
“Con todo mi corazón, Natalie”: la asistente más devota de Trump sale a la luz
Natalie Harp siempre está al lado del presidente; ¿qué hace exactamente?
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WASHINGTON.- Ella nunca se toma un día libre, ni siquiera los domingos. Trabaja desde la Oficina Oval y tiene un asiento habitual en el Marine One. Intercambia mensajes con líderes mundiales en nombre del presidente. Se queda despierta hasta tarde con él redactando publicaciones para redes sociales.
Rara vez habla ante las cámaras y, sin embargo, siempre está ahí, omnipresente, con una amplia sonrisa y la mirada fija en el presidente.
Se trata de Natalie Harp, una asesora del Ala Oeste de 35 años que actúa como la más estricta guardiana del acceso al presidente Donald Trump, un canal de información de una sola persona que opera completamente fuera de la cadena de mando habitual. El interés público por Harp se disparó después de que se revelara la semana pasada que fue una de las pocas personas seleccionadas para acompañar al presidente dentro de un contenedor de catering aéreo con el que fue evacuado de Turquía ante una amenaza de ataque de Irán.

Esta semana también se convirtió en blanco de un ataque político del senador Jon Ossoff, demócrata por Georgia, quien afirmó sobre Trump: “No quiere hacer el trabajo. Quiere construir su salón de baile y viajar con Natalie en su aparente palacio volador indefenso regalado por el emir de Catar”.
El señalamiento específico de Harp provocó una respuesta particularmente feroz en muchos sectores del entorno de Trump. Asesores de la Casa Blanca, legisladores del Capitolio, influenciadores conservadores y al menos un miembro del gabinete recurrieron a la plataforma X para defender su honor. Hubo acusaciones de sexismo desde la derecha y denuncias de susceptibilidad exagerada desde la izquierda. Trump evitó responder cuando una periodista de CNN le preguntó por los comentarios de Ossoff. Sin embargo, una cuenta de redes sociales administrada por la Casa Blanca atacó luego a la periodista en términos inusualmente personales, mencionando incluso a sus hijos.

La controversia intensificó la atención sobre esta mujer esbelta y poco conocida públicamente, que desde hace tiempo fascina y frustra a quienes rodean al presidente. Este artículo se basa en entrevistas con media docena de personas con conocimiento de su función. Harp no respondió a una solicitud de comentarios.
El singular poder que Trump le concede dice mucho sobre cómo ejerce la presidencia.
Mientras Harp esté a su lado, Trump disfruta de un flujo de información sin filtros, parte del cual otros asesores consideran tóxico y contraproducente. Ella le suministra contenido rescatado de los rincones más oscuros de las redes sociales, como el video que publicó mostrando a los Obama representados como simios, y le ofrece una visión del mundo exterior a Washington, un entorno del que siempre desconfió. Su apodo es “la impresora humana”, porque sigue al presidente con una impresora portátil para poder entregarle información en papel.

Es una rubia platino desbordante de optimismo, siempre lista para animarlo cuando las cosas se complican. Cree, o al menos afirma con vehemencia creer, que Trump ganó por completo las elecciones de 2020. En el libro Regime Change, de los periodistas del New York Times Maggie Haberman y Jonathan Swan, se describe a Trump diciendo a otras personas que Harp es la única que lo quiere tanto como su esposa y sus hijos. Todos los demás miembros de su equipo acabarán yéndose para ganar dinero, decía Trump, pero Harp jamás lo abandonará.
“Natalie Harp es una de las asistentes más leales y trabajadoras del equipo del presidente Trump”, afirmó Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, en respuesta a preguntas sobre la naturaleza del cargo de Harp y las razones por las que fue elegida para acompañar al presidente en la secreta maniobra de rescate mediante un camión de reparto de comida.
En cierto sentido, Harp cumple un papel que Trump siempre consideró necesario, desde su época como desarrollador inmobiliario en Manhattan. Entonces, siempre había secretarias sentadas fuera de su oficina en el piso 26 de la Trump Tower, listas para actuar de inmediato. Trump se refería a esas mujeres como “las chicas”.

Harp percibe un salario financiado por los contribuyentes de 150000 dólares anuales. Su doble cargo es el de asistente especial del presidente y asistente ejecutiva del presidente. En el trabajo suele ser algo solitaria. Incluso en una Ala Oeste donde la lealtad al presidente parece no tener límites, sus demostraciones de devoción han inquietado a algunos colegas.
Varios videos compartidos con The Times muestran a Harp corriendo largas distancias para mantenerse al ritmo del carrito de golf de Trump mientras recorría su campo en Escocia. “También lamento si fui una vergüenza caminando por el campo en Escocia”, escribió en una carta al presidente a la que tuvo acceso el periódico.
La carta continúa:
“Quiero que las cosas estén siempre bien entre nosotros. También sé que estuve distraída toda la semana (olvidándome de comer durante el día e incluso olvidándome de dormir, descansando apenas un par de horas cada vez)”.
La carta concluye:
“Con todo mi corazón, Natalie”.
Harp creció en California. El martes, su hermano, con quien aparentemente está distanciada, concedió una entrevista a CNN. Sobre ella dijo:
“Diría que desde que tenía unos 16 años tenía una obsesión. Dios, ¿cómo explicarlo? Escribía cartas a otros presidentes, pongámoslo así”.
Según explicó, se refería a George W. Bush.
Conexión profunda
La conexión de Harp con este presidente es profunda. Ella le atribuye haberle salvado la vida.
Ha afirmado que padeció cáncer de huesos y que una legislación firmada por Trump en 2018 le permitió acceder a tratamientos experimentales. (Nunca detalló públicamente cuáles fueron esos tratamientos).
Mientras relataba esa experiencia en Fox News en 2019, llamó la atención del presidente. Trump la invitó a hablar en la Convención Nacional Republicana de 2020. Durante los dos años siguientes repitió las afirmaciones falsas de Trump sobre las elecciones como conductora del canal ultraconservador One America News Network. Finalmente, en 2022, se incorporó a su equipo.
El documental de estilo War Room sobre la campaña presidencial de Trump de 2024, titulado Art of the Surge, ofrece algunas escenas de Harp trabajando intensamente.
“La política nunca fue algo que me gustara”, explica en una escena filmada en Mar-a-Lago. “Pero cuando estaba enferma empecé a ver los debates republicanos. Él fue mi primer contacto con la política, y me encantó. Pensé: este hombre entiende las cosas”.
Luego, la película muestra a Trump presentándola en 2019 durante la conferencia Road to Majority de la organización Faith & Freedom Coalition.
“La estaban preparando para morir”, dice Trump. “Su nombre es Natalie Harp y, gracias al programa Right to Try, hoy sigue viva y creo que está extraordinariamente bien. Alguien me dijo que está aquí. ¿Estás aquí, Natalie? ¿Dónde está Natalie? ¿Puedes subir, por favor?”.
La mujer que cruza el escenario para abrazarlo todavía no era la colaboradora incondicional en la que pronto se convertiría.
“Tuve cáncer y él me salvó la vida al firmar esa ley”, dice Harp en el documental. “Y desde que se enteró, siguió en contacto conmigo. Se aseguró de que estuviera bien”.
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