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En la búsqueda constante de una dieta que promueva la salud y el bienestar, el cuidado del cerebro no debería pasar desapercibido. Con el paso del tiempo, resulta fundamental mantener una función cognitiva óptima y prevenir la pérdida de habilidades mentales. Es aquí donde la nutrición juega un papel crucial. Según la Dra. Uma Naidoo, una experta formada en la Universidad Harvard, lo mejor para perseguir estos objetivos son los ácidos grasos omega-3, presentes en los pescados.
De acuerdo con los Institutos Nacionales de la Salud (NIH), existen tres tipos de nutrientes neuroprotectores que son clave para mantener un cerebro sano: antioxidantes, vitaminas B y ácidos grasos poliinsaturados (PUFA). Estos ayudan a combatir el estrés oxidativo, promover el crecimiento de nuevas células cerebrales y mantener la función cognitiva en buen estado.

Los antioxidantes son cruciales para combatir los radicales libres que pueden dañar las células cerebrales. Por otro lado, las vitaminas del complejo B desempeñan un papel considerable en el funcionamiento de las células cerebrales, mientras que los ácidos grasos poliinsaturados, como los omega-3, son especialmente importantes para promover el crecimiento y desarrollo del cerebro. Aunque los suplementos pueden ser una opción para obtener estos nutrientes, la Dra. Naidoo enfatiza la importancia de obtenerlos a través de alimentos naturales.
En un artículo que publicó en CNBC, la especialista de Harvard destacó los ácidos grasos omega-3 como el nutriente número uno para un cerebro sano. Incorporar alimentos ricos en este nutriente en una dieta equilibrada puede ser una estrategia efectiva para mantener una buena salud cerebral a largo plazo.
La principal fuente de omega-3 son los pescados, que recomienda incluir “al menos dos veces por semana”. Sin embargo, hay otros alimentos que también aportan ese nutriente.

De acuerdo con National Library of Medicine, hay tres tipos de ácidos grasos omega-3: ácido alfa-linolénico (ALA), ácido eicosapentaenoico (EPA) y ácido docosahexaenoico (DHA). Muchas personas experimentan una disminución de la función cerebral a medida que envejecen. Varios de estos estudios vinculan una mayor ingesta de omega-3 con una disminución del deterioro mental relacionado con la edad y un riesgo menor de enfermedad de Alzheimer.
Un estilo de vida saludable en general, con buena nutrición, ejercicio regular, sueño adecuado, atención plena, relaciones sociales, manejo del estrés y baja ansiedad, es imprescindible para prevenir enfermedades, como la demencia. En tanto, los ácidos grasos omega-3 pueden ayudar a promover la salud del cerebro y el corazón, reducir la inflamación y proteger contra varias afecciones crónicas.




