz de Juanín Juan Harry en 31 minutos, y cabeza del colectivo La Nueva Gráfica Chilena, fecundo semillero de divertidos cómics, calcomanías, postales y desplegables- es sólo mostrar más allá del papel cosas que se le ocurren, pero a las que no les da un orden lógico.
"Yo no quiero ser narrativo, sólo quiero hablar de la sensación de que las cosas pueden no resultar", impresión que logra a través de dibujos de carreteras cortadas o escenas donde su personaje no sufre peligros, ni miedos, sino que simplemente camina.
Pero hilando bien las piezas, también es posible descubrir la verdadera sutileza camuflada en la historia de este superhéroe made in Chile. Una alegoría a la historia real de hombres de carne y hueso, como el padre de Salinas, quienes, como superhéroes, en los años setenta creyeron posible la transformación del mundo a partir de un ideal, sueño que se diluyó sin vuelta atrás con la dictadura.






