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En la búsqueda de una alimentación más saludable y equilibrada, la naturaleza brinda una serie de opciones que son esenciales para el buen funcionamiento del organismo. Entre ellas, la Universidad de Harvard destaca una fruta que ha sido parte de la dieta humana desde hace mucho. Se trata de la manzana.
Esta fruta es una de las más beneficiosas para la salud, especialmente cuando se trata de reducir el colesterol. ¿La razón? Su contenido en pectina, un tipo de fibra soluble que ayuda a disminuir los niveles de LDL, conocido como colesterol “malo”.

Según las pautas dietéticas actuales para los estadounidenses (DGA, por sus siglas en inglés), se recomienda consumir al menos dos tazas de fruta al día para una dieta de 2000 calorías, y las manzanas son una excelente opción para cumplir con esta recomendación. Una manzana mediana de 200 gramos ofrece una amplia gama de nutrientes esenciales para la salud, que incluye:

Además, las manzanas son una rica fuente de polifenoles, un grupo importante de antioxidantes que contribuyen a la protección de las células contra el daño causado por los radicales libres. Para aprovechar al máximo sus beneficios, es fundamental consumirlas con su piel, ya que esta parte contiene la mitad de la fibra y la mayor parte de los polifenoles.
Agregar frutas que reducen el LDL, como las manzanas, es una estrategia efectiva para lograr una dieta baja en colesterol y mejorar tu salud cardiovascular en general.
Además de ser una fruta deliciosa y versátil, la manzana ofrece una serie de beneficios para la salud, que no se limita solo a reducir el colesterol malo. Algunos de los aspectos más destacados de lo que puede aportar son:





