
Accidente aéreo en Miami: hallan las cajas negras del avión de Amazon y confirman que las cinco víctimas estaban en dos vehículos
La NTSB analiza los registradores del Boeing, que avanzó unos 400 metros fuera del asfalto, mientras pone la lupa sobre la ausencia de un sistema especial de frenado; todos los fallecidos se encontraban en tierra
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MIAMI.– Las cinco personas que murieron en el accidente de un avión de carga contratado por Amazon en el Aeropuerto Internacional de Miami no viajaban a bordo de la aeronave, sino que estaban en tierra, dentro de dos vehículos que fueron embestidos por el Boeing después de que se saliera de la pista.
Una de las unidades era una camioneta que transportaba a siete empleados de una empresa de limpieza que presta servicios a compañías aéreas. El otro vehículo circulaba por una calle cercana al aeropuerto cuando fue alcanzado por la aeronave, que atravesó una valla perimetral y continuó avanzando fuera de control.
El violento accidente ocurrió el domingo, cuando un Boeing 767-300 que operaba un vuelo de carga para Amazon llegó a Miami procedente de San Juan, Puerto Rico, y no logró detenerse al final de la pista.

La aeronave se desplazó unos 400 metros más allá de la superficie asfaltada, atravesó el perímetro del aeropuerto y dejó a su paso un escenario que las autoridades describieron como de “devastación total”.
Mientras avanzan las tareas para determinar qué provocó el accidente, las autoridades estadounidenses informaron el lunes que lograron recuperar las dos cajas negras del avión, una pieza central para reconstruir lo ocurrido durante los últimos minutos del vuelo.
“Pudimos recuperar el registrador de datos de vuelo y el registrador de voz de cabina”, anunció Jennifer Homendy, presidenta de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés), durante una conferencia de prensa.
Ambos dispositivos fueron enviados para su análisis y podrían permitir a los investigadores establecer la velocidad a la que circulaba la aeronave, el funcionamiento de sus sistemas y las conversaciones mantenidas por los pilotos antes y durante el accidente.
Un recorrido devastador
Según la reconstrucción preliminar de la NTSB, después de sobrepasar el final de la pista, el avión chocó primero contra una Ford Econoline blanca perteneciente a una compañía de limpieza de Miami. En ella viajaban siete personas.
El impacto destrozó el vehículo. La aeronave siguió avanzando, atravesó una valla del aeropuerto y embistió después a otro vehículo que circulaba por NW 67th Avenue, en las inmediaciones de la terminal.
Después continuó por el césped hasta impactar contra otra valla que delimitaba una zona próxima a un estacionamiento.
El saldo fue de cinco muertos y otros cinco heridos. Todos los fallecidos y lesionados se encontraban en los vehículos alcanzados por la aeronave y no dentro del avión.
Los únicos ocupantes del Boeing eran el piloto y el copiloto, que sobrevivieron. Los bomberos debieron rescatarlos de la cabina mientras partes de la aeronave estaban en llamas.
Homendy evitó precisar su estado de salud y señaló que los investigadores todavía esperaban poder interrogarlos.
“Queremos entrevistar a la tripulación”, dijo.
Sin embargo, aclaró que la prioridad inmediata seguía siendo completar las tareas de recuperación en el lugar del accidente.
“La investigación y el acceso a la aeronave, así como a las pruebas, pueden esperar mientras avanzan las operaciones de recuperación”, afirmó. “Lo más importante es reunir a las familias con sus seres queridos”.
Las incógnitas sobre la pista
La investigación buscará establecer ante todo por qué el Boeing no pudo detenerse y salió de la pista después de un vuelo que hasta entonces había transcurrido sin mayores inconvenientes.
Pero los especialistas también pondrán la lupa sobre las medidas de seguridad existentes en el aeropuerto.
La pista cuenta con una zona de seguridad de aproximadamente 300 metros, pero no dispone de un sistema conocido como EMAS (Engineered Materials Arresting System), una superficie de materiales deformables diseñada para desacelerar y detener aeronaves que sobrepasan el extremo de una pista.
Homendy adelantó que determinar si ese mecanismo podría haber evitado o reducido las consecuencias del accidente será uno de los puntos centrales de la investigación.
También será examinada la relación entre Amazon y 21 Air LLC, la compañía con sede en Miami que operaba el Boeing para el gigante del comercio electrónico, incluidos los estándares de seguridad previstos en los contratos entre ambas empresas.
El avión había sido fabricado en 1994 y se encontraba en su tercer vuelo del día. Había partido de San Juan poco después de las 11.30 y, según los datos de vuelo disponibles, el trayecto hacia Miami se desarrolló con normalidad, salvo por algunos pequeños desvíos para evitar condiciones meteorológicas adversas.
Amazon aseguró que cooperará con la investigación. “Estamos desconsolados al saber que cinco personas perdieron la vida en este incidente”, señaló la compañía.
El accidente seguía afectando el lunes las operaciones del Aeropuerto Internacional de Miami, con decenas de vuelos cancelados y cientos de demoras.
Agencia AFP y The Washington Post
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