La argentina que estuvo 13 años en Estados Unidos y ahora será deportada por el ICE: “No se lo van a poner fácil”
Después de permanecer semanas bajo custodia en distintos centros de detención, aceptó la salida voluntaria
4 minutos de lectura'

Ernestina “Tina” Pavlovsky llegó a Estados Unidos con una visa de turista y construyó su vida durante 13 años en Norteamérica. La mujer argentina, de 33 años, residía en Aspen, Texas, y había establecido allí sus vínculos personales y laborales, pero su situación cambió cuando fue detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).
La migrante argentina fue detenida por el ICE en un aeropuerto de Florida
El operativo ocurrió el 1° de agosto en una puerta de embarque del Aeropuerto Internacional de Miami. Pavlovsky se disponía a regresar a Colorado después de visitar a familiares cuando fue interceptada por agentes migratorios.

Según la información del caso, no tenía antecedentes penales, pero el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) consideró que había incumplido las condiciones de su visa y permanecía en EE.UU. sin estatus migratorio regular. Tras su arresto, Pavlovsky permaneció inicialmente en Florida.
Hasta el 4 de agosto estuvo retenida en un establecimiento de Miramar y luego fue trasladada al Centro de Transición de Broward. Más tarde comenzó un recorrido que terminó en Texas y que, según su entorno, duró más de 36 horas entre viajes en autobús y avión.
La argentina llegó al centro de detención operado por CoreCivic en Laredo, Texas, esposada de pies, manos y cintura. Allí, de acuerdo con lo relatado por sus allegados, comenzó a sufrir un deterioro físico relacionado con las condiciones del establecimiento.
“Su cuerpo no está en condiciones de permanecer en esta situación por mucho más tiempo”, señaló Cody Kosinski, su prometido, a Aspen Daily News.

Entre los problemas mencionados aparecen la presencia de moho, dificultades con el agua, falta de higiene y períodos de descanso reducidos a dos o tres horas por noche.
“Los guardias patrullan constantemente durante toda la noche, y ella está ansiosa porque no sabe cuándo la llevarán al aeropuerto o si la trasladarán a otro centro de detención”, dijo Kosinski.
La migrante argentina detenida por el ICE aceptó la autodeportación
La noche anterior a la audiencia del 1° de septiembre, Pavlovsky comunicó a su prometido que había decidido solicitar la salida voluntaria. El juez finalmente aceptó el pedido y estableció que debía adquirir un pasaje hacia Argentina antes del 14 de septiembre.
“Pero aun así no se lo van a poner fácil”, aseguró su prometido. Según su relato, Pavlovsky recibió de agentes del ICE la información de que permanecería detenida durante el resto del mes y que la propia agencia determinaría cuándo sería trasladada a un vuelo.

Esa diferencia entre la indicación judicial y lo comunicado por los agentes generó nuevas dudas sobre cuándo podrá abandonar EE.UU. Kosinski describió la situación como un estado de incertidumbre y sostuvo que, aunque la decisión implica una separación, la prioridad de su entorno es que Pavlovsky recupere la libertad.
La comunidad de Aspen reunió más de US$50.000 para defender a la argentina
Durante las primeras semanas, Pavlovsky y sus allegados contemplaron la posibilidad de continuar la batalla judicial para intentar permanecer en EE.UU.
Según lo retomado por el medio local, la comunidad de Aspen respondió con una campaña para reunir dinero destinado a sus gastos legales y necesidades básicas.

La colecta superó los 50.000 dólares. “Su comunidad no era solo amigos; era su familia, su mundo. Había construido una nueva vida aquí y cada persona en esa vida era inmensamente importante para ella”, dijo Mariah Lee, amiga de Pavlovsky, a Aspen Daily News.
Su amiga señaló que se evaluaba solicitar una extensión para que un nuevo abogado tuviera tiempo de preparar el expediente. También estaba previsto presentar un recurso de hábeas corpus para cuestionar la legalidad de la detención y pedir, si correspondía, su liberación.
Otra alternativa consistía en intentar un traslado hacia otro centro mientras avanzaba el proceso. Sin embargo, la posibilidad de permanecer durante un período prolongado bajo custodia, sumada al estado físico de Pavlovsky y al temor de continuar bajo vigilancia, incluso si recuperaba la libertad, fue un factor que pesó en su decisión final de la autodeportación.



