
El confuso episodio en el nuevo Air Force One que demoró a Trump y volvió a sembrar dudas
Un asistente militar desplegó por error una rampa de evacuación del Boeing 747-8 poco antes de que el presidente viajara a Dallas; el presidente dijo que fue una prueba
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WASHINGTON.– El nuevo avión presidencial de Donald Trump, un Boeing 747-8 donado por la familia real de Qatar, sufrió este miércoles un incidente menor, pero incómodo: un asistente militar desplegó accidentalmente una de sus toboganes inflables de evacuación poco antes de que el mandatario despegara desde la base Andrews, cerca de Washington, rumbo a Dallas.
El tobogán quedó colgado debajo del avión, que Trump utiliza como Air Force One desde el 1° de julio, y obligó a retrasar el viaje unos 15 minutos.
La rampa inflable de emergencia se desplegó cerca de la salida delantera del lado derecho del avión; es decir, del lado opuesto al que Trump acostumbra utilizar.
Personal militar inspeccionó el dispositivo y luego lo retiró. Finalmente, el presidente abordó la aeronave y partió hacia Texas, donde tenía previsto participar de la primera convención republicana de mitad de mandato.
Cuando Trump llegó a la base, se pudo ver al antiguo avión presidencial de color azul y blanco mientras salía del hangar hacia la pista, varios cientos de metros detrás de la nueva aeronave.
Se colocaron escaleras de abordaje en las entradas delanteras y traseras del avión más viejo, dejando entrever la posibilidad de que el mandatario tuviera que viajar en él rumbo a Texas.
Trump salió poco después del helicóptero presidencial y no reconoció que el despliegue había sido accidental, como señaló el diario The New York Times en base a una fuente al tanto de la situación.
Ante los periodistas que lo acompañaban en la pista, dijo que los funcionarios revisaban el tobogán inflable. “Quieren asegurarse de que todo funcione perfectamente”, afirmó, y estimó que la demora sería breve.
Un periodista le preguntó si estaba seguro de que el avión era seguro para volar. “Sí, de lo contrario no lo tomaría”, respondió el presidente.
Steven Cheung, director de Comunicaciones de la Casa Blanca, sostuvo después que se revisó la rampa para comprobar su correcto funcionamiento y que el avión ya estaba camino a Dallas.
El percance tuvo lugar mientras Trump permanecía durante un tiempo inusualmente largo dentro de su helicóptero al llegar a Andrews. Desde la pista, los periodistas pudieron observar el tobogán desplegado en el otro lado del fuselaje.
Los Boeing 747-8 suelen contar con 12 toboganes inflables de emergencia, diseñados para permitir que los pasajeros lleguen al suelo desde una altura de unos nueve metros.
La escena reabrió un debate que acompaña al avión desde que Qatar lo ofreció a Trump. La aeronave, de 13 años y con un interior lujoso, pasó a manos del gobierno estadounidense el año pasado y fue adaptada de forma acelerada para que el presidente pudiera utilizarla antes de la entrega de dos nuevos Boeing destinados a reemplazar a la actual flota presidencial.
Esa adaptación plantea dudas por sus capacidades de seguridad, comunicaciones y defensa. El jet qatarí no contaba con las capacidades defensivas de los Air Force One anteriores. Expertos señalaron que una conversión de este tipo requiere mejoras de seguridad, sistemas de comunicación que impidan escuchas y equipos para proteger al avión de misiles.
El costo de esa reforma también fue motivo de disputa. El secretario de la Fuerza Aérea estadounidense estimó en junio de 2025 que sería de menos de 400 millones de dólares, aunque legisladores demócratas sostuvieron que podría superar los 1000 millones.
El regalo, valuado en varios cientos de millones de dólares, despertó además cuestionamientos éticos y constitucionales sobre los obsequios que un presidente puede aceptar de un gobierno extranjero.
Las preocupaciones adquirieron una dimensión concreta en julio, durante la cumbre de la OTAN en Turquía. Trump había llegado al encuentro a bordo del avión qatarí, pero decidió no utilizarlo para salir del país. El presidente hizo ademán de abordar y luego fue trasladado en secreto a otra aeronave dentro de un camión de abastecimiento, mientras el antiguo Air Force One continuó como vuelo señuelo ante amenazas contra su seguridad.
Trump anunció la semana pasada que el avión qatarí saldrá de servicio en octubre para nuevas mejoras de seguridad, que demandarán alrededor de 60 días. El presidente se había quejado del estado de los dos Air Force One anteriores, en funcionamiento desde 1990, y planea utilizar el Boeing donado hasta que se complete la construcción de los dos nuevos aviones. También dijo que espera conservarlo luego en su futuro museo presidencial.
Agencias Reuters, AP, AFP y diario The New York Times
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